El título, de primera mano, da la impresión de ser una contradicción, porque lo invisible es precisamente lo que no se puede ver. Pero no hay tal contradicción, porque lo invisible es tan real como lo visible y mucho más poderoso.
Moisés es uno de los grandes héroes de la Biblia, realizó hazañas sobrenaturales que muy pocos han podido igualar y de él se dice que estuvo firme en su camino porque tenía puestos los ojos en el Invisible.
Si te das cuenta, en realidad todo lo pudo lograr no por su poder, sino por el poder del Invisible, de Dios mismo. Lo único que Moisés hacía era ver lo invisible para hacerlo posible. Eso mismo sigue estando disponible para ti.
Ver lo invisible se llama fe en Dios, sin embargo, no se trata de una fe general, o de una fe mental, sino de una fe muy concentrada en lo que Dios dice.
Mucha gente dice creer en Dios y cuando lee la Biblia tal vez está de acuerdo en que es verdad, pero solamente están de acuerdo con sus mentes, es decir, a la hora de la hora quieren ver para creer, y eso no es lo que produce resultados. Es la fe del corazón la que recibe de Dios, es la fe interna, total y absolutamente confiada en que, si Dios lo dice, así es.
La Biblia dice que “La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver.” (Hebreos 11:1)
Con base en este y en otros muchos versículos, te voy a dar una definición concentrada: “fe es creer que Dios existe y que lo que dice en Su Palabra es verdad.”
Esta es la clave de toda la vida cristiana, porque la fe es lo que le da sustancia, le da cuerpo, hace realidad las promesas, las bendiciones y lo sobrenatural de Dios. ¿Quién quiere?
También la Biblia dice como obtenemos fe: “ Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo. ” (Romanos 10:17)
Necesitas alimentarte continuamente con la Palabra de Dios y descubrir sus secretos. ¿Cómo vas a saber que tienes una promesa o una bendición de Dios si ni siquiera la lees o la escuchas?
Una vez que encuentras la promesa, entonces debes creer de todo corazón que es verdadera, sin dudar. La fe es ver lo invisible, es decir, es creer que tienes la respuesta ahora, aunque no la veas. Los ojos de la fe ven la respuesta como si ya hubiera sucedido.
Mucha gente fracasa porque deja de ver la Palabra y comienza a ver las circunstancias. Pon tus ojos en lo invisible, en lo que Dios dice, y mírate a ti mismo como si ya hubieras recibido. Tienes que creer que lo tienes antes de que lo puedas recibir. Jesús dijo: “ustedes pueden orar por cualquier cosa y, si creen que lo han recibido, será suyo.” (Marcos 11:24) Está clarísimo, el creer viene antes del recibir.
Además, la fe se pone en acción . Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento vemos ejemplos de cómo el pueblo de Dios, poniendo su fe en acción, fue capaz de realizar hechos grandiosos. Grandes milagros fueron llevados a cabo por personas sencillas, quienes simplemente actuaron con fe en la Palabra de Dios.
En conclusión: La fórmula para la fe es: Encuentra una promesa en la Palabra de Dios para cualquier cosa que estés buscando, cree la Palabra de Dios, mira la respuesta y actúa de acuerdo con la Palabra.
Cualquiera puede creer lo que puede ver con sus ojos naturales, pero cuando se trata de lo sobrenatural, de las respuestas de Dios, no andamos por vista, andamos por fe. Te conviene vivir viendo lo invisible, creyendo todo lo que Dios dice y así verás resultados. Jesús dijo: “Para el que cree, todo es posible.” (Marcos 9:23)
Pastor Dr. Jorge Cupido
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