La confianza entre los amigos les anima a sincerarse. En una amena conversación, se comunican los proyectos guardados desde hace meses, años, que se han pospuesto por varias circunstancias y, sin embargo, en momentos de soledad, se piensa en ellos con cierta nostalgia. La esperanza renace, las ilusiones afloran.
Hace dos semanas, estaba con una amiga desayunando en un restaurante del Centro Histórico de la ciudad de Querétaro. De pronto, escuchamos a un grupo de personas que estaban en la banqueta conversando alegremente. Sus sonrisas eran francas, parecían un grupo de adolescentes; pertenecían a la sexadolescencia, nueva designación a personas de sesenta años y más. Al jubilarse, muchos ya no se quedan en casa: se inscriben en algún taller para realizar lo que les gusta hacer y que por diversas circunstancias no lo habían hecho.
El vestuario también se ha transformado: hombres y mujeres eligen qué tipo de prendas les agrada. Se reúnen para desayunar, festejar los cumpleaños, reencontrarse con amigos. Las charlas suelen ser amenas, pues cada uno tiene muchas anécdotas para contar. Las sexadolescentes entraron al restaurante muy sonrientes, llamaba la atención su felicidad, Su mesa estaba cercana a la nuestra, así que escuchamos algunas de sus aventuras, por cierto, muy interesantes.
Yo estaba muy feliz, a mi amiga la conocí en 1984 haciendo una licenciatura, en 1993 nos reencontramos en la universidad, estudiando un posgrado, años después coincidimos dando clases en las mismas instituciones.
Soy una persona afortunada. Tengo grandiosas amigas, que en determinados momentos han sido la luz que cortó la densa neblina en mi sendero de vida.
Uno de los sucesos maravillosos durante nuestra existencia en la Tierra, es la amistad. Entre amigos nace la confianza para comunicar los sentimientos más profundos, compartir las buenas o malas noticias. Una de las características de las relaciones humanas es la convivencia grupal: en ella se construye un espacio de fraternidad, lealtad y confianza.
La amistad surge espontáneamente, es la empatía entre los seres que se han elegido espontáneamente. No hay condiciones, porque la amistad no es forzada. Metafóricamente, se podría decir que la amistad es tan bella, que se viste con diferentes tonos acordes al motivo espacio y tiempo en que es requerida su presencia. La energía se renueva, las neuronas se preparan a entrar en acción.
La amistad es multifacética. En ocasiones se presenta suave y transparente como una gota de rocío. Su entrega es asombrosa para quien la recibe, es observar a la mariposa salir del capullo. En otros momentos se convierte en una fuerza protectora.
Se podría pensar que la amistad es un sentimiento que se concibe como un cúmulo de emociones que mueven las fibras del ser. El afortunado amigo se fortalece, se considera importante en esa relación, comprende que su vida es valiosa en el engranaje del universo, puesto que estamos hechos con los mismos elementos que los astros.
Existen momentos en nuestra vida cuando es requerida la presencia de los amigos. Nos tienden la mano, nos ayudan a ponernos de pie. En ese instante, la amistad brilla como rayo de sol, iluminando los caminos.
La amistad acompaña, cura, acorde a las circunstancias, en ocasiones nos regala frases tejidas de ternura mitigando el dolor de las emociones. La podríamos comparar con las cosas bellas que encontramos en el transcurso de la vida, podemos relacionarla con una obra pictórica, porque nos regala una mezcla de colores, las pinceladas creadoras de la obra, la textura de la tela donde fue plasmada, las ilusiones y, el amor del autor.
Tener amistades es poseer un gran tesoro, siempre contaremos con su benevolencia. La amistad es polifacética, a veces se transforma en una veloz y potente ave, sin importar el día, clima, hora, volará hacia ti, para apoyarte señalando el camino donde encontrarás la luz, abriendo las tinieblas que no te permitían ver. Cuando ha cumplido su misión, abandona su vestuario de águila, para regresar a su condición humana. La energía negativa ha desaparecido, ahora la armonía reina en ese hogar.
La amistad no tiene edad, simplemente nace cuando hay empatía, cuando hay armonía.
En el salón de preescolar, los niños disfrutan su estancia, quieren a su maestra, tienen toda la confianza para contarle lo que sucede en sus casas, sus gustos, las emociones. Entre los niños y la maestra existe una gran amistad, los pequeños no sufren su estancia en la escuela, la gozan.
Los amigos hacen magia, dan color a nuestra vida. Se visten de gala para los grandes acontecimientos; su ropaje de colores vivos muestra su alegría en la celebración de la vida. En ocasiones especiales, su vestuario el azul o gris, con la intención de mostrar empatía con el dolor del amigo.
Siempre me han gustado los colores luminosos, permiten recordar que la vida tiene sus tonalidades y que tengo la opción de elegir.
La personalidad de mis amistades es de varios colores, me siento muy feliz cuando estoy con ellos, porque la luminosidad de su espíritu es la linterna que ilumina mi andar.
Como me gusta ver la vida a colores, tengo un arcoíris de amistades.







