Ezequiel Nieto-Cardoso
Este intelectual de mente clara y pensamiento profundo nació en Jaral del Progreso, el 28 de octubre de 1933. Fue hijo de los señores Ezequiel Nieto y María Cardoso, quienes le alentaron desde la infancia a estudiar con ahínco y a llenar su mente con información valiosa, que supo convertir en conocimiento como una herramienta para vivir con un sentido bien definido.
Mi marido y yo tuvimos el privilegio de contar con su amistad por muchos años, lo que se tradujo en mil conversaciones formidables, con anécdotas sacadas de una serie de experiencias interesantes. Todavía resuenan sus frases en nuestra memoria, acompañadas de la imagen de su rostro sonriente y su mirada de hombre bueno, que supo preservar esa bondad como baluarte del alma.
Ediciones Vieira, dirigida por Eduardo Zárate, mi marido, publicó dos libros de su autoría: El arte de morir, el arte de vivir, de 2001; y Un ensayo sobre la orientación homosexual, de 2002. Estos tomos contienen una serie de ensayos invaluables por la claridad con que el autor va explicando algunas teorías, con citas de especialistas cuyas teorías y métodos han probado su eficacia en la formación del pensamiento humano. Son textos cortos de una profundidad inmensa y una luz incandescente, que ilumina sus páginas.
Antes de este proceso editorial, habíamos publicado varios ensayos en la revista Ventana de Querétaro, que vio la luz por vez primera en agosto de 1986. En tres años, el doctor Nieto fue un autor cuyos párrafos iluminaron la mente de los lectores, para ayudarles a tomar mejores decisiones.
De niño, estudió como interno en el Colegio Francés de La Laguna, en Gómez Palacio, Durango, dirigido por sacerdotes lasallistas. Más tarde, estudió Humanidades en la Universidad Letrán de Roma, Italia, donde se graduó en 1959; obtuvo otro título de la Universidad de Coahuila en 1960. Obtuvo los grados de maestría y doctorado en la Universidad de Loyola en Chicago y una maestría en Desarrollo Organizacional en la Universidad de Monterrey. También tenía estudios de posgrado de la Universidad Católica de Washington, en la capital de Estados Unidos.
Esta sólida formación le permitió ser un docente de primer nivel en la Universidad de Monterrey, el Tecnológico de Monterrey y la Universidad Iberoamericana. Presidió el Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología.
Ezequiel tenía esa rara cualidad que define a los sabios: había leído cientos de libros, de los cuales extraía la verdad más valiosa, que incorporaba a su vasto conocimiento de la vida. Su conversación, por tanto, tenía la luz de la experiencia vivida. No era vanidoso ni arrogante, sino amable y accesible. En su práctica privada como terapeuta, trataba a sus pacientes con afecto y respeto. Sabía dar sugerencias para que cada quien encontrara su propio camino y deshiciera los obstáculos mentales que le impedían alcanzar sus metas.
Como autor, inició traduciendo al español textos especializados: El orientador experto: un modelo para la ayuda sistemática y la relación interpersonal, de Gerard Egan, 1981. Manual de entrenamiento que acompaña al orientador experto, de Gerard Egan, Editorial Iberoamericana, 1982. Apertura, para ser más nosotros mismos, de Bob Samples y Bob Wohlford. ¿Qué hacemos con ellos ahora que los tenemos?, de Humberto Blanco y Muriel James.
Su primer título de autoría individual fue Psicoterapia – Principios y técnicas, publicado por Editorial Pax México, en 1994. Este libro tenía la noble tarea de orientar a los terapeutas para instalar su consultorio, con temas tan fundamentales como: establecer horarios y definir límites para que el experto no viviera en carne propia el dolor de los pacientes; la forma de escoger el mobiliario para una sala de espera, o cuestiones vinculadas con la administración y contabilidad. Una joya.
Este gran pensador fue miembro activo del Movimiento Ecuménico en Roma, en 1970; participó en el Movimiento Mundial para la Paz en 1977. Autor de numerosos artículos de investigación en revistas de medicina, psicología y educación, fue miembro de las principales asociaciones profesionales de su especialidad, en México y el extranjero.
Construyó una casa cuyo diseño giraba alrededor de una biblioteca con tragaluz en el techo para recibir los rayos del sol y estantes en las cuatro paredes. Estuvimos a su lado, siguiendo sus instrucciones para colocar los libros más valiosos para él, de manera que sirvieran de consulta para sus clases y escritos.
Luego de una vida fructífera, de conocer muchas partes del mundo y de lograr sus propósitos más importantes, el doctor Nieto-Cardoso murió en su ciudad natal en el año 2007.








Magnífica biografía de un hombre brillante.