Una de las imágenes que no debería de verse en ninguna ciudad, pueblo o comunidad es el de bolsas de basura que se desbordan frente a hospitales, no importa que estos sean públicos o privados, grandes o pequeños, sencillamente son dos elementos que no deberían de convivir, jamás… después de todo, un hospital es un lugar para cuidar de las personas y ayudarlas a que se recuperen de sus enfermedades, y la basura es un foco de suciedad, riesgo y bacterias.
Es por eso que es tan desconcertante ver fotos que enmarquen esta situación en el IMSS HGR 2, que se encuentra en La Pradera. Bolsas grandes y pequeñas desbordándose especialmente de restos y envoltorios de comida, de plásticos y envases de jugos, agua, yogurt y quién sabe qué otras cosas más rodando por todos lados debido al viento. Sin duda, nada de esto da una buena imagen al hospital, por el contrario, causa gran incomodidad tanto a los trabajadores como a los pacientes y visitantes.
Lo que resulta aún más impactante es que, aun tratándose de una institución pública de salud de gran importancia, parece que todos estos desperdicios son tratados como un tema ‘menor’ y sin mayor importancia, pues aún no se le ha dado una solución. Todos los días puede verse como poco a poco se van acumulando bolsas y bolsas frente a sus instalaciones, y esto puede fácilmente invitar a animales no deseados hacia el HGR 2 y desacreditar todos los esfuerzos que se hacen en bienestar de la salud de la ciudadanía.
Se deben tomar acciones que aminoren o eliminen por completo este problema, para que la basura no se convierta en un problema aún mayor que pueda, incluso, llegar a dificultar la atención y el servicio que se brinda a las cientos de personas que se acercan todos los días.
Definitivamente, no se puede permitir que una institución de salud pública como el Instituto Mexicano de Seguro Social presente este tipo de situaciones y pasarlas por alto, eso dejaría una marca perjudicial no sólo en la institución, sino también en la misma zona en la que éste se encuentra. Mantener los alrededores limpios, con contendedores suficientes y un sistema de recolección eficiente deberían de ser algunas de las prioridades para que puedan ejercer su función de manera eficiente y no causar molestias ni incomodidades a los trabajadores o a los derechohabientes.
Por: Ana Arzate