martes, abril 14, 2026
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Evaluar para transformar  – Teresita Balderas y Rico

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La evaluación es necesaria en cualquier actividad que realicemos, desde una acción en el hogar, hasta en una institución: educativa, empresarial, económica, científica, social, cultural, deportiva o gubernamental.

Es imprescindible diagnosticar, planear y evaluar lo que se realiza, en lo personal o en colectivo. Se tiende a la pereza en lo racional y emocional para llevar a cabo una evaluación. A veces decimos: a ver cómo sale, esperemos que bien. No existe confianza en el proyecto que estamos desarrollando, porque no hemos cuidado su estructura. 

Para un mejor desarrollo de su existencia, una familia, grupo, pueblo o nación requieren de evaluación constante, si pretenden alcanzar los objetivos planeados.

Existen instituciones que, por su relevancia en el desarrollo de una nación, necesitan evaluación, con los estándares actualizados, analizando los procesos de desarrollo de un pasado, actualizando el presente, tendiendo puentes para un futuro inmediato. Estar atentos a los descubrimientos científicos, los avances tecnológicos, que nos sorprenden, día a día, sobre todo, la inteligencia artificial. 

Con todo este caos mundial, debemos estar atentos a las directrices de la humanidad. Algunos de los caminos que los jóvenes tendrán que recorrer, requieren de una sólida formación intelectual, social y emocional. Desarrollar habilidades en diferentes aspectos del quehacer humano, es indispensable.

Una de las instituciones que debe estar en constante evaluación, es sin duda la educación escolarizada. Tenemos un desfase considerable en relación con otros países. En años recientes, las personas que han estado a cargo de la Secretaría de Educación han carecido de amor y entrega a tan importante institución; el capital cultural requerido no ha sido el idóneo para satisfacer las necesidades económicas, sociales, culturales y de salud. En lugar de progresar, estamos retrocediendo.

Se han cometido errores garrafales. Si analizamos el aprendizaje en muchos escolares, pareciera que la calidad educativa ha estado retrocediendo. Desde esta perspectiva, pocos niños tendrán oportunidad de acceder a una buena preparación académica. 

Es impostergable evaluar las instituciones educativas. Hacer un diagnóstico de las carencias existentes en las escuelas, en lo general y, en lo particular en cada aula. 

Para realizar una evaluación, es necesario tener bien claros los aspectos que se evaluarán: ¿cuáles son las reglas y técnicas que se utilizarán en el desarrollo de la misma? 

En cada evaluación existen puntos nodales que son indispensable considerar, si queremos ésta logre los objetivos previstos. 

En una institución educativa estos serían los más indicados:

Criterios de factibilidad

Criterios de precisión

Criterios de utilidad

Criterios de ética.

En el criterio de factibilidad debe analizarse si es posible realizar la evaluación, si las personas que evaluarán están capacitadas para hacerlo, analizar si las preguntas que se harán son congruentes con lo que se pretende evaluar. Que las estrategias didácticas seleccionadas, correspondan al tipo de evaluación que se va a realizar.

En el criterio de precisión, es indispensable que el evaluador haga un trabajo serio, científico, cuyos resultados se apeguen a la verdad observada. De no hacerlo, solo será tiempo, esfuerzo y dinero perdido.

Respecto al criterio de utilidad. Toda evaluación sirve a uno o varios propósitos, el evaluador debe estar consciente de que se cumpla el porqué de esa evaluación. Los resultados asertivos serán valiosos para transformar y trascender en la formación educativa del alumnado. El evaluador debe preguntarse si la actividad que está realizando será útil para prevenir el retroceso en el proceso de enseñanza aprendizaje. Si la información de los resultados de la evaluación será útil y conveniente a las necesidades de la institución educativa. 

Referente al criterio de ética, es necesario estar consciente de la responsabilidad que implica realizar una evaluación. No cualquier persona tiene los elementos cognitivos, las estrategias didácticas adecuadas para realizarla. Una evaluación mal aplicada puede dañar al evaluado y al evaluador.

Una evaluación debe realizarse cumpliendo las normas y reglas existentes, en ese momento y espacio en donde se realiza.

Podríamos decir que una evaluación ética es aquella que se realiza bajo el marco jurídico.

Empecemos por evaluar nuestro desempeño desde el hogar, conversar con los hijos, alentarlos a participar, dando opiniones en la elaboración un proyecto que se pretende realizar en casa; por ejemplo, la creación de una biblioteca, aprovechando los espacios mal empleados. Los niños podrán sugerir la ubicación, el diseño y tipo de material que se empleará. Mobiliario y técnicas en la colocación de los libros.

Planear, analizar, reflexionar, nos ayudan a crear los pilares que serán los soportes de una historia de vida, en la que se pueda convivir con cierta tranquilidad. Es necesario aprender a tender puentes. Al cruzarlos, encontraremos otros caminos los que nos guiarán hacia el lugar donde se desea desarrollar un estilo de vida.

Evaluar para transformar y trascender, hacen un interesante trío.