Germán Patiño
Su legado
Con afecto y admiración, Guadalupe Zárate Miguel, historiadora e investigadora del INAH, escribió una breve biografía del artista José Germán Patiño Díaz, publicada en el Tomo I de la serie de libros Querétaro en el siglo XX – Personajes de la vida cotidiana. Estos volúmenes, impresos en el año 2013, contienen estupendas semblanzas de hombres y mujeres que participaron en el vigoroso proceso de desarrollo de nuestro estado.
La doctora Zárate, muy querida amiga, inicia con estas palabras: “Don Germán nació en la ciudad de Querétaro en 1875, un año antes de que Porfirio Díaz tomara el poder y tenía treinta y seis años cuando fue derrocado. Para ese entonces ya era un hombre formado, casado, con dos hijos y un modesto empleo de maestro”.
En varias ocasiones he escuchado a Lupita ponderar la importante labor del artista Germán Patiño y explicar su participación en la creación del Museo de Querétaro, cuya inauguración formal tuvo lugar en noviembre de 1936, contando con la presencia del museógrafo Jorge Enciso, quien vino en representación del gobierno federal para designar a don Germán como su director. El maestro había dedicado varios años a preservar el ex convento de San Francisco para convertirlo en museo. Ese recinto, en 1939, sería incorporado al Instituto Nacional de Antropología e Historia, creado por decreto presidencial de Lázaro Cárdenas del Río.
Regresemos a la vida del maestro Patiño: fue un ser dotado de la sensibilidad, capacidad creativa, inteligencia emocional y talento para ser profesor, pintor, fotógrafo y escritor de manuales para la enseñanza de la pintura. Ninguna biografía lo dice por lo claro, pero estoy segura de que sería un hombre simpático, de conversación interesante, con una meta en la mente y con una vida plena de sentido.
A raíz de la aplicación de la Ley Lerdo, o Ley de Desamortización de los Bienes Eclesiásticos, aprobada y decretada el 25 de junio de 1856, bajo el gobierno provisional de Ignacio Comonfort, y sobre todo a partir de la Ley de Federalización de Bienes Eclesiásticos, expedida el 12 de julio de 1859, la Federación incrementó su patrimonio de manera notable, haciéndose de cascos de haciendas, conventos, monasterios, hospitales, escuelas y otros inmuebles que habían pertenecido a la Iglesia Católica y que más adelante tuvieron otros usos.
De ahí que las obras de arte, mobiliario, libros y documentos que se encontraban en esos recintos hayan sido trasladados a bodegas y sitios no siempre propicios para su cuidado.
En 1909, don Germán realizó una serie de gestiones con el gobierno porfiriano, al cual solicitó el traslado de un lote de pinturas y algunas esculturas para realizar una exposición que formara parte de las fiestas del Centenario de la Independencia. Las obras de arte habían sido resguardadas en la Academia de San Carlos de la Ciudad de México, y el propósito ulterior del maestro fue que sirvieran de modelo a los maestros de la Academia de Bellas Artes de Querétaro. Justo Sierra, ministro de Educación, aprobó la donación de otro lote de cuadros. Entre los autores de estas piezas sobresalen: Luis Juárez, su yerno Antonio Rodríguez y los hijos de éste, Juan y Nicolás Rodríguez Juárez; Cristóbal de Villalpando, Miguel Cabrera, Francisco Antonio Vallejo, Baltasar de Echave Orio, Baltasar de Echave Ibía y Joseph Ortiz. Muchas piezas no tienen todavía identificado el autor. Entre los lienzos de origen europeo, figura uno titulado “La oración en el huerto” de Luca Giordano, que fue autenticado en 2001 y se encuentra en el Museo de Arte de Querétaro.
En su juventud, Patiño dedicó su energía y habilidades pedagógicas a la enseñanza de las artes a niños y jóvenes. Caminaba por las calles de su ciudad natal con plena conciencia del valor de los inmuebles que habían sido testigos de la historia patria. Supongo que asistió a alguna sesión del Congreso Constituyente, en su calidad de ciudadano, ya que este acontecimiento tuvo lugar en el entonces llamado Teatro de Iturbide, cuando Patiño era un hombre de 42 años. Por otra parte, el gobernador carrancista Federico Montes le autorizó a resguardar las obras de arte habidas en los templos, para protegerlas del saqueo y maltrato. El presidente Venustiano Carranza visitó la exposición montada por Patiño con las obras de arte que se habían retirado de las iglesias.
El maestro Patiño puso las bases para el rescate del patrimonio material del Centro Histórico de Santiago de Querétaro y formó a generaciones de fotógrafos, museógrafos, restauradores y artistas. Creó inventarios y se preocupó por preservar el legado de los creadores novohispanos y europeos cuya obra enriqueció los edificios religiosos y había sido expropiada.
Dice la doctora Zárate Miguel: “La tarea de conservación de monumentos fue del interés de diversas instituciones federales: la Dirección de Bienes Nacionales, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas y la Secretaría de Educación Pública. Don Germán Patiño colaboró con todas ellas y desde el año de 1925 participó en la formación de los primeros catálogos nacionales, recopilando información histórica y haciendo las fotografías de los edificios más destacados de la ciudad”.
Fue director de la Academia de Bellas Artes en el edificio de estilo neoclásico que se encuentra en la esquina de Juárez y Pino Suárez. En el periódico El Universal Querétaro, el 2 de agosto de 2019, José Alfredo Zepeda Garrido, quien fue rector de la Universidad Autónoma de Querétaro, publicó: “En 1904, el gobernador Francisco González de Cosío, convencido por el joven artista José Germán Patiño Díaz, fundó la Escuela de Bellas Artes del Estado con 20 maestros y 400 alumnos, para lo cual se contó con la ley publicada sobre estudios en dicha escuela, estructura y validez oficial”. Esa institución es hoy la Facultad de Artes de la UAQ, que conserva el teatro Esperanza Cabrera y un edificio de aulas en lo que fue la sede de la Academia.
El Municipio de Querétaro, durante la administración presidida por Jesús Rodríguez Hernández, creó la presea Germán Patiño, que el 25 de julio de cada año, se entrega a: “Personas que han invertido su talento y esfuerzo a favor de la creación, promoción y difusión de las artes y el incremento del acervo cultural en el Municipio”.
Entre los ganadores, podemos mencionar a Rubén Maya, doctor en arte; Gerardo Proal, fotógrafo y gestor cultural; Santiago Carbonell, Alejandro von Waberer O’Gorman, Juan Muñoz, Ramsés de la Cruz y Jordi Boldó, pintores; Juan Carlos Romo, fotógrafo; Gabriel Hörner, director del Museo de la Ciudad; Salvador Alcocer, poeta; Manuel Escoto Patiño, cronista de los danzantes concheros y Jaime Blanc, bailarín.
Hay una calle que lleva su nombre entre las avenidas Pasteur y Corregidora, en la colonia Aragón. Sus restos se encuentran en el Recinto de Honor y Panteón de los Queretanos Ilustres, donde hay una escultura que lo representa de cuerpo entero.







