sábado, diciembre 3, 2022

El subyugante placer de escribir – Teresita Balderas y Rico

¿Cuántas historias se han perdido en el transcurrir de los siglos, cuando la narrativa era solo oral? Maravilloso sea el momento en que se descubrió que se podía escribir empleando símbolos, plasmados sobre hojas de papiro primero, después pergamino, papel. Gracias a estos materiales hemos tenido la oportunidad de conocer hechos impactantes en la historia de la humanidad.

La palabra escrita es trascendental. Sublimiza, atrapa, seduce, empodera, aumenta la adrenalina, sobre todo, cuando con y a pesar de innumerables obstáculos, se atreve a decir la verdad.

El poder de la palabra es grandioso, a través de él, se construyen diálogos, despertando emociones. Se puede salvar una vida, o desatar una guerra. Tiene el poder para llevarnos a lugares mágicos, o mostrar la realidad en su desnuda crudeza. 

En los primeros años de la escritura, solo los hombres tenían el privilegio para dejar por escrito los grandes acontecimientos de los pueblos donde residían. Impensable que una mujer se atreviera insertarse en un terreno vedado a ella. 

Intelectual, creativa, solo podía soñar en que algún día pudiera plasmar su pensamiento con esas bellas grafías llamadas letras. Incontables veces fue rechazada por el solo atrevimiento de querer estar en un campo exclusivo para hombres. ¿Cómo osaba meterse en un espacio prohibido? Su lugar estaba en la casa.

Por fortuna no claudicó, insistió hasta que sutilmente fue ganando a pulso un lugar y respeto en el mundo de las letras.

Ser escritora no es camino fácil, es adentrase en un laberinto donde la puerta está camuflada. Suele encontrarse con la exclusión, mentira o la injusticia. Sin embargo, con o sin obstáculos, la escritora ha hecho camino al escribir.

Desde tiempos remotos, antes de la invención del papel, y de la imprenta, hasta la era del internet, la escritora cada día engrandece su labor en las letras. Su trabajo es versátil: periodistas, ensayistas, novelistas cuentistas, historiadoras. 

Es extenso el legado que han dejado las escritoras nacidas en diversas partes del mundo.

 Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Gabriela Mistral, Irene Vallejo, Rosa Montero. Citando solo algunas.

En México, tenemos el legado de grandes mujeres amantes de la escritura, a quienes el mundo de las letras les ha otorgado un espacio en la historia de la literatura. 

Reconocida en el mundo, es la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz, gran orgullo de México. Fue una escritora que vivió y escribió, en el llamado Siglo de oro de las letras españolas. Llegar a este estatus fue complicado y de arduo trabajo. Vemos a la distancia la obra terminada, pero el camino que recorrió fue sinuoso, con severas restricciones.

Rosario Castellanos fue una escritora muy versátil, ha dejado a México un interesante legado literario. Luchó muchos años por abrirse un espacio en el campo de las letras. Estas son algunas de sus famosas obras: “Balún Canán”, “Poesía no eres tú”, “Mujer que sabe latín”, “La huella de una carta”. Literatura reconocida dentro y fuera del país. 

Elena Garro, otra gran escritora mexicana, construyó su propio camino de gran literata. “Los recuerdos del porvenir”, “Andamos huyendo Lola”, “La casa junto al Río”, son algunas de sus obras más reconocidas. Mujer de pluma firme, escribió para que sus ideas fueran leídas.

La vida de Elena Garro, siendo reconocida escritora, sufrió situaciones precarias. Aún con esos avatares, escribir es un privilegio. 

México Tiene un número no contabilizado de escritoras, mujeres de mente brillante que sueñan en plasmar sus ideas, e ideales a través de la escritura.

En Querétaro, ciudad capital, está latente el placer por la escritura. Mujeres de diferentes edades y condición social, sueñan con llegar a ser escritoras, incursionar en cualquiera de las figuras literarias.

Querétaro es cuna de escritoras, donde la pluma ha coadyubado a que sea reconocida como una ciudad culta, donde se da importancia las bellas artes, no solo con la primigenia intención de admirar su belleza, sino verla como una forma de vida, que permita admirar lo que es admirable.

A las autoridades estatales y municipales, se le haría un llamado para que den mayores oportunidades a las escritoras queretanas. Brindarles espacios para que den a conocer su obra. Talvez una feria del libro, donde escritoras de reconocida trayectoria, y las llamadas emergentes, compartan espacios y experiencias. 

La producción literaria en Querétaro es abundante. Mujeres de pensamiento creativo y pluma firme, engrandecen la vida cultural de esta hermosa ciudad.

Mi respeto y admiración a las mujeres que se han atrevido a hacer un espacio en su ajetreada vida de estudiante, profesionista, o ama de casa, por atreverse a tomar la mágica pluma, hacerse amiga de las letras, entenderlas, darle el tono de voz requerida, y puedan expresen con libertad.

Así formarán palabras que construirán frases, con las que dejarán plasmadas las ideas, con la intención de dejar huella y el pensamiento no se pierda en la bruma de los años. Felicidades a las escritoras del mundo, México, Querétaro. Un reconocimiento especial a la gran escritora queretana, Araceli Ardón, defensora del arte, y la cultura en general.  

Ser escritora es tener la fortaleza necesaria para no caer ante los golpes de las intrigas, rumores y rechazo, al ser considerada como un peligro a una zona de confort establecida.    

Honor a las escritoras cuyas letras nos permiten aprender, disfrutar la vida, reír de, o con sus personajes.

Felicidades a todas las escritoras.

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