lunes, julio 20, 2026
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Entrevista a Guadalupe Parrondo, una maestra pianista.

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Una maestra pianista, Guadalupe Parrondo

Un nombre ha resonado en el mundo de la música clásicapor décadas, con raíces latinas, con dedicación y disciplina casi militares, y una trayectoria que sido reconocida por miles de personas y diversas preseras, como el Albert Lévècque a la mejor interpretación de Bach, el Primer premio María Canals de Barcelona y fue ganadora del Concurso Teresa Carreño en Caracas por mencionar algunos.

La maestra pianista Guadalupe Parromo ha formado un legado gracias a sus más de 60 años de experiencia como intérprete y casi 50 como formadora de pianistas profesionales, y en esta oportunidad le contó a Punto Bajío un poco de su persona y como ha logrado este camino.

Nacida para el piano

Recordando sus inicios, la Mtra. Parrondo afirma que ella no decidió dedicarse al piano, cuando se dio cuenta, ya estaba en ese asiento presionando las teclas, fue algo tan natural para ella que nunca se cuestionó si eso era lo correcto. 

Este no es de decidir, o se está o no se está

Desde pequeña, y como buena latina, vivió rodeada de música, sonido y ritmo; pero al tener un padre que era técnico de pianos, aprendió a apreciar los clásicos, a reconocerlos y empezar a crear un distinguido gusto musical. De hecho, la hora de la comida era al mismo tiempo un momento de entretenimiento y educación, pues su padre ponía alguna sinfonía clásica y hacía la trivia de quién era el autor de la obra. 

Fue gracias a ese entorno, sumado a su disciplina, estudio y afinidad al piano, que empezó a ganar dinero de sus interpretaciones a sus tiernos 7 años, y hasta la fecha no se ha detenido, nunca ha dudado ni titubeado, algo por lo que se siente privilegiada.

El trabajo detrás de la interpretación

Una realidad de la que muchos se olvidan, pero que la Mtra.Parrondo tiene muy presente, es que la interpretación y el instrumento son un trabajo como cualquier otro, o incluso más exigente, pues así como un atleta trabaja cuatro años para llegar a las Olimpiadas, un músico practica varias horas diarias para mantener un alto nivel de interpretación. Saber mover los manos, los dedos, leer las partituras, seguir el tempo y lograr una sinfonía completa es toda una preparación integral que necesita de una mente muy ‘combativa’ con uno mismo para sortear los constantes retos de la interpretación.  

Y el hecho de que uno se sepa muy bien un repertorio ydespués agarre otras piezas, eso no quiere decir que, cuando regrese alguna pieza que quiera tocar, ya se la supo porque ya la tocó, no, hay que empezar de cero, como si fuera la primera lectura

La maestra Guadalupe ha tenido oportunidad de estar en muchos escenarios, concursos y sinfónicas, por eso sabe que sólo un músico comprometido, responsable y bien entrenado puede resaltar las sinfonías con emoción, mantener un alto nivel, atraer al público y, aun así, conservar una autoexigencia y autocrítica que lo impulse a seguir mejorando. Por eso está convencida de que el trabajo de un músico no es tocar en el concierto, sino que está en las 8 horas diarias de práctica y estudio, en saber que los fines de semana y días festivos muy probablemente son para los escenarios y que los días libres son pocos.

La fama, si existe para estos músicos, no se logra mediante una aprobación virtual, con likes y views, sino que llega cuando se entiende la esencia de la música y el arte.

Entrar con ojos abiertos

Además de una carrera llena de interpretaciones, escenarios, países visitados, preseas ganadas y miles de horas de práctica y estudio, también se ha dedicado a la formación de pianistas profesionales en el Centro Cultural Ollin Yoliztlidesde el año de 1978. Son casi 50 años de aprender de sus alumnos, de compartir con jóvenes prometedores y de enfrentarse a sus vicios e incluso ilusiones que no concuerdan con su nivel de interpretación.

En su experiencia, uno de los baches más frecuentes es darles un golpe de realidad a algunos aspirantes y a sus familias sobre su verdadera capacidad con el piano, gente que se acostumbra a los aplausos y alabanzas de sus seres cercanos con canciones que duran 3 o 5 minutos no está preparada para las exigencias de un escenario, que requiere de sinfonías de 15 a 20 minutos, con una técnica pulida sin vicios y de saber ser acompañamiento, o tocar en sala. Dedicarse profesionalmente a un instrumento requiere una disciplina casi deportiva, no tocar canciones pop de vez en cuando.

Tocar para todos

Al finalizar, cuando se le preguntó a la maestra si tocabapara alguien espacial, su respuesta fue una clara negativa. Ella toca para el público, para quienes se acercan a escuchar su trabajo y el de la orquesta. Quizá muchos iniciandedicando un concierto a una persona, pero eso no significa que todas las demás han desaparecido, porque cada asistente está para escuchar y disfrutar de la música. Guadalupe Parrondo toca para todos.

Uno toca para el público, toca porque quiere expresarse, para expresarse a través de los sonidos” – declaró.