miércoles, agosto 12, 2026
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La nueva era – Teresita Balderas y Rico

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(200326) -- CIUDAD DE MEXICO, 26 marzo, 2020 (Xinhua) -- Imagen tomada con un dron de pocos vehículos circulando por una avenida, en la Ciudad de México, capital de México, el 26 de marzo de 2020. El Gobierno de México suspende a partir del jueves sus actividades, salvo sectores esenciales como seguridad y salud, ante la propagación de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) que ya dejó 585 casos positivos en el país, entre ellos, ocho fallecidos. (Xinhua/Montserrat López) (mm) (da) (ce)

Estamos en constantes cambios, una nueva era está surgiendo; tal vez no estemos preparados para desenvolvernos en ella. De acuerdo con datos históricos, en estos cambios sobreviven quienes observan, analizan, vislumbran a distancia lo que podría suceder; entonces, se preparan para vivir con las exigencias de un nuevo sistema de vida.

Las guerras emprendidas desde el poder aniquilan a niños, jóvenes, adultos, ancianos, gente que solo quiere vivir en paz. Pero, debido a la ignorancia y el fanatismo, son fácil presa del ególatra.

Acorde a las formas de gobernar, podríamos decir que unos países viven con ciertos parámetros de calidad, respecto a los más pobres o de pobreza extrema. En algunos países se ha retrocedido en vez de avanzar. Donde hay dictadura, el progreso se detiene.

La educación pública en México ha retrocedido, sobre todo en los niveles de educación básica.

Se ha descuidado la elaboración de libros de texto gratuito. Ciertos personajes quieren implantar ideas que hace décadas dejaron de tener vigencia y de ser símbolo de progreso. El tratar de adoctrinar a niños y jóvenes a través de los libros es retroceder en el desarrollo del pensamiento crítico, el cual será imprescindible para crear, construir proyectos en beneficio propio, del país y, en algunos casos, del mundo entero. Esto afectará las investigaciones y descubrimientos cuyos resultados beneficien a la humanidad.

Es necesario reflexionar que estamos en los inicios de una era, donde la tecnología y la inteligencia artificial, requieren del desarrollo de la inteligencia racional y emocional del sujeto. Las necesidades en el ámbito laboral, social, literario, deportivo, en este siglo XXI son diferentes. La educación escolar en los diversos niveles: básica, media, universitaria y de posgrado, requiere una revisión y actualización en sus programas de estudio, con estándares de calidad.

Habría que considerar que cada generación tiene sus propios retos. Al asimilar lo que nos corresponde hacer, iniciamos una carrera en la cual es difícil parar.  Entonces, habría que aprender a correr, preguntarse: ¿a dónde voy? ¿cuál es el objetivo de ir a ese lugar? De no analizarlo, solo perderemos nuestro valioso tiempo. Los años jóvenes pasarán sin lograr lo que habíamos soñado realizar. Cuando estemos seguros de lo que buscamos, será necesario abrir un espacio para reflexionar sobre la viabilidad, asertividad y productividad de lo que se ha planteado realizar.

Los egresados de estudios universitarios se encuentran con dificultades para obtener un empleo, la competitividad es abrumadora. Los jóvenes requieren de una educación de calidad, hablar mínimo otro idioma, estar actualizados en la tecnología empleada en diversas áreas del hacer humano.

Surge un cuestionamiento que impacta: ¿qué pasará con esos niños de pobreza extrema en cuyos hogares no está segura la alimentación diaria?, ¿cómo atenderlos?

Si no tenemos los aprendizajes requeridos, ¿cómo competir con otras naciones?

Es duro sobrevivir en un mundo competitivo cuando no se tiene el capital intelectual para la resolución de problemas, ni los elementos requeridos para la investigación, la capacidad de análisis y detección del origen de la problemática que obstruye el desarrollo de la obra emprendida. 

La naturaleza nos ha enviado señales de formas diversas a las que no hemos querido ver o escuchar. El mar está ganando terreno, las tormentas han traído destrucción y muerte.

Desde el siglo XX, se empezó a hablar sobre el cambio climático en el planeta Tierra. En este siglo XXI se ha intensificado el tema sobre asunto, sin embargo, los intereses económicos y políticos de poderosos individuos han hecho caso omiso de las catástrofes que están sucediendo en diversas partes del mundo. En México, las tormentas han dejado sin hogar a mucha gente de escasos recursos económicos. Los muertos son demasiados, en algunos lugares familias completas murieron debido al derrame de presas y ríos. Agua y lodo fueron el sudario. Otras están desaparecidas.

México, país endeudado, tiene pocos recursos para atender a quienes perdieron todo. Caminos y carreteras quedaron en ruinas en varios estados de la República Mexicana. 

En cuestiones políticas, quieren resucitar sistemas de gobierno que en este siglo XXI resultan obsoletas. Ya son una historia vivida, que solo dio resultado a quienes tenían el poder. El pueblo como tal, quedó más pobre y vulnerable ante el abuso de sus gobernantes. La mala administración, el abuso de poder conducen a un país al retroceso y pobreza.

Para esperanza de la humanidad, existen en cada continente, país y región del planeta Tierra, niños, jóvenes y adultos con interesantes proyectos a futuro. Se buscan posibles soluciones en la cura de enfermedades que hasta ahora son mortales. Estudiantes de preparatoria o de universidades, han descubierto cómo a través de ciertas plantas se puede obtener energía limpia, que no contamina el ambiente. 
En cuestiones deportivas, varios mexicanos han obtenido medallas de oro, plata o bronce. Están trabajando arduamente en su preparación deportiva tanto los padres como los entrenadores, con apoyo de la iniciativa privada, que coadyuvan en el desarrollo de estos grandes deportistas.

Respecto a la ciencia y tecnología, alumnos de secundaria, preparatoria, han ganado concursos en matemáticas, robótica y en Inteligencia Artificial, a los alumnos chinos y japoneses, quienes en lo general eran los ganadores. Cuando escuchamos o vemos el éxito de estos jóvenes, nos alegra la vida, las ilusiones florecen, la esperanza hacia un mundo mejor renace.

El tejido social está en crisis, la violencia permea la vida cotidiana. Cuidemos nuestra familia, pensemos y reflexionemos en la toma de decisiones para evitar los grandes errores. Niños y jóvenes merecen tener una vida donde reinen el respeto, la justicia y la paz.