jueves, abril 18, 2024

ENFOQUE: ¿Por qué el conflicto palestino-israelí llegó tan lejos?

GAZA/JERUSALÉN
Xinhua

El conflicto entre israelíes y palestinos se intensificó drásticamente el pasado sábado, después de que Hamás disparara miles de cohetes contra Israel en un gran ataque sorpresa, al cual el Estado judío respondió con ataques aéreos masivos y medidas punitivas.

El gabinete de seguridad israelí declaró el domingo el «estado de guerra». Más de 900 israelíes han muerto hasta ahora, las peores pérdidas sufridas por el país desde la guerra árabe-israelí de 1973, según informaron el lunes las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

De acuerdo con la declaración hecha pública la noche del lunes por el Ministerio de Salud palestino con sede en la Franja de Gaza, el número de muertos por los ataques aéreos israelíes en este enclave costero ha aumentado a 687, con más de 3.700 heridos.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas junto a numerosos países han expresado su profunda preocupación por la continuación de la actual escalada de tensión y el consiguiente grave deterioro en las condiciones humanitarias y de seguridad.

ATAQUE SORPRESA

El sábado por la mañana, milicianos palestinos lanzaron miles de cohetes hacia Israel, mientras decenas de otros se infiltraron en el sur israelí, escalando el conflicto entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), el más grave entre las dos partes desde mayo de 2021.

En respuesta al ataque, el Ejército israelí lanzó la operación «Espadas de Hierro», llevando a cabo decenas de ataques aéreos contra objetivos de Hamás en la Franja de Gaza.

«Han planeado esto durante mucho tiempo. Obviamente, se trata de un ataque muy coordinado y, lamentablemente, pudieron sorprendernos tácticamente y causar daños devastadores», dijo el exasesor de seguridad nacional israelí Eyal Hulata.

Según el comandante militar de Hamás, Mohammad Deif, el ataque fue en respuesta al bloqueo de Gaza por parte de Israel, sus frecuentes incursiones en Cisjordania durante el año pasado, su asalto al recinto de la mezquita de Al Aqsa, un lugar sagrado tanto para musulmanes como para judíos, los ataques de colonos israelíes contra palestinos y la expansión de los asentamientos israelíes.

El ataque se produjo durante las celebraciones de Simjat Torá, una festividad judía que marca la conclusión del ciclo anual de lecturas públicas de la Torá, y casi coincidió con el 50º aniversario de la Guerra del Yom Kipur, que comenzó el 6 de octubre de 1973 entre Israel y una coalición de Estados árabes liderados por Egipto y Siria.

Algunos medios árabes e israelíes calificaron de «simbólica» la elección de Hamás de realizar una incursión el 7 de octubre, tras minuciosos preparativos, y como una forma de elevar su estatus en el mundo árabe.

Según Eyal Pinko, investigador principal del Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos de Israel, el reciente ataque ocurrió en medio de la temporada festiva israelí, un momento en el que la vigilancia de ese país tiende a disminuir.

PRENDIENDO LA MECHA

El conflicto palestino-israelí no ha mostrado indicios de aliviarse a lo largo de los años. Las negociaciones directas de paz entre ambas partes se estancaron en 2014, debido a disputas sobre los asentamientos israelíes y el reconocimiento de un Estado palestino.

Hamás ha declarado repetidas veces que condena cualquier progreso en la normalización de las relaciones entre los países árabes e Israel, diciendo que es algo inaceptable en todas sus formas y que daña la causa palestina.

Y esta última ronda de enfrentamientos llega cuando Israel buscaba normalizar sus lazos con Arabia Saudí.

Para Israel, normalizar sus vínculos con los países árabes ha seguido siendo un objetivo estratégico importante durante años, en su búsqueda por mejorar el entorno geopolítico.

Hasta la fecha, seis países árabes han normalizado sus nexos con Israel, entre ellos Egipto y Jordania, que establecieron relaciones diplomáticas con Israel en los años 1970 y 1990, respectivamente, así como los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos, que acordaron normalizar sus lazos con Israel bajo los Acuerdos de Abraham en 2020.

Estados Unidos se ha posicionado durante mucho tiempo como mediador en el conflicto palestino-israelí. Sin embargo, ha mostrado constantemente un sesgo hacia Israel, como el traslado de su Embajada de Tel Aviv a Jerusalén en 2018 y la prestación continua de asistencia militar al Estado judío.

En una muestra de apoyo a Israel, el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, anunció el domingo que el Pentágono iba a enviar buques de guerra y aviones de combate a la región del Mediterráneo Oriental.

El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, ha ampliado la «situación especial de seguridad» del país a todo el territorio de Israel.

Saleh al Arouri, jefe adjunto de Hamás, dijo a la cadena Al Yazira que el grupo palestino está listo «para todas las opciones, incluida una guerra y una escalada de tensión a todos los niveles».

Es poco probable que el enfrentamiento actual termine pronto, ya que ambas partes se están preparando para el peor de los escenarios.

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