Por: Araceli Ardon
Damas y Caballeros: Bernardo Quintana Arrioja
“No se puede progresar ni ser positivo, si no se toma el camino que represente las mayores responsabilidades”. Bernardo Quintana Arrioja
El México posterior al movimiento revolucionario de 1910 fue pródigo en personajes que colocaron los cimientos de una nación moderna, fundaron empresas innovadoras, inventaron productos para satisfacer necesidades primarias y levantaron edificios que miraban al cielo como su última frontera.
Entre los mexicanos excepcionales del siglo XX destaca Bernardo Quintana Arrioja, quien nació el 29 de octubre de 1919 en la casa marcada con el número 19 de la calle Francisco Pimentel, en la colonia San Rafael de la Ciudad de México. Su familia pertenecía a la clase media, de modo que este hombre alcanzó sus metas gracias a su inteligencia, talento, capacidad de trabajo, liderazgo y visión del futuro.
Sus estudios de educación básica fueron cursados en el Colegio Franco Inglés y la Escuela Nacional Preparatoria, que se encontraba entonces en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, que al día de hoy pertenece a la UNAM y ostenta una serie de murales creados por Ramón Alva de la Canal, Jean Charlot, Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. El arte y la historia de este lugar influyeron en la educación de este hombre, quien fue clave para el crecimiento de México a mediados del siglo XX.
Quintana Arrioja fue el centro de un grupo de ingenieros que fundó una compañía constructora que en pocos años obtuvo triunfos significativos. Aportaron de manera considerable a la infraestructura de un país que vivió décadas de paz social, desarrollo económico, creación de universidades, museos y centros de investigación. Ganó el aprecio de otras naciones gracias a sus valores: historia, cultura y artes.
Los padres fueron Bernardo Quintana Ávalos y Ana Arrioja Isunza. Procedían del estado de Puebla: él trabajaba en una compañía productora de calzado y ella era concertista de piano dedicada a la familia.
El adolescente Bernardo Quintana Arrioja fue jugador de futbol americano, miembro del equipo Los Leones del Club Wachachara, fundado en 1937. A la vez que estudiaba y practicaba deportes, sostenía un noviazgo formal con la señorita Martha Rosa Isaac Ahumada, a quien conoció cuando ella tenía doce años y él quince. Después de seis años de noviazgo, contrajeron matrimonio el jueves 4 de julio de 1940, fundando una familia con sólidas bases.
El flamante novio no había concluido todavía sus estudios de ingeniería en la UNAM, así que, al concluir la ceremonia, los recién casados pasaron un fin de semana en Cuernavaca para que él se presentara el lunes siguiente a la universidad. El novio medía 1:83 m. Su novia era pequeñita: 1:50 m. Para la foto de bodas, ella se subió a dos directorios telefónicos de la Ciudad de México que había en el estudio del fotógrafo.
Su primer hijo, Bernardo Quintana Isaac, nació el 5 de agosto de 1941. Siguió los pasos de su padre y también estudió ingeniería civil.
Al tiempo en que se convirtió en padre de familia, Quintana Arrioja adquirió un terreno en la calle Xola, de la colonia Narvarte. Proyectó y construyó su primera casa, cuya cochera sirvió en los primeros años para alojar el despacho en que trabajó el grupo de colegas que fundaría Ingenieros Civiles Asociados, empresa creada en 1947.
Al mismo tiempo, inició su segunda carrera universitaria: arquitectura. Estudió mientras trabajaba arduamente y lograba esta nueva meta académica.
El 30 de abril de 1952 nació su primera hija, llamada Martha, quien se dedicó a la fotografía y la edición. María Isabel nació el 8 de julio de 1954. Estudió el método pedagógico de María Montessori en Italia y se graduó en ese país. Fundó en México una escuela a nivel preescolar. Claudia nació el 7 de mayo de 1956 y se graduó como actuaria. Cecilia nació el 1 de enero de 1959, es licenciada en Administración de Empresas.
El hijo más joven es Luis, nacido el 16 de diciembre de 1961.
Los socios, amigos y colaboradores de Bernardo Quintana Arrioja coinciden en definirlo como un hombre fuera de serie, que definió una época en el crecimiento de Querétaro. En 1988, tuve ocasión de entrevistar a Gilberto Borja Navarrete, en ese momento presidente de la compañía ICA. Borja declaró: “Cuando el grupo decidió iniciar la fabricación de bienes de capital, los que en la mayoría de los casos se importaban, realizamos un cuidadoso análisis de diversas plazas donde pudieran establecerse estas industrias. Finalmente, se eligió Querétaro, por ser una ciudad bien comunicada con prácticamente toda la república, y porque apreciamos en todo lo que vale su gran tradición artesanal, la base de una mano de obra apta y minuciosa; reconocimos la laboriosidad y espíritu de superación de los trabajadores queretanos”.
