El Querétaro rural sin servicio de luz, agua potable y drenaje, era un escenario propicio para la creación de mitos y leyendas. Sobre todo, en los barrios donde la pobreza era notable, los muros de las casas eran de adobe, los techos de tejas o láminas de lo más barato que hubiera.
Las señoras trataban de tener algunas gallinas, unas las dejaban para que tuvieran pollitos y otras para la producción de huevo, los que eran aprovechados en la comida del día.
En esas casas tenían dos o tres perros, los que dormían en el patio eran los vigilantes nocturnos, al escuchar ruidos extraños los perros ladraban en coro, entonces el jefe de familia se levantaba para saber qué estaba sucediendo, en diversas ocasiones eran:gatos, mapaches, perros de otras casas que se metían a robar o comer las gallinas.
Al día siguiente los dueños solo encontraban las plumas de los pollos o gallinas que se habían comido o robado.
En ciertas ocasiones cuando la oscuridad era densa, los rastros encontrados al amanecer parecían extraños, las huellas eran de un cuadrúpedo, éste tenía las patas traseras como den humano y de cabra
las delanteras. La gente se persignaba, decían que había sido el nahual quien se había llevado las gallinas. La existencia de esta figura mítica se había transmitido de una generación a otra.
En cada región, lugar y tiempo determinado,suceden eventos que, de acuerdo a las experiencias y creencias ancestrales, alguien podría afirmar que un ser mitológico habría sido el autor del robo de las gallinas; sin embargo, acorde al razonamiento podría haber sido un ser de dos patas disfrazado de nahual.
Otra leyenda muy común en la ciudad de Querétaro de los años cincuenta del siglo XX, era un personaje llamado “La llorona”generalmente eran hombres quienes contaban que se les había aparecido porque, ellos eran los que trasnochaban. Un día escuché aSalvador, un amigo de mi hermano, estaban muy asustados, ellos, no sabían que yo estaba tras la puerta escuchando. Salvador decía que venía caminando a las doce de la noche por laRibera del Río, hoy Avenida universidad, el pobre muchacho venía de la boda de una prima, la fiesta había sido en el Barrio deSantana, como a las doce de la noche salió de la fiesta, el chico vivía en el barrio de Santa Catarina, que está al norte de la ciudad.
El joven había trazado mentalmente una ruta de cómo llegar rápido a su casa? caminaría por Ezequiel Montes, en esos años la calle era muy angosta y poco iluminada, luego caminaría por la Ribera del Río, daría vuelta en la calle de Cuauhtémoc para atravesar la estación del ferrocarril, caminaría por la Tenería, hoy calle Felipe Ángeles, finalmente daría vuelta por la calle de San Roque, a dos cuadras estaba su casa.
Pero, como dice un viejo refrán: el hombre pone, Dios dispone, llega el diablo y todo lo descompone, habría otros planes para él. A orilla del río había muchos árboles, Salvador observó que algunos de ellos se movían, pero,no había viento, los latidos de su corazón se aceleraron, algo o alguien caminaba entre las ramas de un frondoso árbol.
Una densa nube tapó la luna, el cielo se oscureció, no podía ver por donde caminaba. Salvador tropezó con una piedra y cayó, al levantarse vio a una mujer saliendo del río con el pelo escurriendo de agua, vestía de negro,el joven estaba paralizado quería correr, pero no podía moverse, quiso decir una oración de las que su madre le había enseñado, sin embargo, no recordaba alguna.
Yo seguía tras la puerta muy asustada con lo que estaba contado el amigo de mi hermano,pero, mi curiosidad por saber qué había pasado con esa extraña señora, continúe en el mismo lugar.
La mujer con los brazos abiertos como si quisiera dar un abrazo, dio unos pasos hacia donde estaba Salvador, él sentía que iba morir, no supo en qué momento la extraña mujer se habías puesto un velo que le cubría la cabeza y la cara, el joven pudo ver su rostro,un escalofrío recorrió su cuerpo no se veían los ojos de la mujer.
Los perros de las casas aledañas empezaron a ladrar, enseguida se unieron otros ladridos, algunos perros aullaban.
Ella empezó a llorar entre sollozos, como si fuera un niño, poco a poco fue aumentando el sonido de su llanto hasta convertirse en lastimeros gritos, por unos instantes miró Salvador a la mujer, en ese momento ya se veían los ojos de ella, las lágrimas recorrían sus mejillas,
Chava seguía petrificado por el miedo.
La mujer se dio la vuelta, caminando por la Ribera del Río. El joven desde donde estaba,pudo ver cómo ella ya no caminaba sobre el piso, levitaba, escuchó decir ¿dónde están mis hijos?
Cuando pudo moverse Salvador dijo: es la llorona!
En la década de los años cincuenta del siglo XX era muy común las pláticas referente a las apariciones de esa leyenda nominada “La llorona”. En esos años acorde al contexto, las circunstancias eran propicias para crear los mitos y leyendas.
Querétaro tiene una riqueza cultural en este rubro. Es un estado muy Pródigo.






