Adrián Barrera Ramos
Adrián Barrera es un violinista con amplia experiencia para sus 37 años, más conocido por ser concertino en la Filarmónica de Querétaro, pero es un hombre que se describe a sí mismo como una persona inquieta, sensible yalegre, que ama estar con su familia, amigos y gatos, quien disfruta de la buena comida, los convivios, los viajes y un buen café.
Impulso familiar
Proveniente de una familia donde los músicos no son novedad, un joven Adrián no tuvo barreras para dedicarse a lo que deseaba, sino que se inspiró en ellos y en la tradición familiar del mariachi para decidir dedicarse al violín. Y si bien hoy en día se dedica mayormente a la música clásica también disfruta del tango, los boleros y de la música cinematográfica, de artistas de los 70s, 80s y varios actuales.
“Fue decisión propia y desde los 7 años ya quise estudiar violín, fue hasta las 9 que comencé”
Más de un escenario
Si bien es concertino en la OFEQ desde hace 8 años, Adrián no se ha encasillado en esa única posición. En 2024 formó la Camerata Allende, una agrupación de cuerdas de la cual es director artístico, y en estos dos año ya han realizado varios conciertos, presentándose principalmente en el estado de Guanajuato.
Además tiene un dúo con su hermano Rubén, de piano y violín, un conjunto que tiene casi tanta antigüedad como el que tienen practicando; y no se puede olvidar que también ha hecho ensambles con varios amigos y maestros, incluyendo cuarteros de cuerdas, guitarra y violín y otros más.
“Me especializo en música clásica, música de cámara, barroco. Pero también conozco muy bien otros géneros que también he tocado”
Está consciente de que tiene sus complicaciones estar en un grupo, ya no se diga de varios, pero disfruta de la diversidad musical y personal, porque puede desarrollarse como artista en diferentes estilos o géneros, y disfrutar de algo más íntimo como la música de cámara o dúos instrumentales (violín y piano por ejemplo).
“Pero tener la grandeza sonora orquestal también es una experiencia única”
Concertino
Al preguntarle por qué al ser elegido concertino (el primer violín de una orquesta y la figura de mayor jerarquía después del director) a los 29 años se le consideraba ‘joven’ para el puesto respondió que es una tarea que requiere mucha experiencia laboral y musical, donde debe demostrar que posee las habilidades técnicas y musicales para liderar a sus compañeros.
“Uno tiene que tener mucho conocimiento y habilidad para hacerlo, y a su vez nunca hacerlo de forma «pedante», siempre con el respeto y admiración hacia sus compañeros”
Aunque en su juventud tuvo la misma posición en orquestas infantiles y juveniles, no se comparan con el mundo profesional, donde ha podido aprender mucho de sus compañeros y directores.
En vivo
Adrián Barrera tiene un gran repertorio bajo su cinturón, tanto en violín solo, música de cámara y música popular. Además, porque para él es un placer conocer nuevas obras y tener el reto de interpretarlas lo mejor posible, frecuentemente saca nuevos repertorios.
Y lo que corresponde a la música en vivo, para él justo ésa es la magia, que la música está viva al momento de interpretarse frente a un público, porque nada está escrito, siempre hay algo novedoso, mágico, inesperado o incluso absurdo sucediendo.
“El estar dentro de la música en ese presente se vuelve una experiencia única. El hacer música en vivo te mantiene conectado con el presente, con tus compañeros, tu instrumento, tu mismo ser, con los compositores de las obras que se están interpretando, con el público”
El público y la música se vuelven una mezcla de emociones, una convivencia puramente humana y algo que podría describir como divino para el músico. Por eso afirma que al público le debe mucho, de ahí que siempre busca llevarles un mensaje, una idea, emociones e inspirarlos a que salgan del concierto reflexivos, emocionados, nostálgicos o felices, que la música pueda ser un escape al mundo cotidiano.
“Como concertino me gusta representar a la orquesta, tratando de motivar a mis compañeros a dar lo mejor de sí en cada concierto”
Y los queretanos podrán experimentar de primera mano todo lo que Adrián Barrera junto a su violín tienen para ofrecer este próximo 10 de septiembre en el Teatro de la ciudad, donde se presentará junto a la OFEQ en lo que será un gran encuentro con la música.







