viernes, julio 1, 2022

La muerte – Jorge Cupido

El miedo a la muerte es el temor mas generalizado y de mayores proporciones en el mundo, y está rondando por todas partes. Nadie tiene la vida comprada y nadie sabe cuando va a morir, así es que hay que estar preparado y por eso urge saber la verdad sobre la muerte y esta solo está en la Biblia. Mi deseo es que usted conozca lo que Dios dice y se elimine de su vida el temor a la muerte.

La palabra muerte significa separación. La Biblia habla de dos tipos de muerte, la física y la espiritual. 

En la física, lo que sucede es que se separa el cuerpo del alma. El cuerpo es lo que usted es, que se puede ver y tocar. Ese va a la tierra, se hace polvo. El alma es su hombre interior, todo lo que usted es, pero que no se puede ver ni tocar, como su inteligencia, memoria, sentimientos, emociones, etc. El alma permanece para siempre.

Originalmente, el hombre fue hecho para que estuviera eternamente con Dios. La condición que Dios puso para que se conservara así fue la obediencia, con la clara advertencia de que, si no lo hacía, la muerte entraría al mundo y a su vida. El problema es que todos le hemos desobedecido.

La muerte espiritual también es separación, es la separación del hombre de Dios, por causa del pecado. Esta separación opera en esta vida física, dando lugar a que Dios no actúe en la vida del hombre, pero lo peor es que separa al hombre de Dios, más allá de la muerte física, llevándolo a una eternidad de sufrimiento atroz e interminable. 

El problema de la muerte espiritual es irresoluble para el hombre, puesto que implicaría vivir toda su vida en perfección sin un solo pecado. Excepto uno, nadie lo ha logrado.

Entonces Dios, en su infinito amor, tomó cartas en el asunto para resolver nuestro problema de separación y sufrimiento eterno. Fue un acto de gracia de Dios para personas que ni lo buscaban, ni lo merecían y que aún muchos desdeñan, rechazan o desprecian.

Esta es la verdad más importante del universo, de todos los tiempos y para todas las personas:

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.  Jua 3:16-18 (NVI)

Ante nuestra incapacidad, sin que nadie se lo pidiera y por amor a nosotros, Dios decidió pagar el precio del pecado. Él se hizo hombre en la figura de Jesús, vivió una vida perfecta y sufrió el tormento y la muerte en la cruz para pagar por nosotros. Jesús fue el único sacrificio perfecto admisible que cubría totalmente nuestra sentencia de muerte por el pecado.

Así que la solución eterna es creer y hacer nuestro el sacrificio de Jesús. El que cree en Él, sabe que fue salvado y que tendrá vida eterna con Dios y no en el infierno, por eso, no tiene ningún miedo de morir, sabiendo lo que sucederá en el más allá.

La muerte física no es el final de la existencia. Para el creyente no es más que la puerta de entrada a una vida mucho mejor.

Pastor Jorge Cupido

@jorgecupidoqro

jorgecupido@hotmail.com

EL SELLO

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Domingos, 11.30 am

San José 498, Col. Carrillo Puerto, a 100 m. de Av. 5 de Febrero

Querétaro, Qro.

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