En 1953, Quintana Arrioja fue el presidente fundador de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción. A lo largo de su vida laboral, participó en varios organismos de apoyo a la educación; fue presidente de la Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, del Colegio de Ingenieros, de la Cámara de Cemento y de la Asociación Mexicana de Caminos. Fue director del Consejo Administrativo de Constructora Metro.
En el año 1968, las empresas del Grupo ICA habían multiplicado 9 veces la industria que había en el estado de Querétaro antes de su llegada.
Quintana Arrioja fue el primer miembro de la Academia Mexicana de Ingenieros; en Suecia se le reconoció como miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias e Ingeniería. Fue uno de los miembros fundadores de la Fundación Barros Sierra y de la Federación Interamericana de la Industria de la Construcción. En 1985, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica nombró a uno de sus planteles, ubicado en Cuautitlán, con su nombre.
Durante décadas, bajo su guía y conducción, ICA fue una empresa en crecimiento, con enorme capacidad tecnológica y financiera, que ofreció oportunidades de desarrollo a los mejores ingenieros mexicanos. Construyó la infraestructura del México contemporáneo: carreteras, presas, plantas hidroeléctricas, desarrollos inmobiliarios y turísticos, la Ciudad Universitaria (UNAM), líneas de ferrocarril, el Metro y el sistema de drenaje profundo de la Ciudad de México, centros comerciales, obras portuarias, hospitales, aeropuertos y desarrollos agropecuarios.
En 1972, el Grupo ICA inició obras en Centro y Sudamérica, convirtiéndose en una empresa trasnacional. Obtuvo patentes en el diseño y la creación de maquinaria especializada y de tecnología relacionada con las obras de infraestructura. Bernardo Quintana Isaac recordaba de manera especial la construcción de la presa del Alto Anchicayá, cuyo almacenamiento es de 45 millones de metros cúbicos y una capacidad instalada de 340 MW. “Estaba en la selva, llovía mucho y el trabajo era muy complejo. ICA construyó una escuela para la localidad y se celebraron muchos matrimonios entre ingenieros de ICA y mujeres colombianas”.
En 1976, Grupo ICA contaba con más de 2 mil accionistas y 70 mil empleados (profesionistas, técnicos y obreros) en varios países, incluyendo México.
Debido a un problema cardiovascular, el fallecimiento de Bernardo Quintana Arrioja ocurrió el 12 de agosto de 1984: tenía 64 años.
Hoy en día, tres instituciones educativas públicas otorgan la presea Bernardo Quintana Arrioja a los alumnos más sobresalientes de nivel medio superior: UNAM, IPN y CONALEP. La convocatoria dictamina que los ganadores serán estudiantes que mediante su talento, constancia e impacto están generando cambios relevantes en excelencia académica, liderazgo, patriotismo, servicio y valor, que son las categorías de este premio.
Por decreto presidencial de Vicente Fox, los restos mortales de don Bernardo fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres de México en octubre de 2005. Directivos de empresas, cámaras empresariales y secretarios de Estado acompañaron a su familia en esta ceremonia.
“En mi carácter de ingeniero y de empresario he tenido siempre una gran pasión, esa pasión es México. Voy a hacer por mi país, ser por mi país y crecer por mi país”. Bernardo Quintana Arrioja
“Los momentos en que conviví con mi padre me llenaron de memorias, de gusto, de aprendizaje. A mí me exigía más que a los demás miembros de su equipo. Viajé mucho con él a los distintos proyectos de la empresa. Su ser triunfador siempre estuvo equilibrado por ese mantenerse con los pies en el suelo, por un sentido objetivo de la realidad que se empeñaba en transmitirnos siempre, por el ejemplo de una vida sencilla y austera”. Bernardo Quintana Isaa
“La característica más visible de mi padre era su vocación de entrega. Insisto: su sentido estoico, casi trágico, de ofrendar su tiempo todo, su energía y finalmente su salud en aras de sus sueños. De sus sueños hechos realidad”. Martha Quintana Isaac
“Mi padre fue un hombre muy positivo, siempre buscó respuestas para cualquier problema que veía en la ciudad. Era muy emprendedor. Rara vez se mostraba cansado, al contrario, siempre manifestaba entusiasmo en lo que hacía. Tenía muchas cualidades”. María Isabel Quintana Isaac
“Mi papá era la figura más importante en la casa. Cuando él llegaba o estaba cerca de nosotros todo cambiaba, nos portábamos mejor, tenía mucha personalidad”. Claudia Quintana Isaac
“Era relajado, tranquilo, serio, cariñoso; también era muy activo, deportista, no le gustaba perder el tiempo”. Cecilia Quintana Isaac
“Lo mejor de su lado positivo era la sencillez. No concebía a una persona que no se entregara a su actividad. Nos educó para entender que las satisfacciones de la vida no están ni en el dinero ni en los lujos ni en los vicios. Las únicas satisfacciones válidas son las que vienen de tu trabajo”. Luis Quintana Isaac