Pablo salio en un viaje misionero y se detuvo en Atenas, que era el centro intelectual más famoso del mundo. Hasta los jóvenes de Roma solían acudir a Atenas para obtener su educación universitaria.
A Pablo lo conmovió profundamente la idolatría que vio. Los famosos templos de Atenas, dedicadas a muchos dioses, eran obras de arte de insuperada belleza, pero tras la belleza descubría las tinieblas de la idolatría.
El Areópago era el consejo formado por un grupo de varones que supervisaban las cuestiones religiosas y educativas. Pablo compareció ante este consejo porque ellos se lo pidieron: “Dices cosas bastante extrañas y queremos saber de qué se trata”, le dijeron. Los atenienses querían oír todo lo nuevo sobre filosofías y conocimientos y tampoco querían dejar fuera de su culto a ningún dios que les fuera desconocido.
Pablo habló, entonces, en medio del Areópago, a los varones atenienses y extranjeros que allí se encontraban. Les dijo: “Al pasar por la ciudad, vi todos sus santuarios y hasta encontré un altar que tenía escrito: “Al Dios no conocido”. Yo les hablo de ese que ustedes adoran sin conocerlo.” (Hechos 17:23)
Esta era una realidad en Atenas y es algo que sucede hasta nuestros días. En México la mayoría dice creer en Dios, pero realmente no lo conocen. Para conocerlo, primero hay que leer la Biblia, la Palabra de Dios y, después, tener una relación personal con Él.
Job, un hombre recto que se sentía muy religioso, después de un encuentro personal con Dios dijo: “ De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te conozco.”
En Atenas, Pablo magistralmente les dio a conocer ese Dios como Aquel al que él estaba anunciando. Continuó describiendo a Dios como Aquel que hizo el universo, mayor que su creación, que no habita en templos de construcción humana, ni requiere de manos de hombres para proveerle nada, ya que El es el que da vida y lo necesario a todo cuanto existe.
Pablo les exhortó a buscar a Dios, diciéndoles que era cercano y disponible para todos, estableciendo que Dios es tan trascendente que los hombres dependen de él en todo lo que hacen. Explicó que Dios, demanda el arrepentimiento y la fe en Jesús para salvación eterna, ya que llegará un día de juicio para todos los hombres y los que hayan despreciado el regalo de Jesús enfrentarán un destino eterno terrible.
Este discurso produjo resultados notables, algunos creyeron, pero todos fueron impactados por la sencilla y contundente verdad del evangelio.
Y usted ¿realmente conoce a Dios? ¿Estaría dispuesto a hacerlo? Los maravillosos beneficios son terrenales y eternos.
Pastor Dr. Jorge Cupido
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