lunes, marzo 4, 2024

Cruzar miradas con nuestros hijos – Denisse Aubert García

El momento  más especial y mágico en la vida,  es cuando nacen nuestros hijos y su pequeña mirada se cruza con la nuestra, en ese momento pareciera que se detiene el tiempo y empezamos fortalecer aún más nuestro vínculo de padres a hijos, pero no solo eso, empezamos a comunicarnos por medio de nuestros ojos con ese nuevo ser al que le dimos vida y que se formó en nosotros.

Con nuestros ojos por medio de  la visión conocemos el mundo exterior y adquirimos información externa para interiorizarla y llegar así al aprendizaje; pero también los ojos dicen muchas cosas, y externan información de nuestro interior que expresan nuestro estado de ánimo, y además nos permiten ver cuando alguien está atento o le da importancia a lo que decimos mientras nos comunicamos a través de la mirada.

La comunicación es el medio por el cual expresamos lo que pensamos o sentimos, es decir lo interno lo exteriorizamos comunicándonos con los demás en el medio social que nos rodea. El vernos a los ojos cuando nos comunicamos  implica que la persona que emite el mensaje se concentra y piensa lo que dice, y  el receptor cuando ve a los ojos al emisor denota  atención y concentración al mensaje que está recibiendo, es decir, deja ver cuanta importancia le está dando a ese intercambio de ideas.  



Cuántas veces nos ha pasado que  estamos platicando con algún familiar o amistad, y resulta que se distraen con el celular, o voltean para todos lados  y la conexión visual se pierde muy fácil, pareciera que hablamos con la pared o la mesa o con todo menos con la persona que nos estamos comunicando.  A todos nos gusta ser escuchados, y  una buena manera de sentirlo es cuando nos vemos a la cara mientras platicamos.

Por eso es importante que al educar a nuestros hijos y en la convivencia diaria, cuando nos comuniquemos con nuestros hijos tratemos de vernos a los ojos, demostremos a nuestros pequeños que nos importan con todos nuestros sentidos; es por eso que se recomienda que cuando nuestros hijos ya caminan y queremos decirles o enseñarles algo,  nos agachemos al nivel de su carita para que facilitemos la llegada del mensaje que queremos proporcionarles.  

Enseñemos la importancia del lenguaje corporal por medio del cual también nos comunicamos y con el que podemos mandar mensajes equivocados a las personas con las que convivimos día con día.

Demos a nuestros hijos con la mirada toda la luz, ternura, bondad y  amor que podamos, porque en ocasiones una mirada dice más que mil palabras.

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