Entrevista a Violeta Abrego

Posted on septiembre 15, 2020, 12:40 pm
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Viajar al extranjero, trabajar con otra cultura y tener éxito, es un sueño que muchos profesionistas han tenido, pero que sólo algunos han cumplido. Y no se trata sólo de suerte y disposición para triunfar en otro país, especialmente si éste es diferente a la nación natal, sino de la determinación y flexibilidad de uno mismo para aceptar todos los cambios (culturales, lingüísticos, sociales, personales) que se presentan.

Violeta Abrego es una mujer que ha logrado formar su vida y carrera profesional en Bélgica, un país que, para ella, es muy sui géneris (muy particular y original), pues tiene tres idiomas oficiales (francés, neerlandés y alemán) y tiene regiones con diferentes raíces latinas o germánicas, lo que hace a su población muy diversa en costumbres sociales y laborales. Aun con todas mezclas culturales, ha abrazado y aceptado a Bélgica como su hogar y el de su familia

Violeta tiene una gran pasión por los idiomas, por aprender de las diferentes culturas, gastronomías y tradiciones, y siempre soñó con tener una experiencia laboral en el extranjero. Estudió Comercio Internacional en el ITESM, porque deseaba buscar oportunidades de negocios entre países, buscar nuevos nichos de mercado y adaptar el producto a otras costumbres y gustos abriendo nuevas oportunidades. Durante esa época, aprovechó las oportunidades de estudiar un semestre en Francia y otro en Bélgica, donde hizo sus prácticas profesionales y conoció a su esposo. 

Después de graduarse, ya de regreso en México, trabajó un par de años en Querétaro, para después irse a vivir definitivamente a Bélgica, embarazada de su primer hijo. Una vez allá, decidió estudiar neerlandés y una maestría en línea en el Instituto de Empresa y, con el objetivo de cuidar a su hijo, buscó una actividad que le permitiera trabajar con un horario flexible, por lo que optó por abrir una tienda en línea de productos para fiestas. 

Cuando sus hijos empezaron su educación escolar, buscó un trabajo de tiempo completo, para seguir incrementando su experiencia laboral; fue así que lanzó junto a su esposo una empresa de consultoría. Su primera misión fue como consultora de SAP en las oficinas centrales del banco BNP Paribas, donde daba soporte de primera y segunda línea de la aplicación a los usuarios del banco. Posteriormente, el departamento se transfirió a Portugal y ella, como líder de equipo, estuvo a cargo de toda la migración, dividiendo su tiempo entre ambos países. Una vez terminada la transferencia, le ofrecieron otro proyecto, como Business Analyst en SAP, dentro de otro departamento del mismo banco; así es como lleva 7 años trabajando con esa empresa. 

Violeta cree que, lo que le ha permitido laborar en otro país, es ser una persona muy disciplinada, tenaz y persistente, le gustan los retos y ha tratado de dominar el miedo al fracaso, una barrera que, asegura, bloquea las ganas de emprender y salir adelante. El camino no ha sido fácil, he aprendido a levantarme, aprender de mis errores y volver a reinventarme […] Dejar ese complejo de inferioridad a un lado, nos ha costado mucho como nación; pero, poco a poco, lo hemos logrado. Violeta cree que la mejor herramienta para salir adelante en el extranjero es, sin duda, las ganas de triunfar, el no rendirse y ser mejor cada día.

Cuando se le pregunta a Violeta qué fue lo más difícil al decidir irse a vivir de forma permanente a otro, contesta: 

“Sin duda alguna, dejar a la familia, mis amigos, la comida, el buen clima y en general, mi México lindo y querido. Cuando uno está ilusionado de irse abrir camino a otro país, pueden imponerse los idiomas y la distinta forma de vivir a la de nosotros. Pero las ganas de triunfar, te dan fuerza para dar el salto. […]. Sin embargo, las raíces nunca se olvidan, siguen y seguirán siendo mi sostén”.

Finalmente, preguntando si futuramente quisiera regresar a México, seguir viviendo en Bélgica o mudarse a otro país, ella nos responde que, después de reconocer que su anhelo por el pasado (México) sólo le causaba sufrimiento, y pensar en el futuro le provocaba ansiedad, decidió centrarse en el presente y dejarse llevar por lo que le depare el destino. Fue por eso que tomó la resolución de no aferrarse a un país, para poder aceptar cualquier oportunidad laboral que le brinde un buen reto, sin importar en qué parte del mundo se encuentre.