Los sueños en ocasiones, suelen ser tan nítidos, que se logra recodar la mayoría de los sucesos al despertar. Ignoro si este fenómeno le sucede a la mayoría de la gente. En mi caso, cuando sueño algo interesante, ya sea bueno o malo, al día siguiente, logro recordar los sucesos más importantes, entonces me pregunto, ¿realmente lo soñé? En lo general, durante una semana, sigo pensando si fue sueño o ¿tuve un viaje astral?
El lunes 29 de septiembre de 2025, Día de los Arcángeles, también es el santo de quienes se llaman Miguel. A través del chat familiar felicité a los tres migueles de mi familia: Miguel esposo, Miguel Ángel hijo y Miguel nieto. Enseguida fueron llegando más felicitaciones.
Este bendecido Día de los Arcángeles, removió la idea que he tenido desde hace algunos años, de tener en casa las esculturas de los arcángeles. Este detonante movió mis neuronas, entretejieron los elementos que dieron lugar a esta increíble experiencia. Tenía varios días tratando de bosquejar la construcción de una historia, donde intervinieran uno o más, arcángeles.
Tomé una libreta, un bolígrafo y empecé a escribir algo, generalmente hago un bosquejo, cuando tengo clara la idea, empiezo a escribir en la computadora. Me acomodé en un sillón escribiendo y tachando lo que no me gustaba, cuando ya tuve el esquema de lo que escribiría, me sentí feliz, fui a la cocina prepararme un delicioso café, recodé que había reservado un rico pan de la mañana, como premio me puse a degustarlo.
Muchas personas me han dicho que tomar café en la noche quita el sueño, yo, cuando no puedo dormir suelo tomar un café bien calientito, a los veinte minutos me da sueño y duermo profundamente, algo similar sucedió el lunes, me quedé dormida en el sillón, bueno, eso creía, al abrir los ojos me encontré con una celestial sorpresa, dos arcángeles estaban frente a mí. Eran el Arcángel San Miguel y San Rafael.
Estaba asombrada, ¡no podía hablar, tampoco moverme, mi situación era confusa, no comprendía lo que sucedía en mi cerebro, solo los veía fijamente, la forma de mirarlos resultaba irrespetuosa!
─Buenas noches, no creí que te vería tan pronto, ─ dijo el Arcángel San Miguel, ─aprovecho para informarte que pude hablar con Dios, acerca de lo que comentaste la vez anterior, escuchó la pregunta que planteaste, “¿Qué habría pasado con tu vida se hubieras aceptado trabajar en Chihuahua como profesora?” Dios sonrió, diciendo que parecía una pregunta de niño, sonaba demasiado inocente, un cambio así, tenía que ser necesariamente diferente.
Curiosa pregunté al Arcángel San Miguel ─¿por qué vienes acompañado de todos los arcángeles?
─Porque tenemos una misión que debemos cumplir, Dios fue muy específico en lo que debemos hacer.
─¿Puedo saber cuáles son las misiones? dije un tanto apenada.
─Sigues igual de preguntona, es un mandato divino, no tienes porqué enterarte.
─Me gustaría saberlo para no cometer los mismos errores, estar feliz, vivir sin miedo.
El Arcángel San Miguel sonrío, me dijo que era una calamidad, aun así, dije con cierta timidez, ¿podrías decirme solo tu misión? pensé que se molestaría y se iría de inmediato. Dio unos pasos hacia la puerta, él, podía volar, sin embargo, se detuvo unos segundos, entonces dijo:
─El Creador me envió a ciertos lugares donde el mal se ha apoderado no solo de los cuerpos, también de las almas. Una densa nube cubre la luz, convirtiéndola en oscuridad, las madres lloran a sus hijos, los padres sufren, viven con miedo de ser levantados y no regresar a su casa.
Me dirijo a Culiacán, Jalisco y a la Ciudad de México, los demonios gobiernan esos lugares, nadie los para, porque mucha gente en el poder es corrupta. Dios ha recibido súplicas de la gente que vive aterrorizada, vengo a cumplir esa misión. En el siguiente viaje, ajustaré cuentas en otros estados.
─ Dios te bendiga San Miguel, tú ganarás las batallas, en México hay mucha violencia, vivimos en el terror.
─San Rafael se quedará aquí, también tiene una misión, él te explicará. Hasta pronto ─dijo el Arcángel dejando la estancia envuelta en una luminosidad azul.
─Bienvenido a mi sueño San Rafael, te lo agradezco, tu luz ilumina mi espíritu, tu dulce mirar me llena de paz, la cercanía ha permitido que los miedos que sentía se hayan ido. Me siento protegida, no quiero que este sueño termine, es tan claro que me parece estar viviendo una realidad.
─Creo que ya me conoces, pero es mi deber presentarme, soy el Arcángel San Rafael mi deber es ayudar y orientar a los enfermos, apoyarlos para que resuelvan sus problemas económicos. Debo visitar a varios enfermos unos graves y otros no tanto, como tú. Dios me dio esta misión.
─Gracias San Rafael, con tu presencia, sé que Dios ha escuchado mis oraciones.
─El gran Creador me dijo que no te espantes, que dejes en paz al pasado, aún no es tu hora de partir. Sin embargo, debes ayudarte, ser más disciplinada no dejar el tratamiento médico cuando ya te sientes mejor, el Creador te bendice, pero tú, debes hacer lo que te corresponde.
─Gracias Arcángel San Rafael, esta es tu casa, vuelve cada vez que puedas hacerlo.







