viernes, agosto 19, 2022

Uno o varios dioses – Virginia Sánchez Morfín 

De niña me enseñaron a creer en un Dios eterno. Algunas veces padre amoroso, otras justiciero  y vengador. 

Conforme fui creciendo, por mis propias experiencias,  por las incongruencias del catecismo que me hicieron aprender de memoria mIs padres, abuelos y maestros, por las contradicciones de entre lo que mis padres predicaban y su actuar, empecé a dudar si Dios existía o si su figura y enseñanzas eran acomodadas de acuerdo a la situación que a cada quien convenía. 

La familia de mi madre era cristera, la de mi padre católica obsesiva.  Las dos viejitas que adoptaron a mi madre… ridículamente mochas.  

Estas señoritas solteronas, siempre que subían a un tren, llevaban una sombrilla para con la punta rayar o desprender los anuncios del refresco “Lulu” porque la muñequita que era el emblema de la marca, tenía ropa muy corta y entallada.  Decían hacerlo porque era pecado  para quienes  los vieran.  Siempre  me pregunté si Dios tenia tanto tiempo como para clasificar todos los anuncios, libros y revistas, pero si yo expresaba esta o cualquier duda referente a la religión,  estaba en pecado y tenia que confesarme. 

Cuando mi madre se casó con el muchacho que ellas le eligieron, y ya a punto de mis padres abordar el autobus que los llevaría de luna de miel a Michoacán, mi papá pregunto a las dos viejitas, si  mi mama sabía lo que  sucedería en este viaje. Obviamente el se refería a las relaciones sexuales.  Ellas se persignaron y contestaron que no, porque era un tema pecaminoso. Resultado: mi madre al siguiente dia se regresó caminando. No solo estaba espantada, sino traumada de por vida.  

Cuando a mis doce años me enteré de este incidente, me pregunté _por qué si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, puso en nuestro cuerpo los genitales que si se usaban, estaba uno en pecado mortal_

Con similares  y peores incongruencias fui educada,  lo que provocó  en mi  graves dudas sobre Dios, pero si yo las expresaba, la respuesta era: no preguntes, es un “Acto de Fe”. 

Obviamente toda la familia teníamos que asistir a misa cada domingo,  confesarnos y comulgar.  Siempre, con extrañeza,  observé que mi padre jamas comulgaba.

 También era obligatorio durante quince días de mayo, ir a la iglesia a ofrecer flores a la Virgen, rezar de rodillas el rosario todos  los domingos, comulgar los viernes primeros, etc. 

Mi padre nos tenia prohibido a mi madre y a mi usar pantalón o vestido sin mangas, la falda debía de llegar una cuarta abajo de la rodilla. ¿Falda corta? era provocativo y pecaminoso. 

Cuando yo empezaba a asistir a los bailes escolares de fin de año, acompañada de mi adorado y tapadera hermano mayor, salía de casa vestida de falda casi larga. Siempre llevaba escondido un resorte y antes de llegar a la fiesta, me lo colocaba  en la cintura y asi enrollaba la falda hasta dejarla corta. 

A pesar de que mis hermanos y yo estudiamos en escuelas católicas, fui sacando en conclusión que ese Dios que nos enseñaba la religión no era igual para todos, ni tampoco siempre era el mismo. Cada quien lo acomodaba a su conveniencia. 

¡Pobre Dios, lo traíamos mareado!

Una de las mas grandes, casi ofensivas contradicciones fue la de mi padre que a la muerte de mi madre, se casó con una señora, no católica, sino mormona, que ademas tenia tres hijos del compadre y vecino de ms padres. Lucila había convertido a ese señor en bígamo. Ella sabia que era casado y padre de tres hijas, pero esto no la detuvo para convencerlo de casarse con ella.  

Cuando la esposa del vecino se enteró de la bajeza de su marido y esta señora,  mi madre aun vivía y la llegó a conocer y enterarse de toda la historia.

¿ A dónde quedó la exagerada y hasta ridícula moral de mi padre? ¿A dónde quedó el amor o temor a Dios y lo que nos había enseñado?

Dejemos a mis padres y veamos parte de mi historia de vida.

Como ya he explicado en otro capítulo, me casé en contra de la voluntad de mis padres, no asistieron a mi boda y por  años, me prohibieron verlos.  No me importó y durante muchos meses, una vez a la semana pasaba a su casa, tocaba, se asomaban por la ventana y al verme la cerraban de mala manera. 

Al año y medio de casada les avisé del nacimiento de mi primer hijo y no lo quisieron conocer. 

Me vuelvo a preguntar: ¿No Dios es amor y perdón?

Ya no se si no entiendo a Dios o a nosotros los seres humanos. 

¿Existe un Dios cambiante según las circunstancias y las deducciones de cada ser humano o es un Dios defraudado y no comprendido? Dudo que alguien tenga la respuesta. Yo no. 

La religión católica, aparentemente basada en Dios, prohibe el divorcio. 

Uno de los angeles que me ha protegido y apoyado hasta el dia de hoy, es el padre Gonzalo M. B. de la evolucionada orden del Espíritu Santo. 

Recién ordenado, fui su primer caso. Le tocó que dentro de la iglesia a donde mi entonces novio y yo habíamos ido a pedirle que nos casará, llegara mi madre y le pegara varias veces con un paraguas, porque decía que era un padre encubridor.  Creo que le faltó al respeto al sacerdote y al Dios de ella.  

Como era de esperarse , los veintidós años que duré casada, fueron un infierno. Mi amigo, consejero y confidente era Gonzalo, quien conocía mi vida a detalle. 

Uno de mis días negros hablé  con el y cuál  seria mi sorpresa cuando me preguntó por qué no me divorciaba. De inmediato le respondí que no estaba permitido por Dios, que el matrimonio era para toda la vida; en las buenas y las malas. Que la cruz del matrimonio había que cargarla hasta morir. 

Me respondió que Dios no quería ni víctimas, ni mártires. A esto le contesté que yo sabia que quedaría excomulgada y no podría volver a comulgar. Su respuesta marcó y ha marcado mi vida y la  forma de acercarme a Dios. 

_ Tu comunicación es directa con Dios y El sabe todo lo que has vivido y luchado. Comulga sin confesarte, solo arrepiéntete y pídele  perdón por el mal que hayas hecho, si quieres yo disuelvo tu matrimonio_  Dijo Gonzalo. 

Aprendi a tener mi propio Dios y no el que te enseña la religión, para mas adelante desdecirse. 

De lo que sí estoy segura hasta la fecha, es que mi rebeldía y sobre todo mi fe en El, me ha sostenido y acompañado en la difícil vida que me ha tocado.  

¡Gracias Dios muy mio!

g.virginiasm@yahoo.com

@gvirginiaSM

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