Gonzalo Río Arronte
Este bienhechor de origen poblano fue un árbol fecundo, que ofreció sombra, cobijo, flores y frutos. Fue un hombre inteligente, lleno de virtudes y talentos. Su enorme inteligencia emocional le permitió percatarse de muchas áreas de oportunidad, es decir, espacios donde contribuir a la solución de problemas que afectan a la comunidad.
De su fecunda biografía, voy a enfocar esta semblanza en el trabajo que realizó en el estado de Querétaro, donde sembró semillas de bondad que siguen ofreciendo resultados espléndidos.
Nació en Atlixco, Puebla, el 10 de enero de 1912. Su padre fue Valentín Río López, originario del Principado de Asturias, España; su madre, Concepción Arronte Guzmán, era hija de español y mexicana. En ese año, la Revolución Mexicana había afectado la economía de la región, por lo que sus padres decidieron que la madre se mudara de manera temporal a San Antonio, Texas, con sus tres pequeños. De modo que una parte de la infancia de Gonzalo transcurrió en esa ciudad, hasta el año 1918, en que regresaron a la capital del estado de Puebla.
Gonzalo, a los 17 años, consiguió trabajo en la fábrica de dulces La Perla. Más adelante, obtuvo un empleo en el área de ventas de la empresa La Palma, también fabricante de dulces. Muy pronto se vio a cargo de la gerencia de producción, administración y mercado, por lo que participó en la modernización de la industria. De manera paralela, comenzó a producir dulces por su cuenta. Así, a los 23 años abrió su propio negocio: la fábrica de dulces y chocolates Luxus y la tienda donde se vendía su producción. El 25 de noviembre de 1936, formó parte del grupo fundador del Club Rotario de Puebla. Esa experiencia le permitió adoptar los principios y la filosofía de servicio de este club como pilares para su vida.
En 1937 contrajo nupcias con Enriqueta Lichtle Hug, de origen alsaciano. Los hijos de este matrimonio fueron Enriqueta, Teresita, María de la Paz, Gonzalo, Susana y Ana María.
Durante la Segunda Guerra Mundial, aumentaron las exportaciones mexicanas, lo que benefició a los industriales como don Gonzalo; al mismo tiempo, se crearon organismos como la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, que él presidió en su primera época. En 1942, se inauguró la nueva fábrica Luxus, diseñada y construida bajo la dirección del ingeniero Carlos Mastretta Arista.
Al prosperar su negocio, el industrial Río Arronte decidió trasladar su negocio a la Ciudad de México, por lo cual edificó su nave en la avenida Insurgentes norte. En ese tiempo, estructuró una novedosa estrategia de comunicación publicitaria a nivel nacional por la estación de radio XEW y los primeros canales de televisión.
En la plenitud del éxito, decidió aceptar la oferta que le hizo la empresa texana Anderson, Clayton & Co., a quien le vendió la fábrica Luxus en 1963; en esa década, varias firmas estadounidenses realizaron proyectos de expansión instalando plantas de producción en nuestro país. El contrato especificaba que las instalaciones de la fábrica seguirían en posesión del empresario mexicano, mientras la operación y los derechos comerciales de Luxus pasarían a ser propiedad de los socios de Anderson, Clayton & Co.
Dotado de una enorme capacidad para el análisis del tiempo que vivió, pudo darse cuenta de las posibilidades que ofrecía la creciente industrialización del país. Así fue que Gonzalo Río Arronte cambió de rumbo y se convirtió en un empresario inmobiliario. Se enfocó en la gestión de terrenos propicios para la instalación de parques industriales en zonas como Vallejo en la Ciudad de México, así como San Juan del Río y Tequisquiapan, municipios del estado de Querétaro.
Su fino olfato para los negocios le llevó a darse cuenta de las oportunidades que brindaba el mercado de valores. Gracias a sus conocimientos del ramo, haciendo caso a su intuición y con una larga experiencia, desde finales de la década de 1960 y durante la de 1970, adquirió acciones de empresas cuyo futuro se avizoraba promisorio.
Aquí viene la parte en verdad interesante, la más valiosa y con mayor sentido humano de la vida de Gonzalo Río Arronte: las actividades filantrópicas y de apoyo al desarrollo de la comunidad. En un documento expedido por el H. Ayuntamiento de la ciudad de Puebla fechado el 7 de febrero de 1963, se agradece el donativo de un millón de pesos que se destinaron a trabajos de alcantarillado y drenaje de la Diagonal Defensores de la República. Desde entonces, la gestión del agua cobró un valor enorme entre los intereses e inquietudes del señor Río Arronte.
La educación fue prioridad para él. Por ello, decidió apoyar a Educación Superior del Centro, A.C., organismo que auspicia las actividades del Campus Querétaro del Tecnológico de Monterrey. Antes de iniciar la construcción de las primeras aulas, con el fin de apoyar la creación de esta institución de educación superior, don Gonzalo realizó una valiosa donación en efectivo. Gracias a esta acción, aunada a los donativos de varios fundadores del Campus Querétaro, este inició sus actividades académicas el 14 de agosto de 1975.
Por otra parte, donó el terreno para establecer el Campo Agropecuario Experimental, para la realización de prácticas relacionadas con la carrera de Agronomía, una de las primeras áreas de la institución en el Campus Querétaro.
El 24 de abril de 1979, don Gonzalo entregó al Gobierno Federal un predio de cien hectáreas en el estado de Querétaro a condición de que fuera empleado por la Secretaría de la Defensa Nacional para la instalación de unidades militares de educación y enseñanza en veterinaria, producción de alimentos y actividades agropecuarias.
En noviembre de 1986, don Gonzalo donó más de 40 millones de pesos para la ampliación de la Universidad Autónoma de Querétaro. Un mes más tarde, el Colegio La Salle de San Juan del Río agradeció su aportación para la creación de una escuela secundaria. De la misma manera, el Instituto Plancarte de San Juan del Río recibió un apoyo significativo para la adquisición de un terreno y la construcción del nuevo plantel, que abrió sus puertas el 16 de agosto de 1989. En 1990, apoyó con donativos a la Escuela de Nutrición de la Universidad Autónoma de Querétaro.
En diciembre de 1990, el Gobernador Mariano Palacios Alcocer entregó a don Gonzalo el Premio Querétaro en el área de mérito cívico, denominado Juan Caballero y Osio.
Otra de sus prioridades era la recuperación de personas que hubieran caído en las adicciones, y la prevención para que los niños y jóvenes se mantuvieran sanos, viviendo con armonía y fortaleza emocional.
Sus actividades filantrópicas abarcaban cada vez más espacio en su agenda.
En 1993, don Gonzalo creó la fundación que lleva su nombre, para que se abocara a los asuntos que más le interesaron: salud, adicciones y agua.
El 9 de agosto de 1995, de una manera conjunta, varios organismos, escuelas, institutos y universidades ubicados en el estado de Querétaro le rindieron un homenaje por su labor benefactora en la educación, la salud, la seguridad y el desarrollo de la comunidad. Con la satisfacción de saber que su misión había sido cumplida, cerró su ciclo vital en 1999.
La Fundación Gonzalo Río Arronte tiene tres vertientes de trabajo filantrópico: salud, adicciones y agua.








No conocia a este admirable personaje. Gracias por realizar este homenaje y compartirlo.
Gracias por tu mensaje. Te deseo lo mejor.
Los comentarios están cerrados.