Pedro Septién, El Mago
Fue una leyenda en su propio tiempo. Pedro Septién Orozco, el Mago Septién, fue un queretano de cepa, amante de los deportes, dueño de dones excepcionales: la capacidad de narrar en radio partidos de béisbol y peleas de box, con una memoria privilegiada que le permitió vincular acontecimientos del pasado conforme iba comentando el partido que se disputaba en el momento; fue actor de cine, logró fama y fortuna. Tuvo una mente inquieta que encontró su cauce, dando por resultado una vida larga e interesante.
Nació en la ciudad de Querétaro el 21 de marzo de 1919, aunque en los registros oficiales aparece su fecha de nacimiento en 1916. Ya veremos por qué.
Sus padres fueron José Pedro Trinidad Septién Uribe y María Dolores Orozco Paulín. Sus hermanos: Salvador, María de los Dolores, María del Carmen, José Antonio (después del cual nació Pedro), Francisco Javier y María Teresa.
María del Carmen, Camú, cuya semblanza ya publicamos en esta serie, fue abuela de Car Herrera Soto, esposa de Mauricio Kuri, Gobernador del Estado. Doña Camú vivió 103 años.
Los hermanos Septién Orozco recibieron una educación esmerada. De niño, Pedro recibió clases de violín y piano, además de practicar la equitación y el tenis, donde fue campeón a los doce años; en atletismo, fue ganador de una carrera de 800 metros planos.
Temprano en su carrera, fue nombrado El Mago. El cronista Lauro Jiménez lo explica así: “Tenía nueve años de edad cuando, sin pensarlo, se rompió la armonía en su familia al entrar el béisbol en su vida por medio de un amigo […] al mismo tiempo, decrecía su interés por los estudios y las buenas costumbres familiares. Mientras perdía sus clases de violín y piano, a cambio aprendía baraja, ilusionismo, baile y prestidigitación […] Con el apoyo de su tío Jorge Loyola Jáuregui, incursionó en el teatro. Era el año de 1935, Pedro iba y venía de Querétaro a la Ciudad de México”.
Sus habilidades lograron la magia que sus narraciones provocaban en los espectadores de televisión y cine, que al llegar el siglo XXI se contaban por millones. Antes de eso, miles de oyentes de radio que siguieron su carrera pudieron imaginar los juegos gracias a la claridad de sus descripciones.
En el libro La radiodifusión en Querétaro, Jiménez nos cuenta que Septién fue maestro de ceremonias en un festival musical realizado en 1938 con Pedro Vargas, al que ocurrió Leopoldo de Samaniego, cuya voz había inaugurado la XEW. Samaniego instó a Septién a probar suerte en esa estación, cuyo eslogan era “La voz de la América Latina desde México”. El Mago participó en un concurso convocado por el grupo Azcárraga, donde se enfrentó a más de mil quinientos competidores. Dice Jiménez: “Al día siguiente, una vez que fue alterada con tres años su fecha de nacimiento para alcanzar la mayoría de edad, recibió su carnet de locutor”.
Septién pasó a los anales de la historia por estar presente y narrar en radio 56 series mundiales de béisbol, a partir de 1939, donde se disputaron la victoria los Yankees de Nueva York y los Rojos de Cincinnati. Su última narración fue en 2011, en la serie donde se enfrentaron los Vigilantes de Texas y los Cardenales de San Luis.
En la Ciudad de México, la estación de radio XEQ fue la primera en trasmitir su voz. De ahí pasó a la XEW, la XEX y muchos otros medios, a la vez que publicaba sus crónicas en periódicos de circulación nacional. Apareció en películas del cine nacional en su etapa de oro, donde su personaje era él mismo, narrando juegos de béisbol y encuentros de boxeo. Una de las cintas
más recordadas fue Pepe el Toro, con Pedro Infante. También se le recuerda por sus actuaciones en Una calle entre tú y yo (1952), El beisbolista fenómeno (1952), Pepito as del volante (1957), Juventud sin Dios (1962), y La venganza del Huracán Ramírez (1967).
Convirtió sus pasiones en su especialidad, que le permitió adquirir una vasta cantidad de datos sobre la historia de las Grandes Ligas. Al narrar un partido, recordaba otro evento del pasado, con fechas, nombres y datos, lo que implicaba una memoria excepcional. Trabajó en la empresa Televisa la mayor parte de su carrera en televisión. Fue anunciante del equipo Los Tigres de México. Cuenta la leyenda que a partir de telegramas de 20 a 30 palabras, era capaz de narrar partidos de béisbol. En 1946, el Mago fue disputado por varias empresas que buscaban contratarlo en exclusividad, después de que unió al diario deportivo Esto con la estación de radio XEQ durante la Serie Mundial, que se disputaron los Cardenales de San Luis y los Medias Rojas de Boston.
Ha sido el único periodista en recibir una medalla olímpica por su trabajo en los Juegos Olímpicos de 1952 en Helsinki y en 1968 en México.
Narró también varias ediciones de la Carrera Panamericana de Automovilismo y la Vuelta Ciclista de México.
El 4 de agosto de 1943, en la Ciudad de México, contrajo matrimonio con Olga Margarita Díaz Martínez. Sus hijos son Olga y Pedro.
En 1988, fue reconocido como miembro del Salón de la Fama del Béisbol Mexicano. Recibió la medalla olímpica por ser el mejor escritor de deportes, entre docenas de reconocimientos.
Sus colegas consideran que narró 6 mil 500 partidos de béisbol. Su mayor ídolo fue “Babe Ruth”, de quien alababa sus proezas. En su honor, existen dos estadios de béisbol que llevan su nombre.
Murió el 18 de diciembre de 2013 en la Ciudad de México, víctima de una neumonía. Al día siguiente, en su honor, el Consejo Mundial de Boxeo decretó duelo a nivel internacional. Sus restos reposan en la Catedral de Querétaro.







