lunes, junio 8, 2026
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Damas y caballeros / Araceli Ardón

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Daniel Valencia, arqueólogo

Gracias a su empeño, dedicación y entrega, los queretanos fuimos descubriendo, a lo largo de las últimas décadas, que en El Pueblito hay una pirámide tolteca en lo que fue un centro ceremonial de enorme importancia. El doctor Daniel Juan Valencia Cruz estuvo al frente de varios trabajos vinculados al estudio del pasado prehispánico de esta zona.
Nació el 15 de mayo de 1959. Firme en su decisión, estudió arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia; más tarde logró la especialidad en Conservación de Arquitectura en Tierra y obtuvo el grado de doctor en el Programa de Gestión del Patrimonio Histórico en la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla, España.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia fue su casa de trabajo. Su primera asignación fue en el Centro INAH Aguascalientes, donde realizó investigaciones sobre arte rupestre y tareas de arqueología histórica, como las que había concluido en La Ciudadela de la capital de la república.
Para fortuna de Querétaro, en 1994 llegó al Centro INAH de esta región para realizar varios proyectos de investigación, rescate y salvamento arqueológico. El más importante fue la investigación de la zona arqueológica El Cerrito, en el municipio de Corregidora. La versión oficial del INAH afirma: “mismo que encabezó durante 28 años, con diversas líneas de trabajo dirigidas al conocimiento de las sociedades del pasado y la vinculación del sitio arqueológico con la sociedad actual”.
Además, dedicó parte de su agenda a la conservación integral de inmuebles como Santa Rosa de Viterbo y el gran convento de San Francisco.
El doctor Valencia murió el 23 de abril de 2023. Pocas semanas más tarde, el 15 de mayo, el INAH realizó un homenaje póstumo con la presencia de Diego Prieto Hernández, director general de la institución en ese momento, quien afirmó: “Estamos aquí para honrar la vida, obra, trayectoria y labor de un gran arqueólogo y amigo; un hombre con especial dedicación al Mictlan (lugar de los muertos), que fue pilar para el rescate de esta antigua ciudad tolteca, la cual también fue santuario de los chichimecas, espacio donde se veneró a Itzpapálotl (la diosa de las mariposas blancas) y que después se convirtió en espacio de veneración de la Virgen del Pueblito, abarcando así, un horizonte que los arqueólogos refieren como Posclásico Tardío (900-1632 d.C.)”.
Gracias a esta labor, fue posible crear el Museo de Sitio de El Cerrito, donde se presentan 170 piezas rescatadas en la zona durante los trabajos de exploración del lugar, entre las rocas y especies vegetales endémicas. En el recinto se presenta la historia del sitio arqueológico tomando como eje central la cosmogonía tolteca.
Valencia se basó en los estudios que había realizado Ana María Crespo, y se empeñó en lograr la protección legal y técnica del sitio, hasta la obtención y protección del perímetro de la zona arqueológica. Estas gestiones incluyeron la salvaguarda de la riqueza natural, como las plantas y árboles endémicos, y la fauna originaria del lugar. Valencia realizó el guion curatorial del Museo de Sitio, donde se encuentra la placa conmemorativa develada en ese homenaje.
Uno de sus trabajos, de excepcional importancia para miles de personas habitantes de Corregidora y por extensión a los devotos de Nuestra Señora de El Pueblito, fue la identificación del lugar de la primera ermita, donde fray Nicolás de Zamora colocó en 1632 la imagen de la Inmaculada Concepción, obra escultórica de fray Sebastián de Gallegos.
La Virgen de El Pueblito es una advocación mariana de culto católico. La escultura representa a la Virgen María en su misterio de Inmaculada Concepción, y fue tallada dos siglos antes de que Pio IX realizara la ceremonia para reconocer el dogma mediante la bula papal Ineffabilis Deus. La Inmaculada Concepción de María es uno de los cuatro dogmas marianos de la Iglesia Católica. Fray Sebastián de Gallegos la realizó en el convento de San Francisco de Santiago de Querétaro. Desde el siglo XVII, la feligresía queretana ha acudido a ella para pedirle su intercesión y así lograr la salud, o superar problemas tan graves como hambrunas, pestes o sequías.
La devoción a esta imagen se extiende a muchos estados de México y también en otros países. Las mayordomías son corporaciones de 24 miembros que organizan y costean las festividades anuales en su honor, como misas, procesiones, danzas, músicas y comida que comparte toda la comunidad, en particular durante las fiestas de febrero, para conmemorar el traslado de la imagen de la ermita a su santuario, hoy Basílica de Nuestra Señora de El Pueblito. En esta ciudad, la devoción a la imagen mariana es uno de los factores que garantizan la paz de la comunidad y una atmósfera festiva, que propicia el sano desarrollo social y económico.
El Gobierno Municipal de Corregidora, Querétaro, hizo entrega, de manera post mortem, de la Presea Josefa Ortiz de Domínguez al arqueólogo Daniel Valencia; la licenciada Claudia Dovalí, directora del Museo de Sitio El Cerrito, del INAH, recogió la presea.
Agradezco la valiosa información que me permitió escribir esta semblanza al INAH y a mi hermana Dulce María Ardón Martínez, cronista oficial del Municipio de Corregidora.
El retrato del doctor Valencia es cortesía del fotógrafo queretano Ramiro Valencia.