Carlos Septién García, periodista
Su legado
Periodista, cronista taurino, fundador de instituciones. Hombre de pensamiento, palabra y obra complementarios; un queretano que vivió de manera congruente, con base en valores que han regido la vida de nuestra ciudad.
Por esas lindas coincidencias, viví con mi familia durante dieciséis años en la calle Carlos Septién García, en la colonia Cimatario. Conocí a Rosita, su hermana, esposa del doctor Alberto Vázquez Mellado, fundador del Laboratorio Corregidora, donde los queretanos hemos realizado nuestros análisis clínicos.
Nació en Santiago de Querétaro el 19 de enero de 1915; la ciudad vivía la efervescencia anterior al Congreso Constituyente convocado por el presidente Venustiano Carranza.
Siendo un niño, creó periódicos escritos a mano primero y más tarde en máquina de escribir, con títulos como “El Tiliche”, “El Chinito” donde él era a la vez reportero, diseñador, promotor y vendedor. Cada ejemplar costaba un centavo.
Don Eduardo Rabell Urbiola, cronista oficial del Municipio de Querétaro, afirma: “Su madre fue una señora bondadosa y de grandes virtudes; su padre, licenciado en derecho, un caballero a la antigua usanza, que por ceder el asiento que ocupara en un viaje de ferrocarril hacia Querétaro, a una dama, pereció al suscitarse un accidente en la estación de Las Adjuntas”.
Estudió la preparatoria en el Colegio Civil, la única casa de estudios superiores de su tiempo, ubicada en la calle 16 de Septiembre, en los edificios que albergaron a los colegios de San Ignacio y San Francisco Javier, de la orden jesuita, hoy campus Centro Histórico de la Universidad Autónoma de Querétaro.
Con sus condiscípulos Nicolás González Jáuregui y Pedro Septién, fundó “El Escolapio”, en 1930, cuya redacción se encontraba en la casa número 28 de 16 de Septiembre.
En 1934, con Félix Montes, editó la revista “Provincia”, que tenía una vocación cultural, con notas sobre sitios históricos y artículos de fondo.
Congruente con su formación, formó parte de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, rama de la Acción Católica Mexicana. Rabell publicó: “…cuyo objetivo fue crear líderes estudiantiles y llevar a Cristo a la universidad; agrupación que posteriormente dio nacimiento a la Corporación de Estudiantes Mexicanos, dirigida en sus orígenes por David Mayagoitia, S. J.”
Aunque la Orden Jesuita fue expulsada de los territorios españoles en 1767, sus miembros regresaron a México; el joven Carlos, con su guía, fundó en 1934 la Federación Estudiantil Queretana, asumiendo la presidencia y dirigiendo su boletín. Sus contemporáneos lo definen como un hombre de gran estatura física y moral, elegante, de fuerte personalidad.
Estudió Derecho en la Universidad Nacional de México, donde participó en los movimientos estudiantiles para lograr la autonomía y la libertad de cátedra. En esa institución, sobresalió por sus dotes como orador y líder. Por estas cualidades, fue secretario del Apostolado Social del Comité Ejecutivo Nacional de la UNEC; secretario de Prensa de la Confederación Nacional de Estudiantes, y fue electo presidente a nivel nacional en 1937.
En la UNEC, fundó el periódico PROA. En septiembre de 1939, surgió el Partido Acción Nacional. Septién se incorporó a este organismo político, donde fundó el periódico “La Nación”, que vio su primer número en 1941. En ese medio impreso, publicó crónicas taurinas, firmando con el pseudónimo “El Quinto”. En El Universal publicaba con la firma “El Tío Carlos”, que hizo historia. Aquí, en la calle de Reforma, la entrada al Sanatorio Alcocer tiene una privada llamada El Tío Carlos, como un homenaje del doctor Francisco Alcocer Pozo, cuya semblanza ya hemos publicado.
En Querétaro, fundó la revista “El Portal” y en la capital de la república “Revista de la Semana”. Fue profesor de la Escuela de Periodismo creada por la Acción Católica Mexicana.
Su liderazgo le llevó a hacer campaña para el cargo de diputado federal en 1943 por el PAN. Con ello, fue el primer diputado de oposición en llegar a la Cámara. Dice Rabell: “Su elocuencia resonó en el Palacio Legislativo y con su habitual ironía inició su participación: ‘Yo no vengo a atacar a una persona, sino a un régimen y a un sistema. De mi contrincante, ni siquiera voy a hablar…’ Bastaron unos minutos de intervención camaral para consagrarse como parlamentario”.
José Félix Zavala, escritor de temas históricos, menciona algunas razones por las cuales Carlos Septién García es un queretano ilustre e ilustrado: “Porque hizo un compromiso con la verdad y se apegó a su frase: ‘Un Estado se hallará en mejores condiciones de decidir sobre sus pasos, si el pueblo que lo sustenta está enterado’. Porque es una raya en el agua entre los periodistas honestos, porque era pobre y su lujo fueron dos carros viejos, llamados ‘El bien común’ y ‘La barca de oro’. Porque murió en el cumplimiento de su deber. Porque fue fundador de la primera escuela de periodismo en México, por ser periodista estrella de los mejores diarios de este país”.
Dirigió la revista “Heraldo de Navidad” en 1948, aportando su sapiencia para la preservación del arte de los autores locales.
Entre 1951 y 1953, fue director de la escuela que lleva su nombre; en un edificio con el número 23 de la avenida San Juan de Letrán (hoy Eje Central) en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El maestro Septién ofreció las páginas del semanario Señal, que él dirigía, para que sus alumnos publicaran sus primeras notas. Gracias a sus gestiones, el Instituto de Cooperación Iberoamericana ofreció becas a periodistas del continente.
Murió el 19 de octubre de 1953, en un accidente aéreo; el avión en que viajaba se desplomó en la sierra de Mamulique, Nuevo León. Septién cubría, como reportero, la inauguración de la Presa Falcón. Este cuerpo acuático, en la frontera con los Estados Unidos, comenzaría a funcionar a partir de una ceremonia en la que estuvieron presentes los mandatarios de México, Adolfo Ruiz Cortines, y de Estados Unidos, Dwight E. Eisenhower. Un periodista de Excélsior escribió: “Después de los honores a los jefes de Estado y de escucharse el himno estadounidense, interpretado por la orquesta norteamericana Start, se hizo un momento de tensa espera para escuchar los acordes del Himno Nacional Mexicano. Pero el tiempo pasaba y esto no sucedía. A medida que se fue haciendo más insoportable la expectación y la ansiedad, empezaron a correr voces y rumores increíblemente alarmantes, de que los miembros de la Orquesta Sinfónica de México habían sufrido un terrible accidente al estrellarse el avión en que viajaban, en una de las montañas que rodean a Monterrey”.
Sus cenizas fueron traídas del Panteón Español de la Ciudad de México, luego veladas en el Instituto Fray Luis de León, donde se le rindió un homenaje. Se encuentran en el Panteón y Recinto de Honor de las Personas Ilustres de Querétaro, dependencia municipal, ubicada en lo que fuera parte del Convento de la Santa Cruz.
“El médico dará la salud, el abogado protegerá el derecho, el ingeniero se ocupará de las obras materiales, pero el periodista satisfará en todos la nobilísima necesidad de la inteligencia por conocer la verdad del acontecer humano y al hacerlo con respeto y oportunidad estará ensanchando cotidianamente los dominios de la verdad y preparando a las voluntades para el servicio del bien”: Carlos Septién García







