A través de las generaciones se ha hecho una mala interpretación de lo que sucedió en el jardín del Edén y se ha culpado a Eva y, por extensión, a todas las mujeres. La mujer ha sido incomprendida en su potencial, su función y su contribución en el plan original diseñado por Dios para el mundo. El resultado ha sido que la mujer ha sido devaluada y marginada por muchos hombres de todas las generaciones. Como justa reacción, la mujer ha buscado su reivindicación, aunque cayendo, a veces, en extremos.
Aun cuando los derechos de la mujer se han proclamado, casi mundialmente, a través de los medios de comunicación masiva, en la mayor parte de los países con poca o nula influencia cristiana, la mujer sigue siendo incomprendida, maltratada y menospreciada.
En el libro “¿Por qué no la mujer?” De Cunningham y Hamilton se citan las siguientes estadísticas:
- 450 millones de mujeres sufren deterioro físico por causa de la mala nutrición en la infancia. En muchas sociedades, las niñas y las madres solo comen después de hacerlo los hombres y los niños.
- Las mujeres componen la mitad de la población mundial, pero solo participan del 1% de su riqueza.
- El 70% de los más de 1,300 millones de habitantes que viven en la pobreza, son mujeres.
- Es dos veces más probable que una niña no reciba educación.
- 2 millones de niñas, principalmente en África y el Medio Oriente, sufren mutilación física, para disminuir su deseo sexual.
En el principio, cuando Dios creó todo perfecto, antes de la entrada del pecado y la degradación al mundo, Dios hizo al hombre y a la mujer IGUALES como hijos de Dios. Esta fue la creación y diseño original de Dios, y vio Dios que todo esto era bueno (Gen 1:31).
En ese diseño original de igualdad y respeto mutuo, Dios los diseñó diferentes para que se complementasen y JUNTOS fueran un equipo exitoso.
Pero una cosa es ser diferente y otra cosa es ser inferior. Para Dios, las mujeres son diferentes a los varones, pero NUNCA inferiores. Son diferentes en sus cuerpos, en sus maneras de procesar información, de reaccionar y en muchas cosas más, pero NUNCA inferiores.
Dios tiene dos conceptos muy claramente establecidos en Su Palabra:
- Dios no discrimina a nadie, ni aprueba la discriminación. Por lo tanto, Dios no discrimina ni aprueba que se discrimine a la mujer. Romanos 2:11 dice: “porque Dios no hace distinción de personas”.
- Para Dios tanto los hombres como las mujeres tienen el mismo valor. Gálatas 3:28 dice: “Ya no hay diferencia entre judío y griego, entre esclavo y hombre libre; no se hace diferencia entre hombre y mujer, pues todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús”.
En la Biblia, Dios se opone claramente a la violencia, la injusticia y los abusos contra cualquier persona, obviamente las mujeres incluidas.
Jesús vino a liberar y rompió los paradigmas culturales y religiosos de su época. Él las trató siempre con respeto, dialogó mucho con las mujeres, las escuchó, las sanó, les enseñó, las restauró y les dio ministerio.
Es necesario que cada persona conozca la posición de Dios en este asunto y se arrepienta si ha estado equivocadamente creyendo o practicando un punto de vista diferente.
Pastor Jorge Cupido
@jorgecupidoqro
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