Braulio Guerra Malo
Su Legado
Andrés Garrido del Toral, quien fuera cronista del estado, escribió sobre el origen de Braulio María Guerra Malo: “Nació en esta ciudad el 17 de febrero de 1948, en el seno de una familia de recursos económicos modestos, pero con un gran cúmulo de prestigio debido a su árbol genealógico. Entre sus ascendientes se encuentran Fray Servando Teresa de Mier, Julián Juvera (gobernador y héroe de la Independencia), Julián Malo Juvera (gobernador y héroe de la Revolución) y una lista interminable de Braulios María Guerra, lo mismo médicos famosísimos que políticos estatales”.
Así comenzó la vida de este hombre que dedicó sus afanes a la docencia y la investigación en la Universidad Autónoma de Querétaro —institución de la que fue rector—, además de la política, donde destacó como presidente municipal de Querétaro, ciudad a la que amó con creces. Fue un gran deportista y excelente padre de familia. Recordado con afecto por cientos de ciudadanos de esta urbe artística, escenario de importantes acontecimientos históricos.
Sus padres fueron Juventino Guerra Soto y Luz Malo Juvera y de Sautto. El pequeño Braulio cursó primaria y secundaria en el Colegio Salesiano. Estudió el bachillerato en la UAQ. En esa misma institución, escogió la carrera de Leyes. Fueron sus aulas el espacio propicio para desarrollar su liderazgo; llegó a la presidencia de la Sociedad de Alumnos de Derecho, fue líder de la Federación Estudiantil y al concluir su carrera defendió la tesis profesional titulada Algunos Aspectos sobre el Asilo Político y la Extradición. En cuanto obtuvo su título, el rector José Guadalupe Ramírez Álvarez apoyó su candidatura ante el Consejo Universitario para que fuera titular de la Oficialía Mayor, cargo que desempeñó hasta 1979.
Al presentarse los cambios en las direcciones de las carreras, en 1979 compitió para ser director de la Escuela de Derecho (todavía no era Facultad); en esa ocasión, el elegido fue Mariano Palacios Alcocer, quien pocos meses después fue electo rector para el trienio 1979-1982. Desde esa posición, el rector Palacios invitó a Guerra a ocupar la Secretaría General. En 1982, Guerra fue nombrado rector de la Universidad Autónoma de Querétaro, cargo para el que fue reelecto en 1985, de manera que estuvo al frente de la rectoría hasta 1988.
En su periodo, enfrentó algunos desacuerdos con el gobernador Rafael Camacho Guzmán de los que salió avante; fundó las escuelas de Veterinaria, la carrera técnica de Periodismo (ahora licenciatura en Comunicación y Periodismo), Sociología y Cooperativismo. Algunas escuelas se convirtieron en facultades; creó programas de posgrado como las maestrías en Psicología Educativa, Fisiología y Anestesiología, Derecho Notarial, Impuestos, Antropología e Historia; fortaleció los centros de investigación, actualizó los planes del servicio social y fortaleció los programas de extensión universitaria. En 1984, el Taller de Investigaciones Educativas se convirtió en el Centro de Investigaciones Educativas.
Con mucho interés en el deporte como fundamento para el desarrollo de los jóvenes, multiplicó los espacios deportivos, practicó el atletismo de alto rendimiento, corrió maratones y participó en competencias nacionales e internacionales.
Al terminar el ciclo universitario, asumió la presidencia municipal, entre los años 1988 y 1991. En esa encomienda, destinó recursos para dignificar el parque del Cerro de las Campanas, espacio que conocía a la perfección por todos los años que trabajó en la UAQ. Sus obras sobresalientes fueron clínicas contra adicciones, los mercados de las colonias Los Sauces, Carrillo Puerto y Lázaro Cárdenas, las avenidas Epigmenio González y Emeterio González, el cementerio de San Pedro Mártir y un gran número de espacios deportivos en barrios, colonias o comunidades.
Fue también diputado local, en la L Legislatura, de 1991 a 1994, donde fue coordinador de la mayoría priísta. El gobernador Enrique Burgos García lo nombró coordinador de Federalismo, con el fin de implementar la descentralización en el estado.
A través de sus asignaturas de Derecho Internacional Público y Derecho Internacional Privado, fue profesor de la UAQ por más de treinta años.
Fue autor de cuatro libros: Compendio de Derecho Internacional, Tres Internacionalistas Americanos, Relación Histórica del Venerable Padre y La Asamblea Constituyente de Querétaro en 1917.
Perteneció a varios organismos, entre ellos: Asociación Mexicana de Derecho Internacional, Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría, A.C., Asociación Internacional de Derecho Internacional (AIDI) y el Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional (IHLADI).
En el ensayo titulado “Universidad y crisis social”, Braulio Guerra Malo escribió: “El fenómeno de la crisis social lo analizamos como un problema estructural, como un problema cuyos orígenes se encuentran en la forma especifica en que históricamente hemos planteado y asumido no sólo en el desarrollo económico y político de nuestra sociedad sino también, y fundamentalmente, el desarrollo de la cultura, de la ciencia, de las disciplinas, de la tecnología. De manera más concreta, de la forma en que se ha desarrollado el saber universal y de la modalidad en que se ha aplicado este saber en el contexto particular de nuestra realidad nacional. La crisis de nuestra cultura, de nuestros valores culturales, es un fenómeno que se viene manifestando con gran fuerza a partir de la década de los artos sesenta, desde diversos ángulos”.
Con Celia Urbiola Castro, una mujer dulce, de enorme sensibilidad social e inteligencia, formó una familia muy amada en la localidad. Sus dos hijos, Braulio y Celia, estudiaron en la UAQ y han tenido trayectorias admirables en la docencia, la impartición de justicia y la función pública. Braulio Guerra Urbiola es presidente del Tribunal Superior de Justicia, es músico, fotógrafo y astrónomo. Braulio Guerra Mendoza, nieto de nuestro personaje, es un exitoso autor de libros para niños.
A los sesenta años, Braulio Guerra Malo murió en una fecha patriótica: el 16 de septiembre de 2008. El 20 de noviembre de 2014, la Universidad Autónoma de Querétaro le rindió un homenaje póstumo nombrando un aula con su nombre. En la ceremonia de develación de la placa, su hija Celia Guerra Urbiola pronunció estas palabras: “Seguramente desde donde esté mi padre se encuentra muy feliz de saber que un lugar que él amó tanto, en el que todos los días se transmiten conocimientos y se forman a las nuevas generaciones, quedará inscrito su nombre, ya que si algo amó mi padre fue la docencia”.







