Araceli Ardón
El maestro Juan Francisco Velasco y Perdomo fue un hombre de muchas facetas; un artista completo, cuya labor creativa se desarrolló en Querétaro, donde dejó importantes obras de arte, además de haber formado generaciones de estudiantes universitarios.
Nació en la Ciudad de México el 5 de junio de 1939. Pasó una parte de su infancia en Orizaba, Veracruz. Estudió Arquitectura en la UNAM. Desde 1979, radicó en Querétaro, donde montó su despacho como arquitecto. Contaba el maestro que en 1989, mientras trabajaba en su negocio, realizó una figura de plastilina. Desde niño, le gustaba emplear las manos para dibujar y modelar. Un amigo suyo apreció esta pequeña obra y le pidió que realizara un busto de don Roberto Ruiz Obregón. Creó un primer trabajo en barro, luego fue al Instituto Allende de San Miguel, a que le hicieran un molde de yeso, a partir del cual realizó la escultura en bronce. A don Roberto le gustó tanto el trabajo, que a lo largo de los años adquirió siete reproducciones.
Don Juan contaba que el gobernador Mariano Palacios asistió a la entrega del busto de don Roberto Ruiz en el Club de Industriales, y más tarde lo citó en su despacho. En aquella reunión, el gobernador le presentó al profesor Eduardo Loarca; les pidió que se pusieran de acuerdo para la realización de varios trabajos.
Su primer conjunto escultórico estuvo dedicado a la “Canción mixteca”, una pieza del oaxaqueño José López Alavez, quien viajó a Querétaro en 1912 y al estar sentado en la Alameda Hidalgo recibió la inspiración para componer la música que acompaña esta letra: “Qué lejos estoy del suelo donde he nacido / inmensa nostalgia invade mi pensamiento / al verme tan solo y triste cual hoja al viento / quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento”. Las figuras representan al poeta componiendo la canción frente a una india mixteca, de cuya mano escapa una hoja. Al respecto de estas piezas, el maestro explicaba la dificultad que entraña inmortalizar un momento, con los elementos, símbolos y detalles que narran una historia. El conjunto fue develado el 20 de noviembre de 1988, ante la presencia de autoridades y ciudadanos.
Otro de sus trabajos de gran formato fue un conjunto escultórico titulado “Ndamaxey”, para representar el juego de pelota prehispánico, consistente en cuatro figuras, cada una de más de tres metros de altura, que se colocó en el parque Querétaro 2000. “Viajé a las zonas arqueológicas de Ranas y Toluquilla para investigar sobre el juego. Tomé el vestuario de los códices borbónicos, donde aparece una ilustración sobre el juego, con cuatro dioses jugando. El aro fue tomado de Chichén Itzá”.
Un proceso similar ocurrió para realizar la escultura “El danzante”. Lo primero que hizo fue tomar más de cien fotografías a miembros de las danzas autóctonas queretanas. Una vez concluido el trabajo, cada vez que pasaba cerca de su obra, el escultor, con orgullo, veía que los turistas estaban tomando fotos a este bronce ubicado en el Andador 5 de Mayo.
Realizó la escultura que representa a doña Josefa Ortiz de Domínguez que se encuentra en el Centro de Atención del Municipio de Corregidora; su reproducción se encuentra en la Avenida de las Américas, en Chicago, Estados Unidos.
Las cinco misiones fernandinas de la Sierra Gorda, sitio patrimonio de la Humanidad declarado por UNESCO, ostentan portadas barrocas que fueron reproducidas por el escultor con el fin inicial de participar en el Pabellón de las Américas en la Feria de Sevilla, en la administración del gobernador Burgos. El Círculo Juniperiano de España le solicitó al Gobierno del Estado que enviara una pieza para estar presentes en El Vaticano y las islas Baleares. A partir de una serie de fotografías de Gonzalo Alcocer, Juan Velasco logró planos esquemáticos de las fachadas; las bases de madera fueron talladas en la Escuela de Artes y Oficios.
Este conjunto de obras sirvió para presentar el expediente que propuso a las misiones ante UNESCO como sitio patrimonio de la Humanidad, nombramiento que se logró en 2003. En España, las esculturas de Velasco están en exhibición en el Museo de Petra, ciudad natal de San Junípero Serra; en el Círculo Juniperiano y en el Museo de América de Madrid. “Es una de las más grandes satisfacciones que he tenido, pues este trabajo es el que me ha llevado más lejos”, comentó el maestro.
Velasco realizó más de sesenta obras escultóricas, entre ellas la titulada “Él es Dios”, una pareja de danzantes concheros que se encuentra en el atrio del templo de La Cruz, develada el 15 de septiembre de 1996. Otra pieza importante es el Minero, en la Plaza Principal de San Joaquín, Querétaro; la figura del poeta Salvador Alcocer en el barrio de San Sebastián, frente a la Casa del Faldón; los bustos de Josefa Ortiz de Domínguez y de Miguel Domínguez que se encuentran en Palacio de Gobierno Estatal. El Parque Bicentenario, en Santa Rosa Jáuregui, se engalana con el conjunto escultórico “Los revolucionarios”.
Durante veinte años, fue docente de las materias de escultura, dibujo, acuarela y pastel en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro. “Cada vez que hago una escultura, me auxilio de mis alumnos para que trabajen conmigo. Me ayudan y les sirve de aprendizaje”.
Al día de hoy, la Casa de Subastas Morton ofrece a la venta reproducciones firmadas del bronce que representa a la Corregidora, con una altura de 25.5 centímetros.
Juan Francisco Velasco y Perdomo contrajo nupcias con Fifi Mayor España el 29 de abril de 1966; este matrimonio tuvo dos hijas: Mónica Angelina y Lorena María. Más tarde, el maestro contrajo nupcias con Elidia Sandoval. El creador de obras de arte que narran etapas de nuestra historia falleció el 23 de diciembre de 2014.







