Cuando yo era niño, allá en mi natal e inundada Poza Rica, Ver, el juego más popular era el beisbol. Octubre es el más interesante del año para los amantes del beisbol, porque en Estados Unidos se juegan las semifinales y la “Serie Mundial”, la gran final.
La mayor y más espectacular jugada defensiva, que raramente ocurre, es cuando el equipo a la defensiva logra tres “outs” en la misma jugada, esto se llama “triple play”. Es el sueño dorado de todo equipo, porque todo les sale extraordinariamente bien.
Bueno, pues te tengo maravillosas noticias, porque Jesús tiene un triple play para nosotros, para que todo nos salga bien: “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.” (Mateo 7:7-8)
Este es el triple play, la jugada maestra del Maestro. Jesús se está refiriendo a nuestros problemas y necesidades y de cómo podemos satisfacerlas gracias a Él y a su obra, los cuales nos permiten esta maravillosa oportunidad.
“Ve con tu problema a Dios”, es la contundente instrucción del Señor, animándonos a orar con toda la confianza de que para Dios nada es imposible, de que somos sus hijos, de que nos ama y de que desea solo lo mejor para nosotros.
Dios es el único que puede satisfacer todas las necesidades, las físicas, las emocionales y las espirituales, nadie más. Se trata de que pongas en Él tu confianza y no en tus propias fuerzas, sabiduría y recursos y tampoco en las de nadie más, solo en el Señor, porque solo de ahí viene la bendición.
Con esta representación, en tres aspectos, el Señor promete un triple play, una triple seguridad de éxito a nuestras acciones de fe.
Por supuesto, se trata de hacerlo correctamente, es decir, directamente a Dios, en el nombre de Jesús, de acuerdo con la voluntad de Dios escrita en la Biblia, con fe y para un uso apropiado de la respuesta, no con egoísmo o para gastar en nuestros deleites mundanos.
Jesús nos está mostrando el corazón de Dios el Padre. Él no es egoísta, envidioso ni avaro. No tenemos que mendigar ni arrastrarnos cuando venimos con nuestras peticiones. Él es un Padre amante que comprende, cuida y conforta.
La certeza de que Dios responderá al que pide, busca y llama se basa en quien es Dios. Si Él lo dijo, lo hará, sin duda.
Los verbos pedir, buscar y llamar están en tiempo presente, lo que significa una acción continua, permanente. Empieza o sigue pidiendo, buscando y llamando y Él responderá. No hay mejor manera de obtener respuestas poderosas que yendo a Dios. El triple play es tuyo.
Pastor Dr. Jorge Cupido
@jorgecupidoqro
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