viernes, abril 24, 2026
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Las personas extraordinarias – Sandra Fernández

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Son aquellas que nos inspiran que nos hacen mirarlas y pensar como es que llegaron a ser los que son, como fue que se formaron.

Y no hablo de aquellas que hicieron algo espectacular a vista de todos como son aquellas que ganaron un maratón, una medalla en los juegos olímpicos, acumularon gran cantidad de dinero o escalaron el Everest, hablo de aquellas que son de carne y hueso y están cercanas a nosotros. 

Son los héroes o heroínas que tienen un gesto de humanidad, de valor, de arrojo, de dignidad, de resiliencia que los hace superiores, sin importar la edad. Aquellos que devuelven una sonrisa aún y cuando su vida esta pasando por una etapa llena de dificultades y desavenencias.

Quizá valdría la pena, detenernos a observar a esas personas extraordinarias que, con sus pérdidas, decepciones, enfermedades, nos recuerdan que no todo este perdido y que, pese a lo complejo, frío e inhumano que pareciera que se ha convertido este mundo, hay lugares especiales con personas fuera de la común que hacen la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario y nos devuelven la fe en la humanidad.

Y, ¿que los hace ser distintos?, pareciera que guardan un secreto que los hace no dejarse vencer una y otra vez aún después de cada intento fallido. Quizá sea una fuerza interior que los hace mantener la fe, la constancia y la disciplina, la pasión. La suficiente empatía con los demás para tener un gesto amable y unas ganas de servir, de trascender, de no ser indiferentes a los demás y ayudar de una forma desinteresada y constante.

Las madres que llevan el sustento a sus hijos, los hijos que han perdido a sus padres y que caminan con su ausencia, las personas que han perdido su empleo y que no se dan por vencidas, los estudiantes que llevan largas jornadas de estudio para alcanzar una beca y alcanzar un sueño, los que cuidan a los enfermos; dedicándole su tiempo, dándoles palabras de aliento sin ningún tipo de remuneración. Los médicos que de forma desinteresada asisten a los acuden a ellos, los ancianos que viven el abandono y la soledad, los enfermos desahuciados que por la ventana de un hospital ven la vida pasar y saben que así acabará.

Todos llevan una batalla interna, todos toman una decisión de seguir adelante y de no desistir, todos se permiten perdonar y no dejar de creer. Porque saben que así es la vida, así les toco vivir y deciden convertir su dolor en alegría. Esas, son las personas extraordinarias, como me gusta llamarles, porque en realidad, sí lo son. Viven cada día con la certeza de que no pueden cambiar al mundo entero con sus acciones, pero al menos, si pueden cambiar el pequeño mundo que les fue dado.

Por: Sandra Fernández