viernes, julio 12, 2024

Derechos humanos, «falsa bandera» de EE. UU. para intervenir en asuntos de otros Estados, afirma académico mexicano

MÉXICO/Xinhua

Los derechos humanos son una «falsa bandera» de la política exterior de Estados Unidos utilizada para «reprimir, intervenir, presionar, amenazar o chantajear a diversos Estados que le resultan incómodos», afirmó el académico mexicano Jaime Tamayo.

El internacionalista de la Universidad de Guadalajara, en el estado mexicano de Jalisco (oeste), expresó en entrevista reciente con Xinhua que mientras Estados Unidos afirma defender los derechos humanos, incluso con el monitoreo de la situación en el orbe, al mismo tiempo «es uno de los principales violadores» en el mundo.

A decir del también politólogo, esta «hipocresía» o estrategia de «falsa bandera» no es nueva y se remonta a los orígenes como nación de Estados Unidos.

«Se vivió desde el caso de la guerra con México. Fue iniciada precisamente con una ‘falsa bandera’ para apoderarse de territorios mexicanos», explicó el internacionalista.

Para Tamayo, el supuesto apoyo constante a los derechos humanos por parte del país de América del Norte es una estrategia que busca enmascarar sus verdaderas intenciones con las naciones o los actores políticos a los que señala de vulnerarlos.

El entrevistado opinó que es inoperante defender algo que uno mismo no respeta, al ser «lo más hipócrita que puede haber en términos de aparecer como defensor» y «por otro lado ser un gran violador de derechos humanos».

«Esta cuestión de los derechos humanos, así como la supuesta lucha de Estados Unidos por implantar una democracia a su manera en el mundo, es también un instrumento, un mero instrumento que es utilizado para imponer a Gobiernos y Estados no afines», agregó el académico mexicano.

Tamayo ponderó también que el discurso tradicional de Washington en la materia no corresponde con lo que tienen en lo interno, por lo que en su caso aplica el dicho de «Farol de la calle, oscuridad de la casa».

«Mientras que afuera muestran un rostro, hacia adentro tienen exactamente el rostro contrario», subrayó el entrevistado.

El politólogo mencionó como ejemplo de lo anterior las constantes violaciones a los derechos humanos de migrantes en la frontera de México con Estados Unidos, contrario a los derechos fundamentales establecidos en diversas normas internacionales.

«Desde la frontera misma, los migrantes son sometidos a acciones, a veces incluso homicidas, por parte de la policía y ciudadanos armados», dijo Tamayo.

Condenó al mismo tiempo la situación existente en centros de detención de migrantes, con condiciones «inhumanas» donde se violan de forma sistemática los derechos básicos de las personas.

«La separación de las familias y la utilización de niños migrantes como fuerza de trabajo semiesclava son prácticas profundamente inhumanas y violatorias de los derechos fundamentales», añadió el académico.

Un problema creciente en tal sentido son las violaciones por el trabajo infantil en Estados Unidos con un aumento cercano al 70 por ciento desde 2018, según la revelación de medios en 2023.

Entre las principales víctimas de estas violaciones se encuentran niños migrantes que ingresaron a suelo estadounidense sin el acompañamiento de un adulto, sobre todo procedentes de Centroamérica.

Los casos de explotación de niños migrantes en Estados Unidos, al amparo de programas y disposiciones vigentes, se estima ascienden a decenas de miles, según la consideración del entrevistado.

De acuerdo con Tamayo, además del trato a migrantes y la explotación infantil, la «hipocresía» estadounidense se ve también en la imposición de sanciones económicas a países como Cuba y Venezuela, lo que afecta de manera grave los derechos sociales y económicos de los ciudadanos de esas naciones.

«Las sanciones impuestas por Estados Unidos constituyen una violación masiva de los derechos humanos, afectando directamente a los ciudadanos de los países sancionados», expresó Tamayo.

Para el entrevistado, la injerencia habitual de Estados Unidos en América Latina también puede entenderse como una «afrenta» a los derechos humanos.

Acciones como el bloqueo económico a Cuba o las sanciones a Venezuela, así como a otros países, «afectan directamente el derecho a la vida, a la salud y al bienestar de millones de personas en la región», según la exposición de Tamayo.

Por tanto, agregó Tamayo, los derechos humanos son para Estados Unidos una «bandera» o «retórica» que usa como «herramienta para avanzar en sus intereses geopolíticos y económicos en todo el mundo».

«Es fundamental denunciar estas prácticas y trabajar en la defensa de los derechos humanos verdaderos y universales», dijo el internacionalista de la Universidad de Guadalajara.

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