El tesoro – Dr. Jorge Cupido

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Un tesoro es una concentración de dinero, joyas u otros objetos valiosos. También puede referirse a una persona o cosa de gran valor o aprecio.

Un tesoro, esencialmente, es todo aquello a lo cual se le da un gran valor, sin importar su precio. Para un mendigo su cobija, con la que se protege en las noches frías, es su tesoro. Para otro puede ser la casa o la empresa que tanto le costó conseguir. Para un hombre, su tesoro puede ser su esposa y para una madre sus hijos. Todo depende del valor que le demos a algo.

Sin embargo, el concepto general de tesoro siempre se refiere a cosas materiales y una de las inclinaciones comunes de todo ser humano es atesorar cosas. La mayoría de las personas quiere atesorar bienes, dinero, casas, inversiones y eso no está mal. El problema es que ese es su único interés, en cuanto a tesoros se refiere, olvidándose del tesoro más importante, el tesoro espiritual que es eterno.

Roberto, por ejemplo, ocupó su vida en amasar una pequeña fortuna. Con el paso de los años y fruto de mucho esfuerzo, logró superar la escasez económica que enfrentó desde la niñez y alcanzó solidez financiera a través del montaje de pequeñas empresas que crecieron hasta convertirse en verdaderos emporios. Tenía 57 años cuando un día, el que menos esperaba, murió de un infarto como consecuencia del estrés que enfrentaba día a día. Lo más grave es que estuvo tan ocupado en tener dinero, que jamás se ocupó de su vida espiritual y partió a una eternidad de sufrimiento.

Jesús dijo:  “No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar.” (Mateo 6:19-20).

Quien acumula bienes materiales por lo general está tratando de asegurar un futuro terrenal con solidez, lo cual es bueno y necesario; el problema es que nunca somos dueños del mañana, ni siquiera del hoy, y es necesario que estemos preparados para lo que sigue después de partir de este mundo. Así que es imperioso hacer tesoros en el cielo, para asegurar también ese futuro eterno.

El primer paso para hacerlo es aceptar el sacrifico que Jesús hizo por todos, para salvarnos del sufrimiento eterno. El segundo, es hacer los tesoros eternos teniendo una relación diaria con Dios y haciendo Su voluntad.

Jesús les advirtió a sus discípulos, y a nosotros hoy, que las posesiones materiales son temporales y se pueden perder, mientras que los tesoros en el cielo son eternos y están seguros; esos son los que realmente valen la pena.

Es importante comprender que Dios nos dice que donde está nuestro tesoro ahí se encuentra también nuestro corazón, es decir que nuestra vida puede estar dedicada a cumplir anhelos que nos estén alejando de Él y, aun mas, que estén ocupando su lugar, con el peligro eterno que eso significa.

La pregunta es ¿Dónde está tu tesoro? El consejo es: no cambies lo más, por lo menos.

Pastor Dr. Jorge Cupido

@jorgecupidoqro

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