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José Luis H. Alcocer Delgado / Araceli Ardón

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José Luis H. Alcocer Delgado

Todo el mundo lo conocía como Chepo, nombre cariñoso que heredó de su padre. Fue el primero de tres hermanos, hijos de don José H. Alcocer y de María Luisa Delgado; tres caballeros de estatura alta, inteligentes y talentosos.

Sus padres poseían la hacienda El Jovero, ubicada en el municipio de San José Iturbide, Guanajuato. También tenían una casa en San Miguel de Allende, donde su joven madre decidió dar a luz, por ser la ciudad más cercana a la hacienda. El feliz alumbramiento tuvo lugar el 17 de abril de 1944.

Sus hermanos son Federico y Jorge. Siendo todavía niños, sufrieron la irreparable pérdida de su padre. A raíz de esta dolorosa circunstancia, la madre de familia, la hermosa Nena Delgado, decidió regresar a vivir en la ciudad de Querétaro.

Chepo cursó primaria y secundaria en el Instituto Queretano, dirigido por hermanos maristas. Fue un alumno distinguido por su conducta impecable y altas calificaciones. Más tarde, se graduó como bachiller en la preparatoria de la Universidad Autónoma de Querétaro. Se trasladó a la Ciudad de México para estudiar la carrera de cirujano dentista en la UNAM.

Después de un noviazgo a la usanza de la época, el 2 de mayo de 1970 contrajo nupcias con Gabriela de Alba, una chica queretana. Tuvieron tres hijos: José Luis, Gabriela y Alejandra, quienes han formado sus propios matrimonios y tienen hijos que gozaron de la cercanía y cariño de los abuelos.

Como cirujano dentista, dedicó su tiempo y esfuerzos a la creación de la Asociación Odontológica de Querétaro, de la que fue el primer presidente en 1974. Al mismo tiempo que ejercía su profesión médica, fue profesor en el Instituto San Javier, donde contribuyó a la formación de muchas generaciones, enseñando biología en forma divertida. Fue un maestro que dejó huella en cientos de alumnos.

Con sus hermanos, Chepo continuó otra tradición familiar: la charrería. Su padre había sido presidente de la Asociación de Charros de Querétaro en 1928; sus hijos recibieron la estafeta, participando de manera activa en las actividades de la gran familia de charros.

Fue escritor de poesía, relato y cuentos. Reunió todos sus textos, incluyendo columnas periodísticas publicadas en diarios locales y algunos apuntes académicos, bajo el título El árbol de Dios, editado de forma independiente en 2015.

Viajó con su familia por varios países, atesorando recuerdos y experiencias que más tarde compartiría con amigos muy queridos. Era un anfitrión generoso, que abría las puertas de su casa con emoción genuina.

Gran aficionado a la tauromaquia, fue nombrado juez de la Plaza Santa María por varios años. Amigo de toreros y ganaderos de lidia, gozaba con el arte de la fiesta taurina, arraigada en México desde mediados del siglo XVI. Lector voraz, retenía en la memoria datos interesantes que compartir con los amigos.

Cuando llegó la etapa de la jubilación, Chepo tomó la determinación de realizar un anhelo que había albergado siempre: dedicar su capacidad y talentos a la Fundación Josefa Vergara y Hernández, Institución de Asistencia Privada, donde fue integrante del Patronato a partir del mes de octubre del año 2006.

La señora Josefa Vergara y Hernández, una viuda acaudalada, dueña de la hacienda La Esperanza y de varias propiedades de gran valor, nació en nuestro estado en 1747 y murió en 1809; realizó una labor filantrópica de enorme calado. Dejó en su testamento, fechado en 1808, recursos para el sostén y desarrollo de varios organismos creados por ella. Al no haber tenido hijos propios, adoptó a varios huérfanos; al mismo tiempo, apoyó a personas de varias comunidades en condiciones de pobreza, a las personas ciegas, a mujeres que carecían de medios para sostener una familia y a muchos grupos marginales.

La Fundación Vergara, el organismo sin fines de lucro más antiguo de Querétaro, creada a partir de los bienes que la señora Vergara destinó de una manera específica, tiene como objetivos el cuidado, el desarrollo y la protección integral de niñas, niños y jóvenes con discapacidad visual o en situación vulnerable.

Dados los excelentes resultados del trabajo honorario realizado por Chepo, en febrero de 2011 fue nombrado tesorero de la Fundación por la mesa directiva. El doctor Alcocer no dudaba en realizar gestiones para obtener los recursos que requiere una casa hogar que ofrece alimentación, hospedaje, educación y formación a cientos de niños y jóvenes.

Con su don de gentes y el carisma que le caracterizaba, fortaleció la Fundación, presidida en aquel momento por Jaime García Olivares. Chepo se dedicó a invitar a personas de su amistad a visitar sus instalaciones con el fin de convertirlos en nuevos patronos; vinculó la institución con instancias gubernamentales y empresas privadas. Los niños y jóvenes vivían en casonas del Centro Histórico que no eran adecuadas para albergarlos y ofrecerles todas las oportunidades que merecen. Chepo se volvió un experto en la gestión de fondos, pues tenía la meta de recaudar la suma requerida para la construcción de una nueva sede. Logró la venta de algunas propiedades de la institución que no generaban recursos, para la construcción o adaptación de locales comerciales que se pusieron a la renta, y trabajó con tesón para dar mantenimiento a los inmuebles destinados a las rentas, para incrementar los ingresos.

El 22 de octubre de 2016, el Senado de la República determinó dedicar $100 millones de pesos del Presupuesto de Egresos de la Federación 2017, para la adquisición del Teatro de la República, inmueble histórico que pertenecía a la Fundación Vergara.

Chepo Alcocer, al frente del Patronato de la institución, participó de manera activa en la venta del teatro, además de involucrarse en el diseño y construcción del nuevo conjunto arquitectónico, donde se alojaría la residencia de cientos de niños cuyas familias no pueden atenderlos como es debido y confían su cuidado en la Fundación Vergara, ubicada en Circuito Puerta del Sol #327, Ciudad del Sol, en Santiago de Querétaro. Este ambicioso proyecto se hizo posible gracias a la gestión realizada por Chepo y otros integrantes de la mesa directiva para donación de un terreno por parte del Municipio de Querétaro. El diseño, los planos y el proyecto corrieron a cargo de la Escuela de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro.

Hoy en día, la Ciudad de los Niños Josefa Vergara tiene dormitorios, comedor, biblioteca, áreas de recreo, escuela y canchas deportivas. Un equipo de especialistas colabora con la formación de los pequeños: psicólogos, maestros de pintura, música y otras artes.

El 22 de septiembre de 2022, Chepo H. Alcocer murió de causas naturales; su partida dejó un enorme vacío en la sociedad queretana.

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