En el transcurso de nuestra vida nos encontramos ante encrucijadas, donde entran en juego el razonamiento, el capital cultural, la formación ética y las emociones.
Había terminado mis estudios en la Benemérita Escuela Normal del Estado de Querétaro “Andrés Balvanera”. Me sentía radiante de felicidad. En septiembre de 1967 entregué en la Dirección de Educación del Estado de Querétaro los documentos que daban constancia de haber terminado mi formación académica.
Cada quince días acudía a la Dirección de Educación para informarme sobre mi plaza de educación primaria. Un día me encontré con una amiga de la escuela normal. Comentó quela UAQ abría la licenciatura en psicología.
Al disponer de suficiente tiempo, me dediqué a investigar los requisitos para presentar el examen de admisión. Empecé a soñar. Sería la primera de mi generación en recibir la plazade profesora. Un familiar tenía cierta amistad con el secretario de los Trabajadores de la Educación en Querétaro. En caso que lograra aprobar los exámenes, habría la posibilidad de que mi plaza de profesora quedara cerca de laciudad, para estudiar psicología.
Me inscribí para presentar los exámenes de admisión, logré pasarlos, todos. Estaba emocionada y nerviosa a la vez. El doctor Kuri,quien aplicó los exámenes, me felicitó por los resultados. Yo estaba muy feliz
Sonriente salí de la oficina. Una serie de pensamientos, emociones y esperanzas, se acumulaban en mi ser. Me veía dando clases a los niños de primaria en una escuela de la periferia de la ciudad y estudiando por la tarde psicología.
Vivía un torbellino de emociones; el desconocimiento de la estructura del ámbito magisterial hacía que volara mi imaginación. Nos graduamos en septiembre, en noviembretodavía no teníamos respuesta.
Continuaba preguntando a mi familiar si había conseguido la asignación de una escuelacercana que me permitiera inscribirme en psicología.
A fines de noviembre de 1967, la Dirección de Educación en Querétaro me entregó el nombramiento como maestra de educación primaria. Debía presentarme con el supervisor de la Zona Escolar 19 para que me asignara el lugar y escuela donde daría clases.
Estaba muy feliz. Al día siguiente me presentéa la supervisión escolar. El supervisor habíasalido a visitar una escuela, su secretaria dijo que esperara. Con las emociones desbordadas, la espera me pareció larguísima.Unas tres horas después, regresó el maestro asu oficina.
“Qué bien que la Dirección de Educación por fin mandó al maestro que necesita la Escuela Benito Juárez, que está en la Comunidad de Pie de Gallo, en la Delegación de Santa Rosa Jaúregui”, dijo. Con timidez pregunté cómo se llegaba ahí. “Hay tres caminos, uno por SantaRosa, pero no lo recomiendo porque es muy largo, otro es que aborde uno de los camiones que van a San José Iturbide y se baje en la Presa de Santa Catarina, atraviesa el pretil y camina entre dos cerros, o bajarse en Buenavista, es el camino más derecho”.
Trataba de asimilar lo que el maestro decía, mi cerebro era un torbellino, estaba feliz peroasustada.
Esa tarde pregunté a mi pariente sobre el supuesto lugar cercano para poder estudiar psicología. La respuesta fue que no era posible, porque otros maestros esperaban su cambio a un lugar más cercano a la ciudad.
El 1° de diciembre de 1967 presenté alcomisariado ejidal de Pie de Gallo los documentos que avalaban mi presencia en esacomunidad. después me presenté con el director de la escuela. “Qué bueno que llegó,maestra. Hay mucho trabajo por hacer, no se ha levantado el censo, así es que mañana inicia”.
Al día siguiente asignaron a un señor llamado Antonino para que me acompañara, y no memordieran los perros. No sabía qué preguntas se harían en el censo. El director me entregó en un papel las preguntas. Meses después,me enteré de que él, debió realizar ese trabajoen septiembre. Levantar el censo fue toda una odisea. En otra ocasión lo comentaré. Lo que yo quería era iniciar mis primeras clases con los niños. Una semana después, los conocí.
Es interesante recapitular las experienciasvividas. Los niños y padres de familia me robaron el corazón, amé a mis alumnos, había gran empatía con los padres de familia. A veces me pregunto qué giros habría tenido mi desempeño profesional con mi plaza de primaria y la licenciatura de psicología. Jamás lo sabré.
No habría tenido las experiencias vividas en Pie de Gallo. Se logró obtener los primeros desayunos escolares para esa comunidad, se rescató la parcela escolar que estaba en manos de un particular porque tenían miedo de reclamarla. Como decían en un programa televisivo “No contaban con mi astucia”. La parcela se recuperó. Participé en la siembra de la parcela perteneciente a la escuela. Me cansé tanto, que desde entonces no regateo el precio de las verduras.
Hubo un concurso a nivel estatal para hacer un monumento en homenaje a la Constitución de la República Mexicana de 1917. Animé a losniños y a los papás, solicitamos apoyo en dinero o materiales para su construcción. Un padre de familia tenia un bloque de cantera, lo regaló y labró el libro de la Constitución, el señor tenía talento de artista.
Informamos al supervisor que habíamos terminado el monumento, al verlo quedó asombrado, días después vinieron los jueces, nos felicitaron. Había pasado un mes de la visita de los jueces. Nosotras ya estábamospreparándonos para participar en un concurso de juegos tradicionales. Vimos que se acercaba el supervisor con gran sonrisa:nuestra escuelita había ganado el primer lugar en el estado de Querétaro. Gritamos y brincamos de alegría, nos abrazamos con los niños, bailamos una ronda tomados de la mano con los niños y algunas mamás que pasaban por ahí. La felicidad nos había cobijado a todos.
Pie de Gallo siempre estará en mi corazón.
Veinticinco años después, me inscribí en laUniversidad Autónoma de Querétaro, en la maestría en Ciencias de la Educación. Nunca perdí la esperanza.







