Teresita Balderas y Rico
Andrés y Ricardo se conocieron desde su infancia. Vivían en la misma colonia, sus madres eran amigas, se veían cuando llevaban a sus hijos a la escuela. Cerca de ahí había un parquecito muy bien cuidado, que invitaba a sentarse en alguna banca disfrutando la sombra de los frondosos árboles.
Los chicos desarrollaron una leal y bonita amistad, se platicaban sus aventuras, cursaban el mismo grado, en diferente salón. Estudiaron primaria y secundaria en la misma escuela. Al cursar la preparatoria eligieron diferente colegio. Sin embargo, la amistad seguía intacta, se reunían los fines de semana para ponerse al tanto de lo sucedido.
Los chicos tuvieron sus primeras novias cuando estudiaban la preparatoria. Las chicas eran muy agradables, la empatía entre ellas fue inmediata. Asistían las dos parejas a conciertos, recitales, conferencias, se divertían los fines de semana sin descuidar sus estudios.
Durante los años preparatorianos, los amigos continuaron su estilo de vida, fortaleciendo más su amistad. Acordaron estar presentes en la ceremonia de graduación.
En el devenir de los años, existen momentos en que es necesario hacer una pausa en lo andado, para pensar en la creación de un proyecto de vida, reflexionar antes de tomar decisiones sobre la línea de estudios que convenga al proyecto que se pretende construir.
Eso fue lo que sucedió en la vida de Andrés y Ricardo, Andrés cursó su licenciatura de ingeniería automotriz en la UNAM. Ricardo logró inscribirse en la Ibero, eligiendo la licenciatura en Marketing.
Las exigencias de las materias y las nuevas amistades, les dejaba poco tiempo libre para reuniones. Su amistad continuaba, sin embargo, una brecha empezaba a abrirse en ella.
Los chicos tenían muy altas calificaciones, pronto se graduarían. Por circunstancias de la vida, coincidieron en la misma empresa donde harían sus prácticas, cada uno en su especialidad; era una enorme empresa automotriz.
Andrés y Ricardo realizaron un excelente trabajo, los jefes observaron responsabilidad, creatividad, entrega; no les importaba quedarse más tiempo, no salían hasta estar seguros de haber logrado su propósito. Al terminar el período de prácticas, El gerente general les ofreció empleo cuando se graduaran.
Andrés aceptó la oferta de empleo en la fábrica automotriz. Ricardo se empleó en una empresa donde la robótica y la informática eran lo primordial en el marketing.
Los años transcurrieron, Ricardo se casó con Sofía, una amiga de Andrés, quien se la presentó el día que se graduó. Ricardo empezó a salir con ella. Después de un año de noviazgo se casaron. Andrés permanecía soltero, continuaba trabajando en la misma empresa automotriz, sus proyectos habían coadyuvado en la expansión de la empresa.
En ocasiones, los caminos de la vida regresan al sujeto al lugar donde salió. Eso sucedió con Ricardo. La empresa donde trabajaba hizo malas inversiones, se vio obligada a cerrar, entonces él ingresó al conglomerado automotriz.
No me gustan las fiestas que hace la empresa, me molesta ver las falsas sonrisas y palmaditas, como si fuéramos grandes amigos, pura hipocresía, pensaba Andrés. A él le habría gustado estar en su casa para continuar la lectura del libro en turno, acompañado de un buen vino. De pronto vio a Ricardo, quien había sido su gran amigo. Sabía que la amistad se estaba diluyendo.
Ya llegó Ricardo con su familia, debo hablarle, es ahora o nunca, pensó Andrés.
─Ricardo —gritó su amigo.
─Hola Andrés, te estábamos buscando; tu ahijada Lilí pregunta por su padrino, sabes que te quiere mucho.
─Amor correspondido, sabes que te adoro, ¿verdad, muñequita? ─la niña corrió feliz a los brazos de su padrino.
─Qué gusto verte, Sofi. Con ustedes, la tarde no será tan tediosa.
─Es urgente que hablemos Ricardo.
─Llevaré a Sofi y a la niña a donde están los juegos infantiles, ya regreso.
Cinco minutos después regresó su amigo, iniciando un tema escabroso.
─¿Qué pasa, Andrés? me tienes intrigado ─dijo Ricardo.
─Por la amistad de tantos años debo decirte esto: estás a punto de cometer el error más grande de tu vida, si aceptas el trabajo que te ofrecen.
─¿Qué tiene de malo?, el salario sería el doble del que gano aquí ─replicó Ricardo.
─¿Sabías que esa empresa no es legal? ¿Que los mayores inversionistas pertenecen a uno de los cárteles más poderosos del país?
El dijo que había escuchado algo, pero pensó que podría ser un ataque de sus competidores. Ricardo minimizaba lo que decía Andrés.
—Corres un gran peligro si entras ahí, considera que no hay vuelta atrás, si no haces lo que te piden puedes morir y, lo peor, es que pones en peligro, a Sofi y a Lilí.
—Eso no va a suceder, no te preocupes, voy por mi familia.
Ricardo había cambiado, ya no era el amigo de su infancia y adolescencia.
Andrés estaba muy preocupado por el peligro que corrían Sofi y Lilí, él había estado enamorado de Sofía. Desafortunadamente, su amigo se había casado con ella.
Aquella hermosa amistad había desaparecido. La vanidad y la codicia se habían establecido en el espíritu de Ricardo. Tres años después, aquel amigo de muchos años murió en una emboscada. Los millones obtenidos, no sirvieron para salvarle la vida.
Es muy importante saber elegir el camino que andaremos.







