Siempre me ha maravillado la disposición de Dios de dar a manos llenas. Desde el principio, cuando puso a Adán y Eva en el jardín del Edén, les llenó de todo: casa, alimentos, trabajo, autoridad, descanso y de Él mismo.
A lo largo de toda la Biblia se repite mucho la idea de que Dios llena a las personas con algo especial: su Espíritu Santo, sabiduría, gozo, paz, gracia, poder, gloria y, desde luego, con Su presencia. También muestra muchas veces a Dios llenando a personas de cosas materiales.
El título de este artículo está basado en un pasaje donde Jesús hace un gran milagro llenando de peces la barca de Simón (Pedro), que no había pescado nada en toda la noche.
Todos tenemos “barcas vacías” en la vida, en una o varias áreas: pueden ser en las áreas emocionales o espirituales, o pueden ser barcas vacías en lo material: esfuerzos que no dan fruto, luchas sin resultados, familias oprimidas, finanzas en aprietos o necesidades no satisfechas. Pero cuando Jesús entra en tu barca y obedeces su palabra, lo imposible se vuelve abundancia. El milagro de Pedro no solo habla de peces, sino del poder de Dios para transformar vidas y llamarnos a un propósito mayor.
Este es el tiempo para ti. Es el tiempo para que salgas de cualquier situación negativa por la que has venido pasando y es el tiempo también para que cambies tus prioridades, cambies el propósito de tu vida y veas mucho fruto.
Si tu estas dispuesto, Dios va a cambiar tu situación, te va a proveer una solución y también te va a llamar a su servicio para que seas una bendición al mundo.
Si has pasado por un tiempo sin pescar nada en tu vida, un tiempo de sequedad, un tiempo de cansancio enorme, un tiempo de frustración, un tiempo de desesperanza, quiero decirte que Dios está viniendo a tu vida de una manera poderosa y maravillosa para obrar un milagro de manera tan grande, que ni tu vida ni la de los que te rodean volverá a ser la misma.
La historia nos dice que había dos barcas, pero Jesús solo escogió una. Asegúrate que Jesús entre a tu barca. Asegúrate de ser tú el escogido. Jesús dice que muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.
Para que Jesús entre a tu barca tienes que estar cerca de donde el Señor está. El que se va a la villa, perdió su silla. Después, tienes que estar dispuesto a que entre a tu barca porque eso significa trabajo y esfuerzo extra. Simón venía de pescar toda la noche para sí mismo, pero estuvo dispuesto a servir al Señor. Finalmente, tienes que estar dispuesto a cederle tus cosas al Señor. Simón permitió que Jesús usara su barca para predicar y en la misma barca, después de predicar, Jesús le bendijo con una pesca milagrosa. Jesús nunca te pide nada gratis. Jesús siempre paga por lo que usa y paga muy bien. Por un momento de renta de la barca para predicar, Jesús le dio la mejor pesca de su vida.
Después de la fe y de las acciones de obediencia vienen los milagros.
El milagro no terminó en peces, terminó en un llamado: “Desde ahora serás pescador de hombres”. Cuando tú te rindes al Señor, él te dará un ministerio y un propósito eterno para tu vida.
La decisión está en ti.
Pastor Dr. Jorge Cupido
@jorgecupidoqro
Acompáñame todos los domingos, a las 11:30 am en:
EL SELLO, IGLESIA CRISTIANA
San José 498, Col. Carrillo Puerto, a 100 m. de Av. 5 de Febrero
Querétaro, Qro.







