Mamá, una palabra tan corta pero al mismo tiempo tan completa, tan llena de infinitos conceptos que giran alrededor del corazón humano y que son capaces de mover montañas. Cuando decidimos adentrarnos a la interminable y hermosa tarea de ser madres, podemos sentir el poder de ese amor tan puro que brindamos a ese maravilloso ser llamado hijo. Un amor que demostramos de distintas maneras siempre buscando lo mejor para nuestros hijos, pero igualmente valiosas todas.
Cuando nuestros hijos son pequeños y dependen 100% de nosotros, los vamos CARGÁNDO… cuidándolos, educándolos y formándolos a ser buenas personas, capaces de desarrollar al máximo sus habilidades.

Van creciendo y nuestros hijos se vuelven adolescentes y dependen 50% de nosotros, ahora los TOMAMOS DE LA MANO… guiándolos y acompañándolos a tomar buenas decisiones, a empezarse a valer por sí mismos, a fomentar buenas relaciones humanas, sembrando amor hacia los demás y hacia ellos mismos, aplicando lo aprendido en la etapa anterior.
Llega ese gran momento en el que nuestros hijos deciden formar su propia familia, y ahora caminamos a su lado CON NUESTRA MANO EN SU HOMBRO, por si necesita un empujoncito, o un apoyo, un consejo o un abrazo. Ahora no dependen de nosotros, sin embargo siempre estamos presentes; ahora sólo y únicamente para seguir dando nuestro amor, ese amor tan puro que sentimos desde el primer día que lo conocimos. Ahora ese amor se transforma, madura y crece con la llegada de más integrantes a la familia.

El papel y el ejemplo de madre nunca termina, y en cada etapa es distinta pero incondicional siempre. Ser madre es una experiencia única que hay que agradecer a la vida la oportunidad de vivirla. Disfrutemos cada momento, olvidando lo que no deja ver el amor tan grande que tenemos hacia nuestros hijos, y el que nuestros hijos tienen por nosotros. El amor de madre da alegría, cariño, ternura, consejo, abrazo, ilusión, compasión, felicidad, tranquilidad, paz, comprensión, paciencia, perseverancia, apoyo, generosidad, servicio, calidez… lo que demos como madres recibiremos de nuestros hijos, sembremos semillas de éste amor , para después poder cosecharlo.







