domingo, abril 19, 2026
Inicio Enterate Reflexiones jurídicas sobre la práctica médica en México

Reflexiones jurídicas sobre la práctica médica en México

0
144

Por Narciso Jaimes | Médico y abogado Especialista en derecho médico y sanitario

La medicina no promete resultados.

Hay algo que rara vez se dice con claridad en una consulta médica, pero que todos, de alguna forma, intuimos: la medicina no es una ciencia exacta. No funciona como una fórmula matemática donde a cada diagnóstico le corresponde un resultado predecible. Y, sin embargo, muchas veces se le exige como si lo fuera.

En la práctica diaria, especialmente en servicios de urgencias, esta tensión se vuelve evidente. Un paciente llega grave, se actúa con rapidez, se toman decisiones complejas en minutos, se aplican tratamientos conforme a guías clínicas… y aun así, el desenlace puede no ser el esperado. Es en ese momento donde aparece una pregunta incómoda: ¿Qué falló?

Desde el punto de vista jurídico, existe un principio fundamental que ayuda a responder esa pregunta: la medicina es una obligación de medios y no de resultados. Esto significa que el médico no está obligado a curar, porque la curación no depende exclusivamente de su actuar. Lo que sí está obligado es a poner todos los medios a su alcance: conocimiento actualizado, diligencia, prudencia y apego a la ciencia.

Este matiz, que parece técnico, en realidad es profundamente humano. Reconoce que el cuerpo humano no es una máquina perfecta, que cada paciente responde distinto y que incluso en las mejores condiciones pueden existir complicaciones. Pero también establece un límite claro: no todo resultado adverso es sinónimo de negligencia.

El problema es que, fuera del ámbito médico, esta distinción no siempre es comprendida. Para un paciente o su familia, el resultado suele ser lo único visible. Si el desenlace es desfavorable, la percepción inmediata es que algo se hizo mal. Y ahí es donde comienza el conflicto.

Por eso, más allá de su dimensión legal, este principio debería ser también una herramienta de comunicación. Explicar con claridad los alcances y límites de la medicina no debilita la relación médico-paciente; por el contrario, la fortalece. Genera expectativas más realistas y permite entender que, en muchos casos, el esfuerzo médico se mide por la calidad de las decisiones, no solo por el resultado final.

En un sistema de salud cada vez más presionado por la inmediatez y la exigencia de certezas, recordar que la medicina trabaja con probabilidades y no con garantías no es una excusa, es un acto de honestidad.

Porque al final, la verdadera falla no está en no poder curar siempre, sino en dejar de actuar con responsabilidad cuando más se necesita.

Porque en medicina, como en el derecho, no todo es certeza… pero todo exige responsabilidad.