Captura de pantalla 2015-06-18 a las 1.12.14El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados afirmó que frente al nuevo panorama económico mundial que afronta México, y que afecta las finanzas públicas, principalmente por los bajos precios del petróleo, es pertinente iniciar una revisión profunda del gasto público.

De ahí que la reingeniería del gasto público, desde una perspectiva de Presupuesto Base Cero, es opción para mejorar la calidad del mismo, toda vez que podría permitir romper con la tendencia inercial en la asignación de los recursos.

A través del documento “Presupuesto Base Cero y Programas Presupuestarios”, el CEFP indicó que en el pasado, se ha hecho un esfuerzo por simplificar la estructura programática del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), pero no se ha contenido el crecimiento del gasto público.

Por ello, se requieren, instrumentos y técnicas de presupuestación que permitan canalizar los recursos a programas y proyectos con mayor rentabilidad social y económica para el país.

El Presupuesto Base Cero es una técnica presupuestaria mediante la cual se revalúan cada año todos los programas y gastos, siempre a partir de cero. Su elaboración se basa en las expectativas para el año siguiente, sin referencias a los años anteriores y sin estadísticas históricas.

En el documento, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas añadió que este presupuesto exige a cada unidad gestora justificar detalladamente la totalidad de sus peticiones presupuestarias desde el inicio.

Por ende, “puede ser una técnica de presupuestación que ahorre gastos sin necesidad de reducir la cantidad y calidad de servicios prestados por la Administración Pública Federal, al eliminarse los ineficaces y las estructuras orgánicas inadecuadas”.

Relató que el pionero en la implementación del Presupuesto Base Cero fue Estados Unidos, en la década de los setenta; Canadá también intentó seguir el ejemplo estadounidense adoptando esta nueva técnica de planificación, gestión y control del presupuesto.

México, en 1980, buscó implementarlo en la extinta Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos; sin embargo, no fue posible ponerla en marcha por completo debido, entre otros factores, a que no se disponía de una infraestructura administrativa adecuada.

La mayor ventaja del Presupuesto Base Cero consiste en que elimina el incrementalismo y mejora la eficiencia y eficacia en el uso de los recursos públicos; también presenta debilidades e importantes retos para su implementación.

El CEFP puntualizó que específicamente, es difícil su implementación, ya que para su elaboración requiere gran cantidad de tiempo y de papeleo y, si el presupuesto vigente depende mucho del de años anteriores o es muy rígido, el Presupuesto Base Cero es poco efectivo en la reducción del gasto.