El Bosco, El jardín de las delicias – El Capítulo final

Posted on noviembre 22, 2020, 1:40 am
5 mins

Busque varias definiciones acerca del infierno, ninguno esta distante a las bases o filosofías religiosas, en ninguna se hace una interpretación de la psique humana y las consecuencias de nuestros actos, eso esta desvanecido o borrado como una advertencia de que existe un lugar lejos de nuestro entendimiento que ante cualquier falla humana estamos destinados a existir ahí.

Eso escuché decir a mi bisabuela Nani, la cual rezaba como tres rosarios en la mañana y en la noche, iba todos los días a la iglesia, era una fiel seguidora de los santos sacramentos y hasta ayudaba a los desamparados, cuando fue haciéndose ancianita, la encontré en su camita, con su mesa al lado con su cafecito caliente y unos cucuruchos con semillas, debidamente divididos en cerca de 8 porciones del tamaño de una nuez, al preguntarle porque estaba tan afligida me contesto:

“No me alcanza para darles semillas a mis amigos de los Portales, cuentan con lo poco que yo les dé para comer el día de hoy- me dijo enjugándose sus lágrimas con sus morenas y arrugaditas manecitas, suspiro y rompiendo en un llanto desesperado exclamo encorvándose más de la cuenta: ¡Ya casi me muero y me iré al infierno!

Como una ola sin control recordé todas las veces que le conteste a mi mama, las muñecas que no le preste a mis hermanas incluso con vergüenza hoy lo confieso, la vez que le copie a mi amiga Angélica abusando de su amistad en cuarto año de primaria, los días que le robe unas cuantas monedas a mi madre que encontré cuando barría, me asuste y no pude dormir esa noche pensando cómo sería mi vida en el infierno.

Si yo hubiera visto el Jardín de las delicias de nuestro amigo El Bosco, no me queda duda que hubiera estado destinada a la locura o la depresión. Por qué el Bosco, define con detalles los calvarios inarrables que nos depara ese cruel destino.

En el infierno, destaca la figura central del hombre-árbol, al que se identifica con el demonio. En el infierno, este parece ser el único personaje que mira hacia el espectador.

En esta sección, las personas reciben su merecido por los pecados cometidos en el jardín de las delicias. Son torturados con los mismos elementos que disfrutaron en el jardín de las delicias.

El Bosco condena aquí el juego, la música profana, la lujuria, la codicia y avaricia, la hipocresía, el alcoholismo, etc.

El protagonismo de los instrumentos musicales usados como armas de tortura, le ha merecido a este panel el nombre popular de «infierno musical».

Asimismo, el infierno se representa como un espacio de contrastes entre el frío y el calor extremos.

Esto se debe a que en la Edad Media existían varias imágenes simbólicas de lo que podría ser un infierno. Algunas estaban asociadas al fuego eterno y otras al frío extremo.

Por ello, en la parte superior del panel del infierno, vemos cómo múltiples incendios se precipitan sobre las almas en desgracia, como si de una escena de guerra se tratase.Justo debajo del hombre-árbol, vemos una escena de frío extremo, con un lago congelado sobre el que danzan unos patinadores. Uno de ellos cae al agua invernal y lucha por salir.

No me imagino de ninguna forma visualizar aquí a la tierna ancianita que era mi bisabuela.

Con la imagen del infierno cerramos esta serie de cuatro columnas dedicada a la obra más mística de El Bosco.

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Por: Esmeralda Neresis
Artista visual & Terapeuta Esmeralda.neresis@gmail.com

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