En el mercado laboral mexicano sigue la tendencia hacia una mayor informalidad, a la par de la continua erosión de los empleos formales o con seguridad social e ingresos cada vez más bajos y que afectan especialmente a las mujeres.
Aunque la narrativa oficial resalta la baja tasa de desocupación en el país (2.46 por ciento) y Jalisco (1.74 por ciento), esto se debe a que los mexicanos no pueden dejar de ocuparse y trabajar para alimentar a sus familias, así sea en malas condiciones laborales (sin seguridad social, sin contrato firmado, autoempleo, etcétera) y en un contexto económico de menor productividad y dinamismo.
“México no está creando las condiciones económicas ni sociales para generar empleo de calidad. Presumir una tasa de desocupación baja es irrelevante, en el sentido de que se está dando bajo condiciones de mayor precariedad laboral”, explica Pasillas.
En el último año (dato a abril de 2026), la tasa de informalidad en el país subió de 54.7 por ciento a 55.2 por ciento. Y aunque la población ocupada creció 0.9 por ciento, esta fuerza productiva robusteció el mercado informal —casi 600 mil mexicanos— sobre el mercado formal —se perdieron 31 mil 502 plazas.
El deterioro del empleo es mayor en Jalisco. La tasa de informalidad laboral subió 1.67 por ciento anual, es decir, hoy el 48.6 por ciento de los jaliscienses laboran sin seguridad social, contratos firmados y otras ventajas del mercado formal.
En contraste, más de 105 mil personas en Jalisco perdieron su ocupación formal, lo que se traduce en una caída del 5 por ciento anual.
Las mujeres jaliscienses son quienes más sufren la decadencia de las condiciones laborales generales. En una de varias estadísticas que así lo revelan, las trabajadoras asalariadas cayeron 7.3 por ciento en el último año, mientras que esa caída en el caso de los hombres fue de apenas dos por ciento.
“El ajuste laboral está afectando de manera desproporcionada a las mujeres, tanto mediante la pérdida de empleo formal como a través de la salida del mercado laboral y el crecimiento de ocupaciones más precarias”, se analiza en la página 9 del Boletín de análisis económico.
En otros datos, tres de cada 10 mexicanos viven en pobreza laboral, es decir, no tienen ingresos suficientes para costear la canasta básica alimentaria. En Jalisco, el porcentaje es de 22.5 por ciento, es decir, una de cada cuatro personas.
Una noticia positiva fue el crecimiento de las exportaciones mexicanas totales, que presentaron un alza de 32.6 por ciento anual (dato a abril de 2026), aunque industrias como la automotriz no lo hicieron al mismo ritmo (8.2 por ciento).







