Feli Fer y la muerte

Buenos días, Feli Fer, dijo una voz de ultratumba
¿Qué pecado has cometido, presidente municipal,
que brincaste al escuchar mi voz?
Eres joven, no te espantes, si haces las cosas bien
tiempo en la Tierra tendrás, pero cuídate mucho,
Querétaro sabe amar, pero poco perdonar
Este lugar es hermoso, la historia lo demuestra
Si sabes cumplir la ciudad te amará
Pero si no lo haces, ellos mismos a la tumba te llevarán
Eres todavía un polluelo que al mundo se quiere comer
Muchos son los que prometen y pocos los que cumplen
Me gusta esta ciudad, jovencito Feli Fer
Tengo por ahí un lugarcito destinado para ti
En caso de que no cumplas vendré corriendo por ti.
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Ya te toca Kuri

La muerte se andaba paseando por las calles de Querétaro
Veía tan alegre a la gente que olvidó a lo que venía
era una misión pendiente la que tenía que cumplir
La tarea era difícil porque muchos lo querían
Pero en cuestión de la vida, es como una lotería
Tiene nombre de pila, pero la gente lo llama Kuri
Es un hombre franco de palabra clara
Ha trabajado mucho y necesita un largo descanso
La muerte sin darse cuenta hablaba en voz alta
‘¿Qué te traes con Kuri aquí lo necesitamos?’
Dijo un queretano a la muerte, bien encabronado
Él está comprometido con arreglo de calles y carreteras
Además, tiene el compromiso del tren México Querétaro
‘¿Me escuchaste o quieres que llame a más gente?
Y a ver de a cómo nos toca’
La muerte al mirar que eran muchos solo pudo decir:
‘Ni modo, por esta vez te salvaste Kuri
pero si no sale bien lo del tren
Ni Dios padre, Hijo, y Espíritu santo, te salvan’.
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Para la muerte, la cultura

No sé qué diré a San Pedro cuando le entregue cuentas, pensaba la muerte
Estaba distraída escuchando a la bella Ana Paola, secretaria de Cultura del estado de Querétaro
Recordaba lo que un día le dijo una maestra
A un pueblo se le conoce por el amor a su propia cultura
La muerte esperó a que la secretaria terminara su evento, donde con entusiasmo hablaba de la creatividad de mujeres hacedoras, de verdaderas obras de arte, el desarrollo y amor a sus ancestros de quienes aprendieron.
Buenos días, secretaria, felicidades por su trabajo, es usted muy joven, pero debo llevármela, es una orden
¿Llevarme a dónde? Y ¿por qué motivo? dijo molesta la bella secretaria
No te enojes, Ana Paola, eres joven, pero eso no cuenta para el señor
Yo no me voy contigo y a ver cómo te las arreglas, tengo muchos compromisos: presentaciones de libros, exposiciones, conferencias, concierto y, muchos proyectos más, Querétaro es una ciudad culta y exigente, y resulta que me quieres llevar, no te pases, muerte
No te enojes, Ana Paola, también tú entiende que debo obedecer
Me van a correr, regresaré sin cargamento, dijo la muerte, sigue sembrando la semilla del amor al arte.
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Día de muertos

Con eso de los disfraces todo puede suceder
La muerte caminaba camuflada entre la gente
buscaba a alguien que estaba en su lista para llevarlo a la tumba
vio a un señor con traje y muy perfumado, ‘creo que es él’ pensó.
Era el licenciado Juan Luis Ferrusca Ortiz, ni más ni menos, el mero secretario de Seguridad Pública Municipal
‘A este le traigo ganas’ dijo la muerte ‘y hoy me lo he de llevar
Solo que tenga buen pretexto, para poderlo dejar’
El licenciado Ferrusca sin temor a la muerte, cenaba unas ricas enchiladas queretanas, un delicioso guajolote y un cafecito de olla.
La muerte se acercó, ‘buenas noches, señor secretario,
Hoy le toca irse conmigo, pero, escuché algo que me hace dudar’.
‘¿Quién es usted? ¿Nos conocemos?’ Dijo el secretario con un suculento guajolote a medio comer
‘Soy la muerte, a sus órdenes’.
‘Hay muchos malandrines, lléveselos a todos’.
‘No te espantes, sé que has logrado entregar nuevas unidades y tener más personal capacitado para seguridad de la gente, te llevaré otro día.
Te salvé, ¿no me vas invitar unas enchiladas?’ dijo la muerte sentándose a su lado.







