lunes, febrero 16, 2026
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Damas y caballeros

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Jesús Águila Herrera
Grandioso pincel en acuarela

Jesús Águila Herrera fue un enamorado de Santiago de Querétaro, la ciudad donde nació y habitó casi toda su vida. Fue un artista, por tanto un ser sensible, que descubrió en la niñez la necesidad imperiosa de expresar su pensamiento a través de la pintura, llevando al soporte (papel, tela, muro) la estética del paisaje, tanto urbano como rural. 

La contemplación de su obra provoca un estado emocional en el que se mezclan la melancolía, la apreciación por los tiempos idos y el descubrimiento de la belleza que tiembla en la hoja de un árbol o en el rostro de una muchacha, que nos mira desde los pliegues de su rebozo.

Con el apoyo de sus coleccionistas, tuve la dicha de gestionar una gran exposición retrospectiva en el Museo de Arte de Querétaro, donde presentamos decenas de pinturas en acuarela sobre papel de algodón y también obras en óleo o acrílico, que se alejaban de su estilo más representativo. Calles, plazas y escenas pueblerinas, callejuelas y árboles, niños jugando, mujeres de expresión antigua, hombres dedicados a sus oficios, jardines y cielos. Un conjunto de imágenes capaces de tocar las fibras íntimas de cualquiera. 

En aquella ocasión, el Museo de Arte recibió en préstamo varias piezas de la colección particular de la señora Graciela Urquiaga, quien tuvo un negocio de materiales para las artes plásticas, desde el cual promovió la carrera de muchos creadores; y de su esposo, el ingeniero Jaime López Trincado, también promotor de la labor de nuestros museos y voluntario en organismos dedicados a las artes; el hotel Plaza Camelinas nos permitió exponer obras de formato mediano, que se exhiben en su restaurante Acuarelas. Muchas familias tuvieron la bondad de contribuir al éxito de la muestra. 

En la administración de Mariano Palacios Alcocer (1985-1991), el Gobierno del Estado imprimió carpetas con reproducciones de las obras más significativas del maestro Águila, que todavía enaltecen las paredes de casas de la región.

Jesús Águila Herrera nació el 20 de enero de 1942 en el barrio de La Cruz. Fue el quinto hijo, el menor, del matrimonio de los señores Rafael Águila y María de los Ángeles Herrera.

Rondaba los veinte años cuando se decantó por el arte como profesión y en 1963 se inscribió en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro, que hoy es la Facultad de Artes.

Fue discípulo del maestro Agustín Rivera Ugalde, cuya semblanza ya publicamos. Al demostrar su talento y cumplir todos los requisitos, la Academia de San Carlos, en la Ciudad de México, le ofreció una beca que le permitió depurar sus técnicas y vivir entre artistas de primer nivel, provenientes de muchas zonas de la república y también del extranjero. Esta institución pertenece a la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México. 

En 1967, el joven pintor tuvo oportunidad de presentar sus obras de acuarela en una exposición colectiva realizada en el Instituto Politécnico Nacional. Quienes visitaron la muestra, pudieron aquilatar el enorme talento de Águila y de ahí surgieron invitaciones para exhibir piezas en otros países. 

Fue también caricaturista: se interesó en el acontecer nacional y mundial para plasmar mensajes cargados de sentido en el Diario de Querétaro, donde colaboró durante años a partir de 1968. Sus cartones se llevaron a antologías internacionales de caricatura en Italia y Yugoslavia, entre 1968 y 1970. 

En 1979, formó parte del Salón del Humor Mundial en Montreal, Canadá. 

El año 1990 fue el inicio de su colaboración con el semanario El Nuevo Amanecer de Querétaro, donde publicó caricatura política. En el suplemento Amanecer Cultural, fue ilustrador de textos literarios, como los firmados por José Luis de la Vega, titulados Poesía, en 1992; también realizó viñetas para acompañar la obra de Eugenio Medina Ramírez 2 (así firmaba) y la de César Cano Basaldúa en 1993. 

A partir de 2012, se incorporó a Tribuna de Querétaro, donde acompañaba textos escritos por estudiantes, académicos y docentes de la UAQ. Cito las palabras de Efraín Mendoza Zaragoza, coordinador de la mesa directiva de este medio: “Más allá de la delicadeza gráfica de sus líneas, destaca por la hondura de su contenido: una crítica fina, alejada de la víscera y del panfleto, que sintetiza el sentir del pueblo llano e interpela a los pensadores de nuestro tiempo”.

El 22 de septiembre de 2025, mediante una exposición retrospectiva de su obra, la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro rindió un homenaje póstumo a Jesús Águila Herrera, uno de sus maestros más apreciados a lo largo de las décadas. Raúl Sangrador, artista visual, escribió en el texto de sala: “Fue un autor que logró un espacio en la historia de la pintura de Querétaro, al crear una visión única de la ciudad y su ambiente, incluso de forma previa al nombramiento otorgado a la capital por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en 1996”. El doctor Sergio Rivera, director de la Unidad Académica de la Facultad, declaro que el pintor “fue muy admirado, un creador nato, formador de generaciones, siempre discreto y sereno, que comprendió la luz y el color; fue una de las figuras que hicieron posible la apertura del Instituto de Bellas Artes y la profesionalización de las artes.

El gran pintor, que gustaba de pasar desapercibido y hacía de la sencillez su modo más íntimo de ser, pasó a la eternidad el 11 de octubre de 2024. 

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