miércoles, octubre 7, 2026
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Damas y caballeros/Araceli Ardón

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Roberto Servín Muñoz

Fue un hombre feliz. Tuvo a su alcance lo necesario para construir una torre espiritual hecha de materiales firmes, esa seguridad que protege el interior de un ser humano. Contó con el cariño de amigos entrañables, hizo realidad sus sueños, viajó en compañía de otros artistas, aprendió de los grandes y fundó una familia. Por si fuera poco, vivió miles de momentos gloriosos, en que el corazón acelera sus latidos y la mente se empapa de alegría.
Roberto Servín Muñoz nació el 13 de mayo de 1941, en el seno de una familia queretana unida y amorosa; su padre, José Antonio, fue un hombre conocedor de la historia y de las tradiciones de nuestra tierra. Su madre, Dolores, fue una mujer dedicada a la familia. Sus hermanos fueron Luz María, Conchita, Dolores, Estela, Lupita, Juan, Santiago y Jorge. La vida de este abogado, notario, actor, director de teatro y cronista municipal transcurrió casi en su totalidad en Santiago de Querétaro. En su columna “A vuela pluma”, publicada en el periódico Noticias, describió en párrafos agridulces la nostalgia que sentía por las vivencias que marcaron su infancia y su preocupación por el acelerado desarrollo de las últimas décadas.
En julio de 2007, publicó: “Cuando nuestra ciudad era pequeña, los usos y costumbres se manifestaban claramente. Y era así porque todas las familias queretanas participaban en los eventos tradicionales. En este mes tenemos una de esas costumbres que por repetirse año con año, comprometiéndose en su conservación hombres y mujeres, ancianos, niños y familias enteras, es la más celebrada: la peregrinación a pie al Tepeyac. Mi padre, que nació en 1905, tuvo la oportunidad de platicar con algunos de los iniciadores de esta piadosa costumbre”.
Como cronista, dedicó sus afanes a la descripción de relatos, anécdotas, semblanzas biográficas y breves ensayos sobre la historia de esta región.
Estudió la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro. Más tarde, fue notario en San Juan del Río. Sin embargo, su más grande pasión fue el teatro. Afirmaba que a los quince años comenzó su carrera de actor. Con su hermano Juan, fue miembro del grupo fundador de los Cómicos de la Legua de la Universidad Autónoma de Querétaro, la compañía teatral universitaria más longeva de América Latina. Fueron cercanos al grupo hasta el final de sus días. La compañía teatral universitaria fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Querétaro el 5 de septiembre de 2019.
También perteneció al grupo Juglarón, donde realizó teatro contemporáneo, de 1975 a 1983.
En Cómicos, Roberto Servín fue actor, director de escena y director general, lo que implica un esfuerzo cotidiano que va más allá del escenario: programar las funciones, hacer difusión, supervisar venta de taquilla, solicitar apoyos a organismos oficiales, realizar reportes para la UAQ, estar presente en eventos, juntas y reuniones con autoridades del ramo a niveles estatal y municipal, representar a la compañía en actividades de carácter cívico.
Dirigió al grupo en dos etapas, en las cuales logró avances sobresalientes en cuanto a montajes con técnicas de luz, sonido y efectos especiales. Además, procuró la formación de nuevas generaciones de actores.
En 2019, Yadira Sánchez Legaria y Ramsés Oviedo Pérez realizaron una larga entrevista a Roberto Servín, en ocasión del 60 aniversario de la fundación de Cómicos de la Legua, conversación que se realizó en el Mesón de los Cómicos, ubicado a espaldas del templo de la Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe. El texto fue publicado en The Latin American Theater Review.
Ofrecieron su primera función el 5 de septiembre de 1959 en el atrio de Santa Rosa de Viterbo. Servín recordó: “La primera puesta en escena era muy sencillita, era un paso de Lope de Rueda, ‘Las aceitunas’, el entremés de Cervantes ‘El juez de los divorcios’, las ‘Coplas a la muerte de mi padre’ de Jorge Manrique y ‘Cántico espiritual’, que dentro de la poesía española, es increíble la capacidad de San Juan de la Cruz. Al público le gustaron mucho las dos, que son poesías largas”.
El cronista oficial del Municipio de Querétaro habló desde lo hondo con los investigadores, confesando que entró al teatro por el camino de la oratoria, con una finalidad: “Lo que pasa es que yo siempre he sido muy tímido, y pues dije: Me voy a meter por lo menos a ver y a escuchar”. De aquella primera academia de oratoria que hubo en Querétaro, fundada por Hugo Gutiérrez Vega, surgió la iniciativa de ir más allá, para convertir la dramaturgia clásica española en parlamentos pronunciados en plazas y callejones. Servín recordó las palabras de Hugo: “Qué tal si formamos un grupo para salir a la calle como los cómicos de la legua antiguos, que llevaban el teatro al pueblo y así cumplir con la obligación de los universitarios, que es llevar parte de lo que reciben en las aulas, en agradecimiento a que la universidad se sostiene gracias al mismo pueblo”.
Recuerdo su actuación con los Cómicos en varias obras de teatro clásico español, y en El pequeño Malcolm y su lucha contra los eunucos, basado en un libreto escrito por el dramaturgo inglés David Halliwell en 1965, dirigida por Alejandro Bichir, quien ganó un premio nacional como director de esa pieza.
Roberto Servín fue miembro fundador de la Estudiantina de la UAQ, donde también participó su hermano Juan.
En la celebración del 63 aniversario de Cómicos de la Legua, en 2022, recibió un reconocimiento de la Universidad Autónoma de Querétaro. “El teatro es un reflejo de la vida. No es que se repita la vida, sino que es un reflejo y el público se está viendo a través de los actores, está viendo sus vicios, sus pasiones, está viendo sus sentimientos, su penalidad o su alegría en la vida; por eso vale la pena hacer teatro y por eso vale la pena venir al teatro”, declaró en entrevista a Rocío Benítez.
Roberto Servín formó una familia con Dalila Moreno. Sus hijos son Roberto y Dalila. En sus últimos años, fue nombrado cronista emérito del Municipio de Querétaro.
El 26 de julio de 2025, a los 84 años, falleció en su amada ciudad. A su muerte, cientos de personas se congregaron en el templo de Cristo Rey para despedir a este promotor de la cultura. La comunidad artística expresó sus condolencias. La periodista Rocío Benítez publicó en El Universal Querétaro: “El actor, director y dramaturgo Alexandro Celia dijo que el fallecimiento de Servín Muñoz no sólo era una pérdida para el teatro de Querétaro, sino para la escena nacional”.
Manuel Naredo expresó en sus redes sociales: “Actor sensible, director riguroso y preciso. Apasionado de la historia y la tradición queretana, heredero de su padre, fue también cronista, además de licenciado en Derecho”.
“Mi padre artístico, mi amigo, mi maestro, mi consejero. Voy a extrañar esas horas hablando con usted de teatro, de la vida; voy a extrañar su humor negro, su carcajada sonora, su voz firme y segura”, declaró Patricia Corral.

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