sábado, agosto 8, 2026
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Identidad y cultura – Teresita Balderas y Rico

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La comunicación social que se hace cara a cara, es en estos tiempos complejos muy necesaria, considerando la inseguridad en que se vive. Tener amistades con las cuales se crea un vínculo de confianza, formando pequeños grupos, permite tender una red de comunicación para saber si el lugar donde se vive es seguro.

No se pretende vivir con miedo. Sin embargo, es necesario ser cautelosos.

Los cambios son constantes. De pronto, nos vemos incapaces de asimilar tanta información, la que no siempre es lógica ni verdadera, razón por la cual es recomendable investigar las fuentes de su origen. La carencia de investigación y análisis de la información, ha dado lugar a que muchos jóvenes hayan sido víctimas de criminales, en aras de obtener un empleo. 

La comunicación entre padres, hijos y amigos es vital. En ocasiones solo vemos lo que sucede en otros países, sin reflexionar sobre la situación del nuestro. 

Estamos minimizando nuestro lenguaje. El español, nuestro idioma oficial, pertenece al grupo de las lenguas romances. Las etimologías griegas y latinas tienden a olvidarse en este mundo convulso, nuestra cultura tiende a fragmentarse. La comunicación social en un país es acorde al grado de identidad cultural.

Las tradiciones, usos y costumbres de un pueblo fortalecen el grado de identificación entre los habitantes y, en consecuencia, facilitan la comunicación social. Desde este parámetro, quienes gobiernan en el país debieran estar alertas a los acontecimientos, para no perder el hilo de la historia que iniciaron nuestros ancestros y, se fortaleció con el mestizaje a partir de la conquista española.

La identidad conlleva a vivir en cierta paz y con deseos de progreso, ser empáticos ante los desastres naturales y los provocados por la humanidad. Sin embargo, la empatía se desdibuja ante los desacuerdos en el hogar. Al minimizar en los programas escolares las materias de carácter social, se impide que el niño y el joven desarrollen su intelecto, que tengan un pensamiento crítico para sustentar lo que hablan.

En México, en este siglo XXI, se han minimizado la identidad nacional, la educación, el hábito de la lectura, los proyectos hacia una vida con mejor estabilidad económica, cultural y social. Cuando los problemas se resuelvan o minimicen, habrá mayor tiempo y espacio para pensar, analizar, coincidir o discernir en la toma de decisiones.

Es conveniente históricamente, hacer un sondeo acerca de la construcción de nuestro país, desde nuestros ancestros, la conquista, el México independiente, el revolucionario, el estado de bienestar al término de la Segunda Guerra Mundial, la industrialización del país, hasta esta tercera década del siglo XXI.

Quienes viven en lugares fronterizos o cerca de grandes ciudades, sufren el embate de otras culturas. Surge entonces la tendencia a olvidarse de la cultura ancestral.

En los asentamientos más alejados de las grandes urbes, como sucede en las comunidades rurales, los campesinos conservan arraigados los usos y costumbres de sus ancestros. Tienen muy claro lo que deben hacer para evitar grandes problemas. A través de los años han tenido grandes experiencias, asimilando lo que es conveniente hacer.

Ellos tienen muy claro que existen dos poderes que rigen las formas de vivir, para no tener problemas con ellos, ni en lo terrenal ni en lo celestial. Se relacionan con éstos, acorde a las funciones y poderes que desempeñan. Los campesinos, en las experiencias obtenidas al relacionarse con ellos en el transcurso de su vida, y con el entendido de que no conviene enfrentarse a problemas, los respetan. Estos poderes son: el gobierno y la Iglesia.

Desde este entendido, diríamos entonces: “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.

Tener clara una identidad es cada vez más difícil. Los ciudadanos de clase media, están siendo absorbidos por la demanda productiva y la necesidad creada de tener el aparato electrónico de moda o el asistir a eventos en los que gastarán un dinero que no tienen. Esta situación provoca deudas que traerán serios problemas económicos.

Desde este parámetro, emerge la necesidad de administrar bien los gastos, para evitar ese estado de ánimo llamado estrés, que infiere en las relaciones del hogar, en el área de trabajo y en las relaciones sociales. 

Si ya estamos inmersos en esta onda expansiva de búsqueda, descubrimientos, innovaciones en el crear y el hacer, se hace necesaria la organización de nuestras acciones: analizar, comparar, dilucidar sobre lo que es viable en el proyecto inmediato o mediato. Estas estrategias coadyuvarán en el desarrollo de nuestro bienestar.

Reconocer quiénes somos, con qué o con quién nos identificamos, refuerza nuestro sentido de identidad.

El sentido de identidad, lo podemos ver desde otra perspectiva, donde los medios de comunicación son copartícipes en la difusión de las diversas culturas existentes en la República Mexicana, atrayendo al turismo del país y del extranjero para que conozcan las joyas arqueológicas, naturaleza y arte culinario.

Las películas filmadas en México con el tema de usos y costumbres, de pueblos y ciudades, ha despertado de nuevo el interés por rescatar y fortalecer la gran riqueza cultural que se estaba diluyendo en las cenizas del olvido. 

México, país multiétnico y pluricultural, muestra la belleza y la creatividad de la mente y manos de sus creadores. Al ver sus artesanías, trajes y danzas, sentimos el privilegio de haber nacido y vivir en este maravilloso país.

 Mi identidad es con y por México.