jueves, mayo 14, 2026
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Bienvenido 2026 – Teresita Balderas y Rico

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Afortunados somos quienes hemos iniciado este año 2026. Felices nos sentimos los que hemos estado con nuestra familia, en un espacio llamado hogar, donde la alegría, los buenos deseos y el amor filial estuvieron presentes.

En nuestra memoria, aún escuchamos los villancicos y el arrullo del Niño Dios. Volvemos a sentir la alegría de romper las piñatas, donde niños y adultos disfrutan lanzándose para recoger los dulces, frutas y monedas.

Recordamos la conversación durante la cena y la entrega de regalos. Quienes entregan y los que reciben muestran una franca sonrisa. Hay brillo en sus ojos, la felicidad aflora, la armonía está presente; es un privilegio vivirla.   

La cena de fin de año y los brindis son una oportunidad de convivir con quienes no pudieron reunirse en Nochebuena.

México es un hermoso país, con gente dadivosa, bullanguera, donde al terminar una fiesta, empiezan a planear la siguiente. Pero también se distingue por aportar su ayuda en diversas formas, ante las desgracias ocurridas.

Festejan las tradiciones, que se han convertido en arte y son admiradas en otros países. China hizo una réplica del Día de Muertos en honor a México. Se veía tal natural que parecía estar ubicada en un lugar de nuestra nación. 

En diferentes estados del país siguen conservándose las tradiciones, así la historia de México se ha mantenido a través de los siglos.

El 6 de enero, con la llegada de los “Santos Reyes” se dará por terminado el período festivo bautizado como “Maratón Guadalupe Reyes”. 

Ojalá se hablara, solo de cosas bellas, de situaciones felices. Sin embargo, la violencia, la pobreza, la inseguridad, las tragedias naturales o provocadas son causa de grandes sufrimientos en quienes han perdido a sus familiares.

El caos no es exclusivo de México, sino de diversas partes del mundo, la diferencia está en cómo los gobernantes de las naciones construyen las estrategias más viables y, asumen su responsabilidad.

Los ciudadanos también tenemos grandes responsabilidades.  Todos queremos vivir en un país progresista, con las oportunidades de alcanzar las metas deseadas, donde se tenga lo suficiente para vivir dignamente. No es fácil obtenerlas. Es necesario trabajar mucho.

Hay cuatro grandes campos para el desarrollo de una nación. 

La educación: debe ser de calidad, tanto la pública como la privada. Es necesario actualizar los programas escolares, acorde a los avances científicos y tecnológicos. Una educación deficiente solo frustrará al estudiante, al no tener los conocimientos requerido para transitar en el inicio de una nueva era. 

La economía: si un país no tiene una economía sana, no puede tener un progreso trascendental.

Salud: un pueblo enfermo no tendrá las energías requeridas para realizar sus proyectos de vida.

Seguridad: la inseguridad amaga, destruye, no se puede vivir con un sufrimiento continuo, con un miedo aterrador. La seguridad es un factor importantísimo en la vida de un país.

Varios países del mundo están viviendo realidades complejas en el nacimiento de esta nueva era, sobre todo: en situaciones económicas, productivas, seguridad y educativas.

Actualmente México está sufriendo y viviendo un período de violencia, oscureciendo la paz en el diario acontecer.

Jóvenes preparatorianos y universitarios, están conscientes de lo que sucede en nuestro país. Como en cada generación, han surgido manifestaciones, reclamando seguridad, atención médica, educación de calidad, oportunidad de empleo. También exigen que las investigaciones sobre algún delito sean imparciales, que se actúe conforme a la ley. De no hacerlo, la corrupción seguirá favoreciendo a los malos y castigando a los buenos.

Decía el gran filósofo Aristóteles: “Los que saben son los que deben gobernar”. Sé que es una utopía. Sin embargo, me gusta pensar que, combatiendo realmente la corrupción, la violencia podría desaparecer mejorando la calidad de vida. Démonos tiempo de pensar, de reflexionar sobre el papel que nos corresponde desempeñar como: padres, abuelos, familiares, para proteger a los niños, jóvenes y adultos que no sean presa de los delincuentes.   

No esperemos que alguien resuelva la situación por nosotros, cuidemos nuestra familia. Tenemos en casa una enorme responsabilidad: educar en los aspectos que son vitales para el desarrollo personal, es necesario educar con ética, así las actitudes en diversos rubros del quehacer humano, serán honestas. Se hace necesario abrir conversaciones donde los temas sean de importancia en la convivencia social, en diversos campos de la vida cotidiana, llámense: familiar, escolar, laboral, cognitivo. Saber convivir con actitudes éticas es aprender a vivir en paz.

Debemos reflexionar acerca de las situaciones violentas que suceden con frecuencia. Podríamos encontrar estrategias para educar a los niños, prepararlos para que no sean víctimas, y puedan tener un desarrollo tranquilo.

Necesitamos tener una filosofía que permita encontrar los caminos adecuados al proyecto de vida que deseamos tener.

El 5 de enero escuché la entrevista que periodistas hicieron a niños de preescolar y de primaria. Sus respuestas me conmovieron, la mayoría pedía a los “Reyes Magos” juguetes, con ilusión de recibir lo que habían solicitado. La tierna sonrisa, el brillo de sus ojos y su inocencia, sacudieron mis emociones. Ningún niño debe sufrir. Tenemos un gran compromiso con ellos.     

Demos la bienvenida a este año 2026, teniendo espacios para dialogar con los hijos, nietos, amigos.

Necesitamos observar lo que sucede en nuestro país para proteger a nuestra familia.

La vida es bella. Hagamos no necesario para que así sea.