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María G. Frías es un nombre que se está formando en la escritura memorialista y la conducción de radio, con una historia de vida que la llevó a interesarse en cómo se entrelazan la memoria personal con la colectiva y en rescatar voces heredadas que fueron silenciadas, empezando con su propia historia, enfocándola desde la mirada de la familia, la identidad y la memoria histórica.
Experiencias como las suyas nos recuerdan la facilidad con la que se olvida la historia de una persona, de una generación y de su impacto en la sociedad, y no por maldad o descuido, a veces el no compartir hace que las vidas se desvanezcan y pareciera que nunca existieron.
Cuando el destino llama
Si bien una joven María guardó sus recuerdos en numerosos diarios, no era su idea el compartirlos, ni se preguntó cómo la memoria familiar moldeaba su presente. Tardó años en que éstas inquietudes se volvieran una profesión.
De hecho, inició trabajando como secretaria bilingüe en corporativos transnacionales, sector que la motivó a estudiar y trabajar en la ingeniería industrial, posteriormente fue ejecutiva en ventas y mercadotecnia dentro de la industria farmacéutica e incursionó como empresaria cuando su matrimonio la llevó a Puerto Rico, y con nacimiento de sus hijos también surgió una fuerte intención de incursionar en el tema educativo.
Su vida fue una búsqueda constante de crecimiento y adaptabilidad, a la que sumó una fuerte resiliencia cuando murió su hijo, momento que la impulsó a buscar una forma de contar su historia, y la encontró en la escritura memorialista, un espacio íntimo de exploración para comprender, transmitir y preservar la experiencia humana a través de la palabra. Desde entonces se ha desarrollado en proyectos de escritura enfocados en la memoria, la identidad y la narrativa testimonial.
“Más que una vocación literaria, la escritura ha sido para mí una forma de preservar la memoria, comprender el pasado y encontrar sentido en las experiencias que han marcado mi vida”
Identidad a través de la palabra
Para María G. la escritura surge como una necesidad de comprender su historia y la de su familia, en un acto íntimo de reflexión y búsqueda personal, remontándose a su padre, que fue líder en el movimiento estudiantil del 68, hasta su abuelo, que fue soldado de la Revolución Mexicana, formando una línea familiar enmarcada por memorias de lucha y herencia emocional
Con el tiempo, descubrió que esa necesidad se transformó enuna herramienta para rescatar voces del pasado -de sus padres y abuelos-, reconstruir recuerdos -propios y de familiares- y transformar las experiencias en un testimonio capaz de trascender del ámbito personas para volverse un puente con la historia de otros.
“Me fascina la posibilidad de rescatar recuerdos, preservar testimonios y dar significado a acontecimientos que, de otro modo, podrían perderse con el paso del tiempo”
Por eso se ha abocado a la literatura memorialista, porque es un género donde la voz individual se convierte en puente hacia la memoria colectiva y muestra cómo las grandes transformaciones sociales y políticas impactan en la vida cotidiana de los individuos.
Río de Grava Negra
El resultado de toda esa pasión, investigación y entrega fue ‘Río de Grava Negra’, una novela que surge de su necesidad de comprender, reconstruir y representar la historia de su familia dentro del contexto histórico de las décadas de los ’60, ’70 y ’80 en México, un periodo notablemente marcado por la represión, la violencia y una lucha por la superación social. En sus palabras, este título busca rescatar voces que durante mucho tiempo permanecieron en silencio, y con ello reflexionar sobre cómo el pasado continúa habitando en el presente.
“Es una obra que invita al lector a reconocer cómo la historia de un país también se escribe desde los hogares, las familias y las experiencias de quienes vivieron sus consecuencias”
Ciertamente, ver su trabajo publicado fue un momento profundamente emocional para esta escritora, la culminación de un largo viaje personal, la materialización de incontables recuerdos, investigaciones y reflexiones, fue darle un cuerpo físico a historias que sólo habían habitado en las voces de la familia, en recuerdos heredados y sus diarios… ahora sonsustancia tangible capaz de compartirse hasta rincones que una voz anecdotaria pocas veces puede alcanzar.
“Más que la publicación de un libro, fue la confirmación de que la escritura puede preservar aquello que el tiempo intenta borrar y que nuestras historias, por más personales que parezcan, también pueden encontrar eco en la vida de otros”
Sin inicio ni fin
Para la escritora María nada cambia con esta publicación, a Río de Grava Negra aun le queda mucha vida, pues próximamente realizará presentaciones en distintos espacios culturales y académicos donde compartirá su proceso creativo y el trasfondo histórico y familiar que dio origen a la obra.
“Estos encuentros buscan abrir diálogo con el público y profundizar en los temas de memoria, identidad y narrativa testimonial que atraviesan el libro”
Además se encuentra trabajando en un nuevo proyecto de escritura, una memoria de estilo epístolar, donde la narrativa se construye a través del intercambio de cartas, explorando de una forma distinta y más cercana lo que será una conversación íntima de recuerdos.
Y no se puede olvidar que actualmente también es conductora de radio para ‘Hidalguense RadioTv’, donde cuenta con un segmento tres días a la semana donde comparte con la audiencia un poco de su historia y experiencia, así como la visión y reflexiones de diferentespersonas que comparten una visión singular sobre la historia, la identidad y el desarrollo personal y colectivo.
María G. Frías es una mujer que aspira a dar voz a historias familiares y sociales que deben ser contadas, especialmente a las que fueron silenciadas, olvidadas o fragmentadas con el tiempo, y desea consolidar su trabajo en una obra literaria que sirva como testimonio de una época e invita a las nuevas generaciones a reflexionar sobre la importancia de la memoria histórica, el diálogo y la condición humana.







