Desde que nací, he vivido en esta bella ciudad de Querétaro. Adoro esta ciudad, he visto las transformaciones que ha tenido en su constante progreso. En mis años de infancia, la gente con cierto estatus económico vivía en enormes y bellas casonas. Ahora esos inmuebles son tiendas, restaurantes y hoteles.
En las vacaciones de verano, salía a estudiar al estado de Tlaxcala. A mi regreso, iba al Centro Histórico de Querétaro para realizar un inventario visual de lo que había sucedido durante mi ausencia. Me alegraba encontrar un nuevo negocio. Amo a mi Querétaro lindo.
De la pequeña ciudad solo quedan los recuerdos. En las décadas sesenta y setenta del siglo XX, la vida era tranquila; al con la industrialización, familias de otros estados arribaron a esta ciudad. Algunas venían por uno o dos años, sin embargo, también se enamoraron del Querétaro lindo y, aquí se quedaron. Amo a mi ciudad, sin embargo, me gustaría viajar en el próximo otoño, cuando el cielo se llena de aves migratorias que van hacia lugares cálidos donde pasar el invierno.
Cuando veo a la parvada de aves surcando el cielo azul, renace ese sueño de viajar a ciertos países, que por su belleza e historial me gustaría conocer.
Francia es uno de los países que me atrae.
Cuando esté en la icónica e histórica ciudad de París, me gustaría visitar el gran museo Louvre, deleitarme con las obras de arte de grandes pintores. Caminar por los Campos Elíseos, disfrutar sus parques. Admirar la Torre Eiffel, imaginar las historias de amor nacidas en esa bella ciudad. Dar un paseo por el Río Sena.
Los videos que he visto de Holanda y algunas interesantes lecturas de ese país me motivan a visitarlo. Me encantaría visitar el museo de Vicent Vang Gogh, observar detenidamente sus obras, dejar que mi mente viaje hacia ese lugar y el año en que creó sus maravillosas obras. Disfrutar sus campiñas, pasearme por sus calles, deleitarme con la arquitectura de sus antiguas casonas, disfrutar los colores de los sembradíos de tulipanes. Los canales donde se retratan sus coloridas casas.
Grecia es otro de los países en donde quisiera estar. Visitar y andar los lugares por donde Sócrates predicaba su mayéutica. Imaginar al gran filósofo dialogando con sus alumnos, refutando las respuestas de los jóvenes, con la intención de hacerlos pensar, para que ellos se dieran cuenta de que la respuesta dada a la pregunta del maestro era frágil.
Grecia, cuna de la civilización occidental, tiene grandes historias que nos permiten indagar, conocer a los filósofos, seres que encontraron la diferencia entre el mito y la sabiduría.
Me gustaría visitar algunos museos, enterarme dónde estuvo ubicada la célebre Academia de Platón, 427 a. C. – 347 a. C. Imaginar a sus alumnos dialogando con el sabio filósofo, escuchar sus enseñanzas, dimensionar las preguntas de los alumnos y las respuestas sabias del filósofo. Platón enseñó varios años en la Academia. Sus obras las escribió en forma de diálogo.
Los temas de estas obras fueron diversos: política, ética, filosofía, psicología, filosofía del lenguaje, epistemología, gnoseología, antropología, cosmología. Estos escritos muestran la profundidad de sus conocimientos.
La doctrina filosófica de Platón fue desarrollada por medio de mitos y alegorías.
Aristóteles nació en la ciudad de Estagira, al norte de la antigua Grecia. Fue discípulo de Platón, a quien respetaba.
Fundó el Liceo donde dio clases. Se dice que escribió doscientas obras, de las cuáles solo se conservan treinta. Este gran filósofo es considerado padre fundador de la lógica y la biología.
También ha sido llamado padre de la ciencia.
Resulta fascinante conocer la historia de la ciencia, la intervención de grandes pensadores de aquellos años, antes de la era cristiana.
Creo que disfrutaré plenamente la visita a esas regiones.
Los países seleccionados para ese futuro viaje tienen mucho que ofrecer.
Me encantaría saber: ¿dónde estuvo el Liceo de Aristóteles?
Recordar a su maestro Platón, enseñando nuevos conocimientos. Existen tantas cosas por aprender que sería un delito desperdiciar el viaje.
Debo valorar mi tiempo y hacer realidad los proyectos que tengo para el año en curso 2026. Es común planear un proyecto, llámese viaje, estudios, la compra de un terreno, modificación de la casa donde actualmente se vive, que por determinadas circunstancias no se lleva a cabo en ese momento. Habría que esperar a que las circunstancias estén dadas, para hacer realidad lo planeado.
En este otoño de mi vida quiero realizar ese viaje por tantos años aplazado. He tenido grandes oportunidades de viajar. Sin embargo, acostumbro hacer un tamiz de las prioridades familiares. Hace algunos años pude haberlo hecho, pero, las circunstancias de la vida no estaban dadas para un paso de ese tipo, preferí emplear los recursos para atender la enfermedad de mi amado padre. El viaje podría esperar.
La vida es así: nos movemos entre el querer y el hacer, es necesario que ambas partes coincidan. Mientras, seamos felices, amemos a nuestra familia, que en nuestro hogar haya paz y armonía.







